Irán niega usar al Líbano como ficha en su puja con EE.UU.

Araghchi rechazó las acusaciones de Aoun sobre una supuesta “moneda de cambio”

El canciller iraní Abbas Araghchi durante una conferencia de prensa

El canciller iraní, Abbas Araghchi, salió al cruce de las declaraciones del presidente libanés, Joseph Aoun, y negó de manera categórica que Teherán utilice al Líbano como “moneda de cambio” en sus negociaciones con Estados Unidos para alcanzar un acuerdo de paz en Medio Oriente.

A través de un mensaje difundido en la red social X, el jefe de la diplomacia iraní aseguró que, si el país de los cedros fuera realmente una ficha negociable para Irán, el entendimiento con Washington se habría concretado “hace mucho tiempo”. De este modo, buscó desmentir las versiones provenientes de Beirut y reforzar la idea de que la posición iraní está atada al cese de la ofensiva israelí sobre territorio libanés.

Horas antes, en una entrevista con la cadena estadounidense CNN, Aoun había denunciado que “están utilizando al Líbano como moneda de cambio en las negociaciones con Estados Unidos. Es inaceptable”, en referencia al rol de Irán y a la influencia que ejerce a través de Hezbolá, el poderoso partido-milicia chiita aliado de Teherán.

Según consignó la Agencia Noticias Argentinas, el presidente libanés subrayó que, en el marco del conflicto con Israel, “están matando a nuestra gente, están destruyendo nuestros hogares”, y reclamó a Hezbolá que se siente a dialogar en medio de un escenario bélico que se agrava día a día, con infraestructura civil y económica severamente dañada por los bombardeos.

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Presiones cruzadas y fisuras en el bloque aliado

El contrapunto público entre Teherán y Beirut deja al desnudo las tensiones dentro del entramado de alianzas regionales frente al avance militar de Israel y las condiciones que pretende imponer la Casa Blanca para un eventual pacto de paz. Mientras Irán insiste en vincular cualquier acuerdo con Washington a un alto el fuego en territorio libanés, el gobierno de Aoun busca tomar distancia para evitar una destrucción aún mayor del país.

Fuentes diplomáticas de la región señalan que la estrategia iraní de condicionar la firma de un tratado de paz global al cese de las hostilidades en el Líbano tiene como objetivo preservar su peso geopolítico y garantizar la capacidad operativa de Hezbolá, considerado por Teherán como su principal brazo armado y político en la frontera con Israel.

En paralelo, el Ejecutivo libanés intenta mostrar autonomía respecto de las directrices de la República Islámica en un contexto de fuerte presión interna e internacional. Con una economía frágil y una infraestructura seriamente dañada, Beirut teme que una prolongación de la guerra deje al país al borde del colapso total.

Escenario abierto y negociaciones bajo estricta reserva

  • Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos se desarrollan en sedes neutrales y con fuerte hermetismo diplomático.
  • Israel mantiene su ofensiva sobre objetivos vinculados a Hezbolá en el sur del Líbano.
  • La comunidad internacional reclama un alto el fuego que impida una escalada regional de consecuencias imprevisibles.

Mientras tanto, los esfuerzos mediadores de distintas potencias buscan evitar que el choque entre Israel, Hezbolá e Irán derive en un conflicto aún más amplio. El desenlace de las negociaciones, atravesadas por intereses políticos, militares y energéticos, sigue siendo incierto y mantiene en vilo a toda la región.

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