Jorge Carrera advierte por el rumbo del plan económico

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El economista y exdirector del Banco Central (BCRA) Jorge Carrera lanzó una dura advertencia sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y cuestionó, en particular, la velocidad del plan antiinflacionario. En declaraciones radiales, sostuvo que la Casa Rosada “repite el error” cometido durante la gestión de Mauricio Macri bajo la conducción de Federico Sturzenegger en el Banco Central, cuando se prometió bajar la inflación en tiempos mucho más breves de lo que permite la experiencia histórica.
Según Carrera, el actual esquema económico está demasiado concentrado en la reducción rápida de la nominalidad, con un fuerte ajuste del gasto, control salarial y un tipo de cambio planchado, pero sin lograr todavía una baja contundente de la inflación. “Hay recesión, hay control salarial estricto, el tipo de cambio está controlado por motivos antiinflacionarios y, sin embargo, la inflación sigue oscilando”, describió, al trazar su diagnóstico sobre la coyuntura.
El exfuncionario del BCRA remarcó que, en los procesos inflacionarios de alta inercia como el argentino, los programas de estabilización requieren más tiempo y consistencia que anuncios de shock. Recordó que Sturzenegger le había prometido al entonces presidente Macri reducir la inflación en tres años, cuando “generalmente toma alrededor de ocho” lograr una desinflación sostenible. Para Carrera, la actual administración cayó en la misma trampa de prometer resultados veloces que chocan con la realidad de la economía.
En ese sentido, consideró que el equipo económico “forzó la marcha innecesariamente” y planteó que hubiese sido preferible admitir una desinflación gradual, sin la aspiración de llevar la tasa de inflación a cero en el muy corto plazo. A su entender, el énfasis exclusivo en lograr ese objetivo convive hoy con un deterioro del nivel de actividad y un freno pronunciado del consumo interno.
Una economía “bipolar” y sin motores de empleo
Carrera definió la situación actual como la de una “economía bipolar”, en la que coexisten sectores dinámicos con otros claramente estancados. Por un lado, destacó el empuje de la minería, la energía y el agro, ramas que muestran indicadores positivos y permiten que, en el promedio macroeconómico, aparezca una expansión cercana al 1,8%. Ese desempeño, sin embargo, no se traslada de manera homogénea al resto del entramado productivo.
En el otro extremo, advirtió que las actividades ligadas al mercado interno apenas se mueven en torno al 0,5% y son, al mismo tiempo, las que históricamente concentran la mayor creación de puestos de trabajo formales. La construcción, el comercio, la industria manufacturera y los servicios orientados al consumo masivo permanecen frenados, con impactos directos en el empleo y en los ingresos de los hogares.
- El agro, la energía y la minería traccionan el PBI y mejoran los promedios generales.
- Las ramas que dependen del consumo interno se mantienen estancadas y generan poco empleo nuevo.
- La recesión y el ajuste salarial condicionan la recuperación de la demanda.
Para Carrera, el Gobierno carece hoy de “instrumentos” efectivos para revertir este cuadro y luce condicionado por su propio programa de estabilización. Alertó, además, sobre los tiempos sociales y políticos de una salida basada exclusivamente en la espera de que el mercado se acomode por sí solo. “Esperar que se acomode solo va a llevar mucho tiempo, además del impacto político que esto tiene”, sostuvo.
“Creo que tendrían que haberse relajado y aceptar eso, y no haberse ido al 0%”, resumió Carrera al cuestionar la aspiración oficial de una desinflación acelerada.
Mientras el Gobierno reivindica los avances en el frente fiscal y el ordenamiento monetario, voces críticas como la de Carrera alertan sobre los riesgos de prolongar una recesión profunda sin políticas activas que sostengan el empleo y el poder de compra. El desafío, señalan, pasa por compatibilizar la lucha contra la inflación con una recuperación genuina de la economía real.

