Cris Morena habló del impacto de la muerte de Romina Yan y respondió a las críticas por los cuerpos en sus elencos: “Me echan la culpa”.

Cris Morena rompió el silencio sobre las críticas que ha recibido durante años y el impacto de la muerte de su hija, Romina Yan. En una entrevista con Oriana Sabatini, la productora habló sobre los comentarios que señalan su responsabilidad en los estándares de belleza en televisión.
“Me echan la culpa”, dijo Cris, al referirse a quienes la acusan de elegir siempre actores delgados para sus ficciones. La creadora de éxitos como Rebelde Way y Floricienta negó rotundamente haber promovido cuerpos hegemónicos en sus elencos. “Dicen que yo quiero a toda gente flaca. Y justamente lo que estoy tratando es que en mis elencos la gente esté alimentada saludablemente”, explicó. También remarcó que su objetivo siempre fue el bienestar de los jóvenes y que nunca buscó imponer un ideal de belleza dañino.
A pesar de sus aclaraciones, la polémica sigue acompañándola. Para muchos, sus producciones marcaron a generaciones con estéticas inalcanzables.
Otro tema que abordó con crudeza fue la muerte de su hija Romina, ocurrida en 2010 por un paro cardíaco. “En un comienzo pensé que había mucha culpa mía porque Romina tenía un tema con la alimentación”, confesó, visiblemente emocionada. Cris expresó que siente el señalamiento constante de la sociedad: “Me lo echan en cara todo el tiempo, como si yo hubiera matado a mi hija”.
Romina Yan fue una figura muy querida por el público y un pilar en los proyectos artísticos de su madre. Su partida marcó un antes y un después en la vida de Cris Morena, tanto personal como profesionalmente.
Durante la charla, Sabatini mencionó la constante aparición de personajes huérfanos en sus series. Cris respondió con sinceridad: “Sufrí tanto que necesito salvar a todos los niños del mundo del sufrimiento”. Dijo no haberlo notado antes, pero reconoció que su historia personal influye en los guiones que escribe. “Me produce una sensación de tristeza enorme. No puedo creer la maldad con un niño”, agregó conmovida.
Morena también recordó su infancia estricta y exigente, marcada por la educación religiosa que recibió en un colegio francés. “Allí había que arrodillarse delante de las monjas y que la pollera tocara el piso”, contó sobre aquella etapa. Dijo que fue una etapa dura, pero formativa. “Aprendí cosas extraordinarias”, afirmó. A los 15 años ya era profesora de piano. Empezó a estudiar música a los cinco, por mandato familiar.
Recordó que su primer cuento fue una canción autobiográfica. Desde entonces, proteger la infancia se volvió su gran norte. Cris Morena continúa su carrera con la misma pasión, pero con una mirada más reflexiva y profunda sobre su pasado.

