En el primer trimestre las muertes autoprovocadas cuadruplicaron a los homicidios en San Nicolás

NÚMEROS QUE PREOCUPAN

En los primeros tres meses del año, al menos cuatro personas se quitaron la vida en San Nicolás. Esta cifra igualó a la cantidad de víctimas por siniestros viales en el mismo período y cuadruplicó al número de homicidios, el cual fue de uno en este trimestre. Aunque los indicadores son sensiblemente menores a los del año pasado, las estadísticas siguen siendo preocupantes.

De la redacción de EL NORTE
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Conforme a datos recientes de la OMS (Organización Mundial de la Salud), la tasa de suicidios en el mundo ha disminuido un 35% desde el año 2000. De manera opuesta, en América se registró un aumento del 17% durante el mismo período. Argentina se ubica en este contexto y San Nicolás no es la excepción.

En nuestra ciudad se produjeron, desde el 21 de enero –fecha en que se registró el primer suicidio– hasta el momento, al menos cuatro muertes autoprovocadas: se trata de tres hombres y una mujer. Esta cifra iguala, en el mismo período, a la cantidad de pérdidas de vida por siniestros viales y es cuatro veces superior a la de homicidios (se registró uno en el primer trimestre el 20 de febrero). Aunque estos números hasta el momento indican una sensible baja respecto de los meses de enero, febrero y marzo de 2025 –período en el que siete personas se quitaron la vida–, los datos son altamente preocupantes. El año pasado se registraron en San Nicolás al menos 34 suicidios; este número septuplicó a la cantidad de víctimas por homicidio o siniestros viales.

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Las cifras podrían ser bastante más altas si tenemos en cuenta que existe un subregistro de información, ya que la fuente de referencia, en general, es policial; por ello, solo se vuelcan los datos recogidos cuando son llamados ante el suicidio consumado o una tentativa que requiera intervención de la fuerza. Otra dificultad está relacionada con la imposibilidad, en algunos hechos, de contar con evidencia que denote que se trata de un suicidio a prima facie y, por lo tanto, ingresen al sistema como “muerte dudosa”. También puede ocurrir que la persona resulte gravemente lesionada en un intento de suicidio y fallezca con posterioridad: si las policías no hacen seguimiento del caso, ese deceso no se registra.

El último Boletín Epidemiológico Nacional, publicado en los primeros días de enero, mostró números que alarman: hasta el 31 de octubre de 2025 se habían registrado 11.799 intentos de suicidio. Es decir, más de 33 personas por día trataron de quitarse la vida en el país durante el último año. Un dato desolador si tenemos en cuenta que no todos llegan al sistema de registro oficial.

Conforme a ese Boletín del Ministerio de Salud, hubo hasta esa fecha 724 muertes por suicidio. Se trata de los casos notificados por efectores del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS). Sin embargo, el informe del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad, publicado recientemente, indicó que en 2024 hubo 4249 suicidios en el país. Cada dos horas y cuatro minutos, una persona intentó suicidarse en Argentina.

Sistema de alerta temprana

Los últimos datos del “Sistema de alerta temprana” difundidos por el Ministerio de Seguridad de la Nación provienen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC). Si bien el suicidio no constituye un delito, su inclusión responde a la necesidad de registrar todas las modalidades de muertes violentas ante las que interviene la policía.

El informe señala que es importante saber lo siguiente: la persona que se suicida no desea morir, sino que está transitando una situación de ambivalencia; es decir, desearía morir si su vida continúa de la misma manera. Es un mito el que dice que la persona que amenaza con quitarse la vida no lo hace. Toda persona antes de cometer un intento de suicidio evidencia una serie de señales que, de ser detectadas a tiempo, pueden ayudar a evitarlo.

Dialogar sobre el tema reduce la posibilidad de cometerlo y puede ser una oportunidad para ayudar a quien está padeciendo. No debe asociarse el suicidio ni el intento de suicidio con acciones de cobardía o valentía; tampoco con hechos románticos o heroicos. La tendencia al suicidio no es hereditaria. Lo que sí puede transmitirse por medio de la educación es la visión sobre el suicidio como una forma de solución a los problemas.

Sostienen que alrededor del suicidio existen tabúes, mitos y errores conceptuales, pero quizás el más frecuente es el de que “de eso no se habla”.  El documento del Ministerio de Salud enfatiza que “es necesario visibilizar esta problemática para poder abordarla de manera oportuna y evitar que el fenómeno ocurra”.

Cómo reconocer las señales de alerta

La detección precoz es una de las herramientas más efectivas para prevenir el suicidio. Algunos indicadores pueden manifestarse en el lenguaje, la conducta o los hábitos cotidianos. Entre las señales más frecuentes se incluyen: manifestaciones verbales directas o indirectas sobre la intención de morir, cambios marcados en el estado de ánimo, la alimentación o el sueño, conductas de aislamiento, retraimiento o pérdida de interés, actos de despedida o entrega de objetos personales, búsqueda de medios para autolesionarse.

La presencia de uno o varios de estos signos no implica necesariamente que una persona quiera quitarse la vida, pero sí constituye un motivo suficiente para activar dispositivos de atención.

Entre las causas posibles del aumento de casos enumeran “la progresiva desintegración del tejido social de sostén, las familias atomizadas, los trastornos mentales, el incremento en el uso de sustancias, sin olvidar el enorme incremento en la automedicación (o medicación dada por profesionales sin control) de psicofármacos, la inestabilidad en la economía personal y/o familiar, todo esto sumado a la dificultad para acceder a una real asistencia en salud mental”.

Herramientas disponibles

El Ministerio de Salud dispone de una línea telefónica nacional gratuita y confidencial (0800-999-0091), activa las 24 horas. También existen redes provinciales y programas específicos orientados a niñeces, adolescencias y juventudes. En San Nicolás, el Hospital San Felipe dispone de un área de salud mental. El informe concluye que “la conducta suicida es prevenible si se abordan sus múltiples determinantes de manera coordinada”.

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