La inteligencia artificial llega a la kinesiología: ¿aliada o amenaza?
NewsITe
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ya se siente en consultorios, clínicas y hospitales de la Argentina. En el campo de la kinesiología y la rehabilitación, distintas herramientas digitales permiten analizar datos, monitorear movimientos y acompañar la evolución de los pacientes con una precisión inédita. Frente a este escenario, surge una pregunta inevitable: ¿la IA podría reemplazar a los kinesiólogos?
De acuerdo con los especialistas, la respuesta es clara. La IA no viene a desplazar al profesional, sino a potenciar su trabajo. Pablo Dolce, presidente del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA), sostiene que la clave está en entender a estas tecnologías como una herramienta de apoyo a la toma de decisiones clínicas, y no como un sustituto del criterio humano ni del vínculo terapéutico.
Uno de los mayores aportes de la inteligencia artificial es su capacidad para procesar grandes volúmenes de información en muy poco tiempo. En rehabilitación, esto se traduce en evaluaciones más precisas y en la posibilidad de anticipar la evolución de los pacientes según su historia clínica, sus diagnósticos previos y su respuesta a distintos tratamientos. Así, los planes de ejercicios pueden diseñarse de forma cada vez más personalizada.
Sensores, realidad virtual y tele-rehabilitación
La incorporación de dispositivos portátiles, como sensores de movimiento ubicados en diferentes segmentos del cuerpo, permite registrar en tiempo real cómo se mueve un paciente al caminar, al elevar un brazo o al realizar tareas de la vida cotidiana. Esa información es procesada por sistemas inteligentes que facilitan la evaluación de la calidad del movimiento y ayudan a detectar mejorías, compensaciones o nuevas dificultades.
En paralelo, los entornos de realidad virtual se abren paso como complemento en los tratamientos. Mediante escenarios interactivos, el paciente realiza ejercicios más dinámicos y motivadores, lo que contribuye a sostener la adherencia a terapias que, muchas veces, se extienden durante meses. Además, estos entornos generan datos objetivos que el kinesiólogo puede analizar sesión tras sesión.
Otro frente de crecimiento es la rehabilitación a distancia. A través de plataformas digitales, los pacientes continúan con sus rutinas de ejercicios desde el hogar, mientras el profesional supervisa de forma remota los avances, corrige posturas mediante videollamadas y ajusta el plan según la respuesta del organismo. Este modelo resulta especialmente valioso en zonas con menor acceso a servicios de salud y para personas con dificultades de traslado.
El rol insustituible del kinesiólogo en la era de la IA
- Interpretar la información generada por las plataformas digitales y transformarla en decisiones clínicas concretas.
- Realizar una evaluación integral de cada paciente, contemplando no solo lo físico, sino también lo emocional y lo social.
- Construir un vínculo de confianza que motive y contenga a lo largo del tratamiento.
- Definir cuándo y cómo incorporar tecnología para que sume, sin reemplazar el contacto humano.
“La inteligencia artificial no reemplaza al profesional, sino que amplía sus herramientas para tomar mejores decisiones”, remarca Pablo Dolce, presidente del CoKiBA, quien destaca la necesidad de sumar formación y responsabilidad en el uso de estas tecnologías.
Lejos de desplazar al kinesiólogo, la inteligencia artificial plantea un nuevo escenario de trabajo conjunto entre conocimiento científico, experiencia clínica y recursos tecnológicos. Para los profesionales, el desafío es mantenerse actualizados e integrar estas soluciones con criterio. Para los pacientes, representa la oportunidad de acceder a tratamientos más personalizados, continuos y efectivos, donde la tecnología acompaña, pero el eje sigue siendo la relación con el especialista.


