La artista reveló que el tema “Lokura”, de su último disco, está inspirado en Pablo Villanueva, un exbarra de Huracán que marcó su adolescencia y murió en 2024.

Durante la presentación de su último disco, Lali Espósito confesó que el tema “Lokura”, segundo track del álbum No vayas a atender al demonio cuando llama, está inspirado en un personaje real del barrio: Pablo Villanueva, conocido como “Locura”, exintegrante de la barra brava de Huracán.
“Fue mi primer amor, platónico. Locura era de la Barra de Huracán. Crecí a cinco cuadras de la cancha y él era un personaje mítico del barrio, un bombonazo mal. Era un barra muy peligroso y a la vez muy amoroso. Muy personaje de barrio, si se tiene que cagar a trompadas se caga a trompadas y si tiene que defender a los suyos lo hace. Te generaba respeto y miedo al mismo tiempo. Moría de amor por él, para mí era Brad Pitt. Era precioso, todas estaban locas por él”, relató la artista en una entrevista con Luzu.
Pablo Villanueva nació en 1974 en una familia de clase media del barrio de Parque Patricios. Su padre trabajaba en el Banco Provincia y alcanzó el puesto de gerente. Pablo, sin embargo, tuvo un recorrido distinto al de sus hermanos: tras repetir tres veces el primer año en el colegio Bernasconi, abandonó los estudios a los 15 años y se sumó a la barra de Huracán, cuyo epicentro era la plaza José C. Paz.
En una entrevista con Eduardo Anguita, el propio Villanueva contó que su primer viaje con la hinchada fue a Mendoza. Al regresar, sus padres le plantearon una decisión: seguir estudiando o dejar el hogar. Eligió lo segundo y pasó a formar parte estable del grupo de choque de la tribuna. Con el tiempo, vivió en un colectivo abandonado y comenzó a sobrevivir con ayuda del barrio.
La historia dio un giro cuando se involucró en una banda delictiva liderada por otro barra conocido como Tomás, quien lo introdujo en el mundo de las salideras bancarias. Con ese dinero, Villanueva llegó a tener auto, moto y un departamento. Sin embargo, en septiembre de 1997, durante un intento de asalto a una sucursal del Banco Galicia en avenida Córdoba y Gallo, recibió tres disparos en un enfrentamiento con la policía. Uno de ellos afectó su médula y lo dejó paralítico.
Estuvo internado en el hospital Ramos Mejía casi un año y luego fue derivado a prisión. Aunque el hecho incluyó un tiroteo con trece balazos, la causa judicial quedó caratulada como tentativa de robo simple. Según se informó, un armero rompió el percutor del arma y alguien pagó 35 mil dólares para evitar una pena mayor.
Al recuperar la libertad, Villanueva volvió al barrio en silla de ruedas. Retomó su vínculo con la barra y se lo vio cada domingo en la tribuna del Tomás Adolfo Ducó, luciendo sus tatuajes y la camiseta de Huracán. Más tarde formó una familia con una hincha apodada Coco, con quien tuvo una hija, Mía. En la semana trabajaba haciendo trámites y seguía asistiendo a todos los partidos del Globo.
“Es el terror del barrio, tiene fama de desacatado, no es solo un chico malo, acá lo llaman: Hijo del pecado”, canta Lali en “Lokura”, con una base rockera. Villanueva no alcanzó a escuchar la canción: falleció el 20 de diciembre de 2024 y fue velado con una camiseta de Huracán sobre el cuerpo.
No es la primera vez que un barrabrava inspira una canción en la música argentina. En 1985, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota lanzaron La Bestia Pop, que muchos atribuyen a José Luis Torres, jefe de la barra de Gimnasia y Esgrima La Plata. Según decía el propio Torres, el Indio Solari se inspiró en él para componer el tema, aunque nunca presentó pruebas.
En otros casos, la tragedia marcó las letras. Luis Alberto Spinetta compuso La bengala perdida para recordar a Roberto Basile, un hincha de Racing asesinado por una bengala lanzada desde la barra de Boca en 1983. En tiempos recientes, Zaramay incluyó a líderes de la barra de Boca en su videoclip No me ronques, con más de 16 millones de vistas, donde aparece Rafael Di Zeo acompañado por miembros del grupo Los Monos.
Así, el vínculo entre las canciones y el fenómeno barrabrava sigue generando impacto, debate y, en casos como el de Locura, una historia que termina convertida en melodía.

