El Juzgado de Garantías N° 2 dictó la prisión preventiva de Mónica Santo. Había sido pedida por fiscalía para que la mujer afronte el proceso tras las rejas. La audiencia respectiva se realizó a fines de diciembre y la decisión del magistrado se conoció recientemente. Está acusada de cometer, bajo la modalidad de “viuda negra”, numerosos robos y una defraudación informática, además de contar con una pena en suspenso.

De la redacción de EL NORTE
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En las últimas horas, fue conocida la decisión del Juzgado de Garantías N° 2 de dictar la prisión preventiva de Mónica Beatriz Santo. El magistrado Ricardo Prati decidió mantener tras las rejas mientras dure el proceso a la mujer acusada de cometer al menos una decena de delitos bajo la modalidad de “viuda negra”. El pedido de encarcelamiento había sido presentado por la UFI N° 1, a cargo de la fiscal Verónica Marcantonio, y la audiencia respectiva se realizó el pasado viernes 26 de diciembre. Santo, por orden del juez, deberá ser trasladada a la unidad penal de manera inmediata apenas esta informe cupo para alojarla.
La acusada había sido detenida el miércoles 3 de diciembre. Mónica Santo, de 42 años, fue apresada durante un allanamiento en su domicilio del barrio Belgrano. En el lugar secuestraron prescripciones médicas y pastillas estupefacientes que serían las utilizadas para consumar los ataques. Las últimas denuncias son por cuatro robos y una defraudación informática. Las víctimas en estos casos son de Rosario, Ramallo y San Nicolás. Estos hechos se suman a cinco anteriores que se encuentran en proceso y a una condena a dos años en suspenso, en todos los casos, por delitos de la misma naturaleza.
La audiencia indagatoria por las nuevas denuncias se realizó el mismo día de la detención en la UFI N° 1. Durante la medida se negó a declarar y fue formalmente imputada por robo (cuatro hechos) y defraudación por el uso ilícito de tarjeta de compra, débito o crédito (arts. 164 y 173 inc. 15, CP). Estos hechos habrían ocurrido en noviembre de 2025 y llevaron incluso a que algunas víctimas debieran ser hospitalizadas.
La mujer ya había sido indagada en una causa anterior por cinco delitos cometidos con el mismo modus operandi, que habrían acontecido durante los meses de marzo a agosto de 2024, habiendo sido excarcelada en ese momento por el juez de intervención.
Conforme a lo recopilado por fiscalía, la “viuda negra” se contactaba a través de la red social Tinder con diferentes personas del sexo masculino buscando entablar algún tipo de relación. Una vez logrado el encuentro, se las ingeniaba para hacerles ingerir una sustancia que les hacía perder la conciencia. Con la situación dominada, les robaba dinero —en pesos y en dólares—, joyas y celulares, entre otros elementos, e incluso efectuaba compras con sus tarjetas de débito y crédito.
Hechos en investigación
Las últimas denuncias fueron presentadas por dos hombres oriundos de Rosario, quienes, en distintos hechos, fueron sus víctimas. Uno de esos casos se conoció tras un accidente de tránsito. El conductor que embistió al otro vehículo manifestó no recordar nada ni saber cómo llegó hasta allí. Le relató a la policía que solo recordaba haberse encontrado con una mujer que conoció por redes sociales y que lo citó aquí, en San Nicolás. Tras tomar mates en un parque a la vera del río, perdió la conciencia y ya no supo qué pasó. Posteriormente, el hombre, un taxista de 52 años, comprobó que le faltaban pertenencias, entre ellas la billetera y un celular. El otro rosarino, un hombre de 73 años, denunció que la mujer lo dopó y le robó en Villa Constitución, tras haber pactado una cita por Tinder. Declaró que el 5 de noviembre pasado conoció en la red social a una mujer llamada Mónica y coordinaron un encuentro en Perón y Daniel Segundo. Según su relato, luego fueron a un parque y, después de tomar un mate que ella le ofreció, “no recordó nada más”.
Manifestó que mientras intentaba recuperar la conciencia, escuchó la voz de un hombre y sintió golpes y patadas. Cuando volvió en sí, estaba en una cama del Samco de Villa Constitución. Más tarde lo derivaron a un sanatorio privado de Rosario, donde permaneció internado 48 horas. Durante ese período, constató que le habían robado 480.000 pesos, algo más de 100 dólares y un celular. También sufrió temblores y dolores como secuela del episodio.
A fines de octubre, la propietaria de un comercio ubicado en avenida Savio denunció que Santo se acercó a ella como clienta, ganó su confianza y, en una primera salida de amigas, le habría colocado algún tipo de estupefaciente en la bebida. Luego llamó a su pareja, quien sería su cómplice, y la trasladó en auto hasta su casa. Se presume que su finalidad era desvalijarla, pero la presencia de los hijos de la víctima frustró el plan inicial y solo llegó a robarle los anillos.
En agosto de 2024 ya había sido detenida. La acusaban de ingresar a una vivienda de calle Quiroga y drogar a un hombre de 77 años para robarle. Lo encontró su hija tirado en la cama en estado de inconsciencia. La víctima debió ser internada. Al observar las imágenes de las cámaras, la denunciante vio a la mujer cuando se retiraba de la vivienda. Luego se comprobó que no se trataba de un hecho aislado, sino que había otras denuncias y todas apuntaban en un mismo sentido, lo que llevó a los investigadores hasta una vivienda de calle Argerich al 300.
Se presumía ya por entonces que habría actuado en al menos cinco hechos, utilizando sustancias narcóticas u otra droga similar para dormir a sus víctimas y sustraerles dinero, tarjetas de crédito y débito, para luego efectuar con ellas pagos y transferencias, además de alzarse con objetos de valor. En uno de los casos denunciados, se habría apropiado también de un arma de fuego que posteriormente fue recuperada en otro procedimiento.
En esa oportunidad, la mujer fue detenida y liberada días después con fundamento en que es madre de cinco hijos. Por entonces, la investigación estuvo a cargo de la Fiscalía Nº 15, que solicitó sin éxito que la mujer permaneciera detenida. En dicho procedimiento, la policía le secuestró medicamentos, facturas de compras, químicos y comprobantes de transferencias bancarias.

