Productores aceleraron en los últimos días el traslado de entre 20.000 y 25.000 cabezas de ganado vacuno y búfalos desde islas y campos inundables del Paraná. El pico de la creciente se espera entre el 20 y el 21 de octubre y, además del riesgo de mortandad, crece la preocupación por la falta de campos y forraje para sostener los rodeos evacuados.

La creciente del río Paraná comenzó a generar un fuerte impacto sobre la actividad ganadera del Litoral. Y obligó a los productores a acelerar el traslado de miles de animales desde islas, riachos y zonas bajas antes de la llegada del pico previsto para los próximos días. Entre 20.000 y 25.000 vacunos y búfalos ya fueron movilizados desde sectores amenazados por el avance del agua. Mientras el río crece, los productores intentan ganar tiempo ante una situación que puede agravarse rápidamente.
El principal temor pasa por evitar que los rodeos queden aislados. Cuando el agua alcanza determinados niveles, el arreo deja de ser una alternativa y los animales deben ser evacuados mediante embarcaciones. Fabián Gotardo, presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista, Corrientes, explicó que el ascenso del río puede modificar el panorama en cuestión de horas. “Cuando empieza a llegar el agua, se empieza a sacar la hacienda por arreo. El agua de un día al otro sube y te gana”, describió.
La situación se vuelve todavía más compleja porque la creciente coincide con la época de parición. Mientras los animales adultos pueden atravesar algunos sectores a nado, los terneros requieren una asistencia especial debido a que no resisten desplazamientos prolongados dentro del agua. Por eso, en los lugares más comprometidos, los productores comenzaron a utilizar canoas y barcazas para completar las evacuaciones.
La falta de campos agrega presión a los productores
Sin embargo, sacar los animales del agua representa apenas una parte del problema. Una vez evacuados, los productores deben encontrar campos secos donde alojar los rodeos. Esta posibilidad comienza a reducirse a medida que la creciente alcanza nuevas zonas. Gotardo advirtió que este punto se convirtió en una de las mayores preocupaciones del sector. Y señaló que, si el fenómeno se prolonga, también comenzará a complicarse la provisión de alimento.
La falta de forraje podría transformarse así en uno de los principales condicionantes durante las próximas semanas, sobre todo si las aguas tardan en retroceder y los rodeos permanecen fuera de sus campos habituales. En Bella Vista, por el momento, el problema no está vinculado con las precipitaciones locales, sino con el crecimiento del Paraná. Este río alimenta arroyos y riachos secundarios y comienza a ingresar en campos productivos. En ese contexto, el pico de la creciente se espera entre el 20 y el 21 de octubre. Por este motivo, los productores aceleran las tareas de evacuación y traslado de la hacienda.
El riesgo de pérdidas y ventas anticipadas
A medida que avanza el agua también crece la posibilidad de que algunos productores deban desprenderse anticipadamente de parte de sus animales. La primera alternativa, según explicó Gotardo, será comercializar el ganado que ya se encuentre en condiciones de faena. En cambio, los productores intentarán conservar los animales destinados a reproducción o engorde.
La razón es económica: vender hacienda en un contexto de emergencia puede resolver un problema inmediato, pero luego obliga a afrontar costos elevados para recomponer los rodeos. Por eso, la evolución del río durante los próximos días será determinante para medir la magnitud final de las pérdidas y establecer si el impacto queda acotado a los traslados o termina afectando de manera más profunda a la producción.
La hacienda ya comenzó a registrar aumentos
Mientras tanto, el mercado ganadero empezó a reflejar cierta tensión. Los valores de la hacienda mostraron subas durante las últimas jornadas en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, en un escenario marcado además por una oferta inferior al promedio habitual.
Según datos difundidos por el sitio especializado Valor Carne, los novillos registraron un incremento cercano al 3%, mientras los novillitos avanzaron alrededor de 2% y las vacas aproximadamente 4%. Aunque todavía resulta prematuro atribuir esos movimientos exclusivamente a la creciente, una reducción de la oferta disponible podría sumar presión sobre los precios si las complicaciones climáticas persisten.
Menos carne disponible a nivel mundial
El fenómeno regional, además, aparece en un momento en que el mercado internacional de carne vacuna ya anticipa una oferta más ajustada. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyectó una caída de la producción mundial para 2026, que descendería hasta aproximadamente 60,2 millones de toneladas.
De acuerdo con esas estimaciones, el retroceso alcanzaría alrededor de dos millones de toneladas respecto de los niveles previos. Al mismo tiempo, como el comercio internacional se mantendría relativamente estable, buena parte del ajuste recaería sobre el consumo global, que podría reducirse en más de 1,7 millones de toneladas frente al máximo registrado en 2025.
Brasil vuelve a ser determinante
Las proyecciones para 2027 tampoco anticipan una recuperación significativa. El USDA prevé que la producción mundial se mantenga en torno de los 60 millones de toneladas. Argentina, India y Uruguay podrían incrementar su producción, aunque esos avances serían compensados por retrocesos en países como Australia, Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil.
En ese escenario, Brasil vuelve a ocupar un lugar central. La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la reducción proyectada para el gigante sudamericano explica por sí sola buena parte del ajuste esperado en la oferta mundial. Como principal exportador global de carne vacuna, cualquier variación en su producción puede modificar el equilibrio internacional de precios y disponibilidad.
En la Argentina, en cambio, a ese escenario externo se suma ahora un factor interno inmediato: la evolución de la creciente del Paraná y su impacto sobre miles de cabezas de ganado ubicadas en las zonas inundables del Litoral. Si el agua continúa avanzando y se prolongan los traslados, el efecto podría extenderse desde la producción primaria hasta la oferta y los precios del mercado ganadero.

