El referente del tenis nicoleño, actual director de las escuelas de los clubes Regatas y Lawn Tennis, se refirió a la difícil actualidad que atraviesa la competencia de menores en la región. “Creo que el tenis en este último tiempo se convirtió en un deporte elitista a nivel competitivo, y si la pirámide abajo es más chica, lógicamente surgen menos jugadores”, analizó “Nenucho”.

Javier Farías es uno de los grandes referentes deportivos que tiene San Nicolás. De la mano de su papá Tito, empezó a jugar al tenis a los 4 años y nunca lo abandonó. En la etapa de Menores siempre estuvo rankeado en los primeros planos del orden nacional. Como profesional, jugó profesionalmente en Sudamérica y en varios países de Europa, particularmente en el circuito francés durante mucho tiempo.
Como formador, fue propietario y director del Centro Integral de Tenis, en el cual estuvo casi 25 años. Allí entrenaba a los mejores jugadores menores de la zona y generó un “semillero” muy importante, destacándose jugadoras como Romina Ottoboni (estuvo rankeada a nivel internacional en etapa de profesionales) o Julia Boffa, que jugó Roland Garros Juniors.
“Creo que este último tiempo se trabajó muy mal en la parte de competencia de menores, porque se la quiso plantear como la profesional, y eso literalmente mató a lo que es el tenis en ciudades chicas como San Nicolás”, analizó “Nenucho”.
En ese sentido, amplió: “Para jugar un nacional, los chicos arrancan viajando al torneo un lunes o un martes, entonces el papá tiene que dejar de trabajar una semana entera para acompañar al hijo, con todos los costos que genera esa semana fuera de la ciudad compitendo. Creo que el tenis en este último tiempo se convirtió en un deporte elitista a nivel competitivo. Y si la pirámide abajo es más chica, lógicamente surgen menos jugadores. Eso es lo que ha pasado últimamente”, aseguró.
“En los rankings de ATP son todos esfuerzos aislados, personales, y el último crack fue Del Potro, sin desmerecer a los que están ahora. Pero no tenemos más el semillero que teníamos 12 o 15 años atrás. No hay más semillero. Son todos esfuerzos individuales. El resultado de lo que hay ahora en la ATP es lo mal que se trabajó últimamente en lo que es la competencia de menores”, aseguró el coach, que dirige el tenis de Regatas desde 2007 y el Lawn Tennis desde 2019, junto a un grupo de trabajo compuesto por Nicolás Bulacio, Luciana Ferrieri, Gina Caprodosi, Facundo Farías, Lucas Di Giacinti y Fernando Genoud.
“Por un reglamento ridículo, nuestros chicos no pudieron ir más a jugar a Rosario, entonces la competencia local se mató, se perdió una generación entera de nenes y nenas que no han podido competir porque el torneo más chico le tocaba en Luján, en Junín, en Buenos Aires, y no todos pueden acompañar a los pibes a competir”, explicó luego Farías.
“Por suerte ahora se abrió de nuevo Rosario, porque esta nueva camada de dirigentes como Calleri, Mecha Paz, el Mago Coria, de a poquito están volviendo a restructurar la competencia de menores a lo que era antes, que era por zonas. Creo que se viene un buen cambio al respecto”, se esperanzó Nenucho, que como entrenador llevó a muchos jugadores de nuestra región a Europa y Latinoamérica. Algunos de esos alumnos hoy son coachs internacionales, como Gastón Cuadranti y Johana Seresini, quienes están trabajando en los Estados Unidos.
“El tenis argentino a nivel económico está a años luz, porque los costos son cada vez más elevados para los chicos que salen a jugar afuera. Una gira de 50 mil dólares… ¿cómo hacen para juntarlo? No hay forma”, reconoció Farías. “Salvo que sea muy bueno el pibe o que haya un sponsor grande atrás, pero no siempre salen los que son cracks, hay muchos ejemplos de chicos que la han luchado y han podido llegar. En ese sentido estamos bastante complicados, sumado a que no hay torneos de jerarquía de ATP en Sudamérica, salvo el ATp de Buenos Aires o de Río de Janeiro. Creo que estamos complicados en ese aspecto para los pibes que arrancan en el profesionalismo”, analizó.

