El grupo islamista palestino abrió la puerta al cese del fuego y a la liberación de rehenes, aunque exige negociar su papel futuro en la Franja de Gaza, según informaron Vatican News y Reuters.

Hamas dio un “sí” condicionado al plan de paz impulsado por Estados Unidos y aceptado por Israel. Según Vatican News, el grupo islamista aseguró estar dispuesto a liberar a todos los rehenes israelíes, vivos o muertos, conforme al acuerdo. No obstante, pidió nuevas negociaciones y manifestó su intención de participar en el futuro político de Gaza, un punto que el plan estadounidense excluye. Israel, por su parte, confirmó que está preparado para aplicar la primera fase del pacto.
De acuerdo con Reuters, el presidente estadounidense Donald Trump instó a Israel a detener los bombardeos sobre Gaza tras el anuncio de Hamas. El mandatario calificó la jornada como “un día especial, sin precedentes” y agradeció a los países árabes que colaboraron en el proceso diplomático. Trump afirmó que el objetivo es “la tan ansiada paz en Oriente Medio” e insistió en que “todos serán tratados de manera justa”. Israel anunció la suspensión temporal de sus ataques y el inicio de “la implementación inmediata” de la primera etapa del plan.
Persisten las dificultades para implementar el acuerdo
Aunque el gobierno israelí detuvo momentáneamente su ofensiva, los bombardeos no se han detenido por completo. Reuters informó que el sábado se registraron nuevos ataques aéreos pese al llamado de Trump a cesar el fuego. Gaza continúa bajo asedio y la retirada militar israelí aún no se concretó. Las operaciones se concentran en tareas defensivas, según fuentes militares.
Uno de los principales obstáculos es la falta de claridad sobre el cronograma del plan. El acuerdo estipula que los rehenes deben ser liberados dentro de las 72 horas posteriores a la aceptación pública de Israel. Sin embargo, no está definido desde cuándo comenzará ese plazo. Fuentes citadas por Reuters señalaron además que recuperar los cuerpos de los rehenes muertos entre los escombros podría demorar varios días. Israel estima que quedan 48 rehenes en Gaza, de los cuales 20 seguirían con vida.
Negociaciones y cálculos políticos
Se espera que las negociaciones continúen el lunes en Egipto, con la participación de mediadores árabes. Según analistas citados por Reuters, tanto Israel como Hamas intentan mostrarse receptivos al plan de paz por razones políticas. Para el primer ministro Benjamin Netanyahu, aceptar la propuesta podría fortalecer su vínculo con Estados Unidos sin comprometer su posición ante sus socios de coalición. En el caso de Hamas, aceptar parcialmente el plan desplaza la presión hacia Israel y los mediadores regionales, como Qatar y Egipto.
Amjad Iraqi, del International Crisis Group, consideró que Hamas dio “un paso inteligente al decir ‘sí, pero’”, lo que obliga a los demás actores a mantener abiertas las conversaciones. El investigador Oren Setter, del Centro Belfer de Harvard y exjefe de planificación estratégica de las Fuerzas de Defensa de Israel, destacó que “es un logro significativo que todas las partes se hayan comprometido con el plan”. Sin embargo, advirtió que “es el comienzo del proceso, no el final”.
Apoyo internacional y panorama en Europa
El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó el acuerdo como “un paso adelante significativo”, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, sostuvo que “la liberación de los rehenes y la tregua están ahora al alcance de la mano”. Italia también expresó su respaldo al esfuerzo diplomático liderado por Washington. Según Vatican News, los gobiernos europeos coincidieron en que el éxito del acuerdo dependerá de su cumplimiento efectivo en el terreno.
Mientras tanto, organizaciones humanitarias alertaron sobre la situación desesperante de la población civil en Gaza. Escasean alimentos, agua y medicinas, y la infraestructura sanitaria se encuentra devastada. Naciones Unidas reiteró que la prioridad debe ser garantizar asistencia inmediata y un alto el fuego sostenido. Aun con las señales de avance, la paz definitiva en Oriente Medio sigue siendo una meta lejana.

