Menocchio, del penal de Rawson al pabellón de alto perfil en Ezeiza

En un operativo rodeado de hermetismo y fuertes medidas de seguridad, las autoridades penitenciarias trasladaron a Luis “El Gusano” Menocchio, conocido como el “Hombre de las mil caras”, desde el penal N°6 de Rawson, en Chubut, hasta el sector de presos de Alto Perfil de la cárcel de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires.
El movimiento se concretó por vía terrestre y sin previo aviso, en cumplimiento de un pedido formal del gobernador de Chubut, Ignacio Torres, luego de que una investigación determinara que Menocchio seguía liderando desde la cárcel una organización narco con ramificaciones dentro y fuera de la provincia.
El abogado del recluso, Javier Irazusta, confirmó el traslado en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas. Según explicó, el operativo se habría realizado durante el fin de semana, aunque la defensa no fue informada de la fecha exacta “por razones de seguridad y para evitar filtraciones”, lo que refuerza el carácter reservado del procedimiento.
El Operativo Berlín y la caída de la banda narco
La decisión de mover a Menocchio se enmarca en el llamado Operativo Berlín, un megaoperativo que incluyó 40 allanamientos simultáneos y permitió desarticular la estructura criminal que, de acuerdo con las autoridades, era comandada por el interno desde Rawson.
Fuentes oficiales de Chubut indicaron que la organización actuaba tanto dentro de la unidad penitenciaria como en distintas ciudades y provincias, lo que elevó la preocupación política e institucional sobre el grado de control que el condenado mantenía desde su celda.
- 40 allanamientos realizados en Chubut y otras jurisdicciones.
- 17 detenidos, entre ellos familiares y allegados a Menocchio.
- Secuestro de 17 kilos de marihuana y 1,5 kilos de cocaína.
- Incautación de seis armas de fuego, 30 teléfonos celulares y diez vehículos.
- Aproximadamente un millón de pesos en efectivo confiscados.
Tras conocerse los resultados del procedimiento, el gobernador Ignacio Torres brindó una conferencia de prensa en la que reclamó al Servicio Penitenciario Federal (SPF) el inmediato traslado del condenado a otra unidad de mayor control, para impedir que siguiera ejerciendo liderazgo sobre la banda.
“No vamos a permitir que desde las cárceles se sigan manejando organizaciones criminales que ponen en riesgo a los chubutenses y a todo el país”, fue el mensaje político que el mandatario buscó reforzar al pedir la reubicación de Menocchio.
Quién es el “Hombre de las mil caras”
Menocchio nació en Misiones, en el seno de una familia vinculada a una empresa reconocida en la zona, lo que le permitió una infancia y juventud con estabilidad económica. A comienzos de la década del 90 se instaló en Paraguay, donde se lo vio llevando una vida signada por los lujos y el alto perfil.
Sin embargo, su nombre quedó asociado a una larga saga criminal. En 2004 se le atribuyen los homicidios de Eduardo Maciel y Graciela Méndez, cuyos cuerpos fueron hallados dentro de tambores rellenos con cemento. Por estos hechos pesa sobre él un pedido de extradición para ser juzgado.
Tras esos crímenes, Menocchio se fugó y regresó a la Argentina, donde cambió su identidad y, según se reconstruyó en distintas causas judiciales, comenzó a someterse a operaciones estéticas para modificar su fisonomía y dificultar su reconocimiento, lo que le valió el apodo de “Hombre de las mil caras”.
En 2005 se le adjudica otro homicidio de alto impacto mediático: el del productor cinematográfico Claudio Javier Nozzi, cuyo asesinato derivó años más tarde en una de las causas que terminaron de sellar su futuro judicial.
La secuencia de violencia continuó en 2011 con los homicidios de Manuel Roseo y Nélida Bartolomé, en una estancia. En ese episodio, el administrador del establecimiento logró sobrevivir y lo reconoció, lo que terminó siendo una prueba clave para avanzar en su identificación y posterior condena.
Condenas a prisión perpetua y presente en el sistema federal
En mayo de 2012, la Justicia lo condenó a prisión perpetua por el asesinato del productor Claudio Nozzi. Un año más tarde recibió una nueva condena, también a perpetua, por los crímenes de Roseo y Bartolomé. Desde entonces, su nombre volvió a aparecer asociado a causas vinculadas al crimen organizado y, ahora, al presunto liderazgo de una banda narco con base carcelaria.
Con su llegada al pabellón de Alto Perfil de Ezeiza, el caso de Luis “El Gusano” Menocchio vuelve a poner bajo la lupa el rol de las cárceles federales en la administración de presos de alto riesgo y la persistente dificultad del sistema para cortar los vínculos entre líderes criminales y las organizaciones que operan en el exterior de los muros penitenciarios.
Las próximas decisiones judiciales y penitenciarias en torno a su régimen de detención serán clave para determinar si el traslado logra efectivamente desarticular la red delictiva que, según las investigaciones, continuaba bajo su órbita.

