La UIA detecta una leve mejora, aunque persiste la recesión fabríl

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La actividad industrial mostró en julio un respiro en medio de un panorama todavía recesivo. De acuerdo con el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción manufacturera registró una suba interanual del 1,4%, aunque retrocedió 0,6% frente a junio en la medición con estacionalidad. Pese a este avance puntual, el sector sigue lejos de los niveles previos a la actual desaceleración económica.
Según el relevamiento de la entidad fabril, en los primeros siete meses del año la industria acumula una caída del 2% frente al mismo período del año anterior. El documento advierte que el crecimiento de julio se explica en buena medida por una baja base de comparación, ya que el desempeño de 2025 había sido particularmente débil para buena parte de los rubros manufactureros.
En ese marco, la UIA señaló que, aun con la mejora reciente, el nivel de actividad se ubica alrededor de un 10% por debajo del promedio de volumen alcanzado durante 2022 y 2023. Es decir, la industria opera hoy con una capacidad productiva sensiblemente menor a la que tenía en la pospandemia, cuando algunos sectores habían logrado recuperar parte del terreno perdido.
Heterogeneidad sectorial y señales de alerta
El informe destaca además que el comportamiento fabril continúa siendo muy heterogéneo. Mientras algunos segmentos exhiben leves avances mensuales, otros muestran retrocesos claros, tanto en producción como en consumo de insumos clave. Esta disparidad refleja las diferencias en la demanda interna, la evolución de las exportaciones y el impacto de los costos energéticos y financieros sobre cada cadena productiva.
Entre los datos más relevantes, la UIA remarca una caída del 3,5% en el consumo de energía eléctrica por parte de grandes usuarios industriales, un indicador que suele anticipar el pulso de la actividad. A esto se suma un recorte del 6,8% en la producción automotriz respecto de junio y un descenso del 4,2% en los despachos de cemento en el mismo período, lo que evidencia dificultades tanto en la industria metalmecánica como en la construcción.
Perspectivas para los próximos meses
De cara a lo que resta del año, la entidad empresaria advierte que la consolidación de una recuperación sostenida dependerá de varios factores: la evolución del consumo interno, la estabilidad de los costos, el acceso al financiamiento productivo y la dinámica de las exportaciones, en especial hacia Brasil y otros socios regionales. En este sentido, la UIA insiste en la necesidad de políticas que apunten a fortalecer la competitividad, reducir la carga impositiva sobre el sector formal y crear condiciones para nuevas inversiones.
- La actividad industrial subió 1,4% interanual en julio pero cayó 0,6% frente a junio.
- En lo que va del año, el sector acumula una contracción del 2% y opera 10% por debajo del promedio 2022-2023.
- El consumo de energía de grandes usuarios industriales bajó 3,5%, reflejando menor utilización de la capacidad instalada.
- La producción automotriz retrocedió 6,8% y los despachos de cemento cayeron 4,2% mensual.
“Este resultado interrumpe la tendencia contractiva de meses previos, aunque el incremento se explica de forma principal por la baja base de comparación que dejó el año 2025”, señaló el informe de la UIA.
Mientras tanto, la industria argentina transita un escenario de transición, con indicadores que alternan entre señales de mejora y datos que confirman la fragilidad de la actividad. Los próximos meses serán clave para determinar si la leve recuperación de julio marca el inicio de un ciclo de crecimiento más firme o si se trata apenas de un rebote estadístico en un contexto todavía recesivo.

