IATA prevé una fuerte caída de las ganancias de las aerolíneas en 2026 por el aumento del combustible

La IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) proyectó que la rentabilidad global del sector se reducirá casi a la mitad durante 2026. El encarecimiento del combustible y las tensiones geopolíticas aparecen como los principales factores que explican el deterioro de los resultados.

IATA

Las aerolíneas de todo el mundo afrontan un panorama más complejo para 2026. Las últimas proyecciones presentadas por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) anticipan una marcada caída de la rentabilidad del sector, impulsada principalmente por el aumento de los costos energéticos y el impacto de los conflictos geopolíticos en distintas regiones del planeta.

El informe fue dado a conocer durante la 82.ª Reunión General Anual de IATA realizada en Río de Janeiro. Allí se advirtió que el beneficio neto global combinado de las compañías aéreas se ubicaría en torno a los 23.000 millones de dólares durante 2026, una cifra que representa casi la mitad de los 41.000 millones estimados previamente y que también queda por debajo de los 45.000 millones proyectados para 2025.

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Menor rentabilidad para las compañías

Las estimaciones indican que el margen neto de ganancia caerá hasta el 2%, frente al 4,2% registrado el año anterior. Este retroceso refleja la dificultad que enfrenta la industria para absorber incrementos de costos en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética.

La ganancia por pasajero también mostraría un deterioro importante. Según IATA, el beneficio promedio descendería a unos 4,50 dólares por viajero, aproximadamente la mitad de los más de 9 dólares proyectados para 2025.

Ni las mejoras operativas ni los aumentos tarifarios alcanzarían para compensar el fuerte incremento de los gastos, especialmente aquellos vinculados al combustible para aviación.

América Latina seguirá creciendo, pero con menos margen

En América Latina las perspectivas continúan siendo positivas, aunque con una rentabilidad más ajustada. IATA estima que las aerolíneas de la región obtendrán un beneficio neto cercano a los 1.200 millones de dólares en 2026, por debajo de los 1.900 millones previstos para 2025.

El margen neto regional se ubicaría alrededor del 2,1%, lo que confirma una tendencia de desaceleración en los resultados financieros.

La demanda de pasajeros mantendría una expansión cercana al 5% anual. Sin embargo, el crecimiento se vería condicionado por factores como la depreciación de las monedas latinoamericanas frente al dólar, el encarecimiento de los contratos de leasing y financiamiento, y una menor participación de los viajes corporativos.

A esto se suma una mayor sensibilidad de los consumidores a las subas de tarifas, un aspecto que limita la capacidad de las empresas para trasladar plenamente el aumento de costos a los precios finales.

El combustible vuelve a ser la principal preocupación

Uno de los factores que más preocupa a la industria es el incremento previsto en el precio del combustible para aviación.

De acuerdo con las estimaciones de IATA, este insumo podría encarecerse cerca de un 70% interanual como consecuencia de las tensiones energéticas derivadas de los conflictos en Medio Oriente y la región del Golfo.

Dado que el combustible representa una de las principales partidas de gasto para las compañías aéreas, cualquier variación significativa impacta de forma directa sobre la rentabilidad.

Además, las restricciones o cierres de espacios aéreos estratégicos obligan a modificar rutas, extender tiempos de vuelo y aumentar el consumo de carburante, lo que profundiza la presión sobre los costos operativos.

Más pasajeros, pero menores beneficios

Pese al deterioro de los márgenes, la industria mantendría un crecimiento sostenido en términos de actividad.

Las proyecciones indican que los ingresos globales alcanzarían los 1,165 billones de dólares durante 2026, lo que representaría un aumento del 9,4% respecto de 2025.

Al mismo tiempo, la cantidad de pasajeros llegaría a los 5.100 millones, con una expansión interanual del 2,4%.

El factor de ocupación rondaría el 84%, uno de los niveles más elevados registrados por la industria, mientras que los ingresos provenientes de servicios complementarios superarían por primera vez desde 2019 a los generados por el transporte de carga.

“La industria muestra una notable capacidad de adaptación, pero la rentabilidad sigue siendo frágil y vulnerable a los shocks energéticos y geopolíticos”, señaló IATA en su análisis.

Aunque la facturación y el tráfico aéreo continúan creciendo, la organización advirtió que la rentabilidad sobre el capital invertido seguirá por debajo de su costo, una situación que representa uno de los desafíos estructurales más persistentes para las compañías aéreas en todo el mundo.

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