Cada 23 de marzo se celebra en todo el Mundo el Día de la rehabilitación, reconociendo el trabajo de los profesionales para ayudar en la recuperación del paciente, y resaltando el empuje y las ganas de éstos para curarse.

Ayer, 23 de marzo, se conmemoró en todo el país el Día de la Rehabilitación del Lisiado, instituido por Decreto Nacional N° 7168/67 y destinado a exaltar los beneficios del reintegro social y económico de quienes sufren enfermedades invalidantes.
El Dr. Andrés Tomás Mutti, quien fuera director del centro de rehabilitación de ANARL, explicó qué se entiende por rehabilitación.
El facultativo apuntó que, si aceptamos el sentido semántico de la palabra, diríamos que rehabilitación es el proceso de restaurar al individuo limitado por cualquier enfermedad, accidente, defecto congénito a la más plena aptitud física, material, social, vocacional y económica de la que es capaz, de acuerdo con su invalidez. Dicho de otra manera, rehabilitar a una persona con discapacidad es hacerle alcanzar todos los derechos de los que gozan los demás, con la asistencia necesaria para disfrutar de la vida. Esto, en el niño, se traduce en juegos y sonrisas; en el adulto, en capacitación para trabajar; y en el anciano, en la certidumbre de su utilidad. Aclarando más el concepto, podemos decir que recuperarse de una enfermedad no es curarse en el sentido clásico de la palabra, sino mejorar al máximo las capacidades residuales, enseñando al paciente a vivir con su discapacidad. Sintetizando: rehabilitar a una persona con discapacidad es enseñarle a vivir con su propia limitación. Hay que persuadir al paciente, a la familia, a los empleadores y a la comunidad en general a pensar en lo positivo de sus capacidades para poder olvidar lo irremediablemente perdido; no juzgarlo por lo que falta, sino por sus cualidades potencialmente creadoras.
¿Qué pacientes se tratan en el centro de rehabilitación?
Los centros de rehabilitación tuvieron su origen luego de la Segunda Guerra Mundial para tratar las secuelas de dicha contienda. En nuestro país, se crearon luego de la gran epidemia de poliomielitis, enfermedad que —con la colaboración de todos y tras el descubrimiento de la vacuna— ha sido erradicada. Además, se tratan pacientes con secuelas de accidentes de tránsito y de trabajo, malformaciones congénitas, parálisis espásticas y enfermedades neurológicas. También se brindan servicios para accidentes cerebrovasculares (ACV), secuelas de enfermedades reumáticas, cardíacas, vasculares y pulmonares, entre otras.
¿Qué personal tiene un centro de rehabilitación?
El equipo interdisciplinario está compuesto por un cuerpo médico en todas las especialidades; kinesiólogos, que tratan los problemas de reeducación muscular; y terapistas ocupacionales, quienes —mediante técnicas de trabajo, actividades o métodos de recreación adaptados— ayudan a recuperar a personas con enfermedades físicas o psíquicas. También cuenta con fonoaudiólogas, que tratan los problemas del lenguaje y la audición; psicólogas y psicopedagogas, que se ocupan de la salud mental y el aprendizaje; y asistentes sociales, encargadas de los problemas socioeconómicos y la integración de la persona a una actividad acorde a su capacidad. Completan el esquema la secretaría médica y la coordinación, responsables de la ejecución del programa de rehabilitación. En resumen, un equipo formado por muchas personas, técnicas en cada especialidad y con formación adecuada para poder llevar a cabo la premisa de que «rehabilitar a una persona con discapacidad es enseñarle a vivir con su propia limitación»

