Las estructuras de ladrillos halladas tras la obra de la Avenida del Río pertenecieron a la Sociedad Puerto San Nicolás, según precisó el historiador Ricardo Primo. El especialista descartó que se trate de restos del primer Colegio Salesiano de América o del frigorífico La Elisa.
La apertura de la nueva traza vial de la Avenida del Río desenterró fragmentos del pasado nicoleño. El avance de la obra municipal en las orillas del Río Paraná por calle Colón dejó al descubierto viejas estructuras de ladrillos en la intersección de la actual Av. del Río, a la altura que cortaría Terrassón. Vecinos y especialistas iniciaron un intenso debate en redes sociales sobre el origen real de estas construcciones.
El historiador local Ricardo Primo aclaró la verdadera identidad de estos cimientos históricos. El investigador confirmó que las ruinas visibles corresponden a los antiguos galpones y oficinas operativas de la Sociedad Puerto San Nicolás. La firma privada administró la ribera local hasta mediados del siglo XX

El primer Colegio Salesiano y el mito de sus restos
Entre las múltiples versiones urbanas señalaban que los ladrillos desenterrados pertenecían a la primera casa salesiana de toda América. Ricardo Primo desmintió rotundamente esta hipótesis basándose en planos oficiales firmados por el agrimensor municipal Ariodante Guisolfi en 1912. Las parcelas de la escuela y las del puerto privado corrían por vías institucionales totalmente separadas.
El legendario colegio inauguró sus clases el primero de marzo de 1876 en una ubicación colindante. El edificio educativo funcionaba en la parte alta de la barranca, exactamente en Colón y Pringles. Disputas edilicias con la intendencia y el crecimiento portuario forzaron el traslado de la escuela en el año 1900.
La antigua estructura escolar albergó un lazareto municipal durante las emergencias sanitarias de principios de siglo. Posteriormente, el Ejército Argentino utilizó el predio abandonado para asentar la Brigada de Pontoneros. El gobierno nacional ordenó la demolición definitiva de la vieja sede salesiana en 1914 por su avanzado deterioro técnico.

La absorción militar tras la nacionalización de 1946
El Estado Nacional decretó la caducidad de la concesión costera de la Sociedad Puerto San Nicolás en 1946. El presidente Juan Domingo Perón formalizó la nacionalización de todas las instalaciones portuarias y ferroviarias en 1947. Los terrenos expropiados a la firma privada pasaron inmediatamente a manos de las fuerzas armadas.

El Regimiento 5° de Infantería se había instalado en la parcela municipal superior a partir del año 1915. Las necesidades de espacio crecieron drásticamente con la implementación de la ley de servicio militar obligatorio. La anexión de la costa expropiada permitió la extensión del predio que ocupó el Batallón de Ingenieros de Combate 101.
La unidad castrense mantuvo el control absoluto de toda la franja ribereña hasta su mudanza a fines de la década de 1990. No quedan rastros superficiales ni subterráneos del viejo colegio salesiano dentro de esta jurisdicción militar. Las ruinas sobrevivientes al pie de la barranca corresponden exclusivamente al complejo operativo del puerto privatizado.
La Elisa: el verdadero frigorífico de Terrasson sigue oculto
El historiador también descartó cualquier vinculación entre el hallazgo de la Avenida del Río y el frigorífico La Elisa. El pionero francés Eugenio Terrasson fundó dicho establecimiento ganadero y saladero hacia el año 1882 en una zona alejada. La mítica planta industrial procesó el primer cargamento de carne congelada exportado desde Sudamérica hacia Europa.

Las verdaderas ruinas de este hito industrial descansan en el sector de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). La planta fabril operó posteriormente bajo el nombre comercial de Cooperación y elabora alimentos balanceados en la actualidad. Las normativas de seguridad impiden el acceso del público general a las ruinas por el frente del establecimiento.
Los vestigios del antiguo muelle de Terrasson solo resultan visibles realizando una navegación directa desde el río Paraná. Las excursiones recreativas en lancha o catamarán por el canal principal permiten observar los cimientos coloniales con total nitidez. La estructura portuaria de La Elisa se ubica detrás de la fábrica activa, a metros del Puerto Nuevo.

