El 36% de las empresas redujo producción y el 24% recortó personal. La UIA advierte un estancamiento prolongado, mientras sectores como construcción, automotriz y metalmecánica profundizan su caída.

La industria argentina profundizó su retroceso en agosto y acumuló su peor desempeño en el último año. De acuerdo con la UIA, la producción industrial cayó cerca de 3% interanual y se mantuvo en los mismos niveles de julio. El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) se ubicó en 45,3 puntos, por debajo del umbral de expansión por decimotercer mes consecutivo. El informe advirtió que persiste un escenario de debilidad en la demanda y con horizonte incierto de recuperación.
Caída de la producción y las ventas
El 36,3% de las empresas reportó una baja en su producción, mientras apenas un 21,8% logró incrementos. En el caso de las ventas internas, el 43,5% de las compañías reconoció descensos y solo el 18,6% informó mejoras. Las exportaciones también retrocedieron: el 30,5% sufrió caídas y apenas un 16,6% registró aumentos. Los sectores más afectados fueron calzado, textiles y edición e impresión.

En paralelo, el Informe Industrial Nº8 identificó retrocesos fuertes en sectores vinculados a la construcción. Los despachos de cemento cayeron 9% y el Índice Construya retrocedió 8,6% interanual. La producción automotriz mostró una baja del 7%, el patentamiento de maquinaria industrial se hundió 13% y la metalmecánica perdió 2,3%. Al comparar con 2022 y 2023, la industria mantiene caídas promedio del 10%.
Impacto en el empleo y las PyMEs
El deterioro alcanzó al empleo, con un 24,4% de empresas que redujo personal, el nivel más alto de la serie. Por primera vez, los recortes de trabajadores (19,4%) superaron a la reducción de turnos (18,9%). El impacto golpea con mayor fuerza a micro y pequeñas firmas, donde la diferencia entre las que caen y las que crecen es más amplia. En las medianas y grandes, aunque la proporción de bajas también fue alta, lograron un mayor margen de resistencia.

El informe también destacó que la mitad de las compañías enfrenta mayores dificultades para competir con importaciones y con la oferta informal de productos. Más de la mitad aseguró haber perdido mercado por contrabando, siendo calzado, textiles e instrumentos médicos los sectores más golpeados. En este contexto, las PyMEs fueron las más expuestas al ajuste de personal, al retroceso en ventas y a los problemas de financiamiento.
Finanzas y expectativas empresariales
El 44,1% de las empresas tuvo problemas para afrontar pagos de salarios, impuestos o proveedores. A la vez, el 39,6% requirió financiamiento bancario, pero el 42,8% no logró acceder al monto necesario. Las trabas fueron más duras en PyMEs, mientras que las grandes compañías obtuvieron mejores resultados en la búsqueda de crédito. Los principales obstáculos fueron las tasas elevadas y la incertidumbre macroeconómica.

En cuanto a expectativas, apenas el 48,6% de las empresas prevé una mejora en su situación económica, contra el 57,8% de la encuesta anterior. A nivel sectorial, el optimismo cae al 46,4% y para el país llega al 53,1%. Según la UIA, el 87,5% de las firmas espera recuperar niveles óptimos de producción recién a partir de 2026. Tras el rebote de 2024, la industria argentina enfrenta ahora un estancamiento que amenaza con extenderse en el tiempo.

