Según datos del INDEC, la economía argentina crece a un ritmo cuatro veces menor que el año pasado

La actividad acumula una mejora de apenas 1,2% en los primeros ocho meses de 2026, frente al 5,3% que registraba a esta altura del año pasado. Industria y comercio siguen en retroceso, mientras minería, petróleo y agro sostienen buena parte del crecimiento.

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Gentileza: CENITAL

La economía argentina mantiene números positivos en el acumulado de 2026, pero perdió buena parte del impulso que mostraba hace un año. Entre enero y agosto, la actividad creció 1,2% frente al mismo período de 2025, cuando doce meses atrás avanzaba a un ritmo de 5,3%. El crecimiento actual equivale así a menos de una cuarta parte del registrado entonces.

El freno se hizo más evidente durante los últimos meses. En agosto, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 1,7% interanual y apenas avanzó 0,1% frente a julio en la medición desestacionalizada. Fue además la segunda caída consecutiva en la comparación con el mismo mes del año anterior.

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La evolución dejó una economía con comportamientos muy diferentes según el sector. Mientras la explotación minera, el petróleo y algunas actividades agropecuarias sostienen el nivel general, ramas con fuerte incidencia sobre el empleo y el consumo continúan mostrando dificultades.

Industria y comercio siguen perdiendo terreno

Once de las 16 actividades relevadas por el INDEC registraron caídas interanuales durante agosto. La industria manufacturera retrocedió 3,2%, el comercio mayorista y minorista bajó 3,5%, el transporte y las comunicaciones cedieron 2,9% y la construcción cayó 2,5%.

El deterioro también aparece cuando se observa el acumulado de los primeros ocho meses. La industria registra una contracción de 2,5% y constituye el sector de peor desempeño durante 2026. El comercio acumula una baja de 1,1%, mientras la construcción apenas consigue mantenerse en terreno positivo, con una mejora de 0,3%.

Esos rubros tienen un peso importante sobre el mercado laboral y el consumo interno. Su debilidad ayuda a explicar por qué el crecimiento general perdió velocidad a pesar del fuerte desempeño de algunas actividades exportadoras.

Petróleo, minería y agro sostienen la actividad

La contracara aparece en los sectores vinculados con los recursos naturales. La explotación de minas y canteras, que incluye la producción de petróleo y gas, creció 13,2% entre enero y agosto y mantuvo aumentos interanuales superiores al 8% durante todos los meses del año.

La agricultura, ganadería, caza y silvicultura acumulan una expansión de 9,2%. La pesca muestra un crecimiento todavía mayor, del 47%, aunque con fuertes oscilaciones mensuales que la convierten en una de las actividades más volátiles del indicador.

El problema es que ese impulso todavía no alcanzó para trasladarse con la misma intensidad al resto de la economía. El crecimiento se concentra en sectores específicos, mientras varias actividades vinculadas al mercado interno permanecen estancadas o en retroceso.

Tasas, consumo y dólar explican parte del freno

Entre los factores que los analistas señalan detrás de la desaceleración aparecen las altas tasas de interés, el debilitamiento del consumo, la menor disponibilidad de crédito y una evolución del tipo de cambio por debajo de la inflación. Ese último elemento redujo parte de la competitividad que habían recuperado distintos sectores durante etapas anteriores.

También pesa la cautela de empresas y consumidores. La incertidumbre sobre la evolución de los ingresos y las condiciones financieras limita decisiones de inversión y gasto, mientras un escenario internacional más inestable agrega presión sobre las expectativas.

Los datos de consumo publicados por el INDEC refuerzan ese cuadro. En agosto, las ventas de los supermercados cayeron 3,7% interanual y acumularon una baja de 2,8% durante los primeros ocho meses del año. En los autoservicios mayoristas, el retroceso alcanzó 3,6% frente a agosto de 2025.

Septiembre será clave para medir el alcance del freno

El dato de septiembre permitirá conocer si la economía ingresó formalmente en una recesión técnica durante el tercer trimestre. La actividad ya había retrocedido durante el segundo trimestre y el fuerte descenso registrado en julio dejó un piso difícil de revertir con la mejora marginal de agosto.

El próximo EMAE será publicado por el INDEC el 24 de noviembre. Hasta entonces, el escenario muestra una economía que todavía crece cuando se compara el acumulado anual, pero que perdió velocidad y presenta diferencias cada vez más marcadas entre los sectores que exportan y aquellos que dependen principalmente del consumo interno.

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