Beijing y Islamabad buscan ganar protagonismo en la crisis de Medio Oriente

China y Pakistán reforzaron en Pekín su alianza diplomática con el objetivo de actuar como dique de contención ante la creciente tensión en Medio Oriente, en especial en torno a Irán. El canciller chino, Wang Yi, recibió al viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores paquistaní, Mohammad Ishaq Dar, para una ronda de conversaciones centradas en la estabilidad regional.
Según informó la agencia oficial Xinhua, ambas delegaciones abordaron la situación en Irán y otros focos de conflicto, en línea con la estrategia de Beijing de presentarse como actor clave en la mediación internacional. Para Pakistán, aliado histórico de China y país con fuerte peso en el mundo musulmán, la visita también representa una oportunidad para consolidar su perfil como interlocutor regional.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, la portavoz Mao Ning había adelantado que los cancilleres buscarían profundizar la “comunicación y coordinación estratégicas” frente a la escalada de tensiones. En los últimos meses, el aumento de ataques y represalias vinculados a la guerra en Gaza y al enfrentamiento entre Irán e Israel encendió nuevas alarmas sobre el riesgo de una guerra abierta en Medio Oriente.
China, que mantiene estrechos lazos energéticos y comerciales con Irán y otros países de la región, intenta aprovechar su influencia para impulsar una agenda de negociaciones y evitar una mayor desestabilización que pueda impactar en los mercados globales de petróleo y en sus propios proyectos de infraestructura, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Esfuerzos para la paz y el equilibrio regional
Durante la reunión en Pekín, Wang Yi y Mohammad Ishaq Dar coincidieron en la necesidad de promover un alto el fuego, reducir la tensión y alentar el regreso a instancias diplomáticas. Ambas partes expresaron su intención de “salvaguardar la paz y la estabilidad regionales” y de coordinar sus posiciones en foros multilaterales.
Analistas internacionales señalan que este acercamiento se inscribe en una estrategia de China para reforzar su rol como mediador, en contraste con la influencia tradicional de Estados Unidos en Medio Oriente. El respaldo de Pakistán, país fronterizo con Irán y con relaciones sensibles con India y Afganistán, otorga a Beijing un canal adicional de diálogo en un tablero complejo.
Un eje que busca consolidarse en Medio Oriente
- China aporta peso económico, capacidad de mediación y vínculos con Irán y otras potencias regionales.
- Pakistán suma su influencia en el mundo musulmán y su posición geoestratégica clave entre Asia Central y el Golfo.
- Ambos países coinciden en reclamar una solución política a los conflictos y rechazar una mayor militarización.
Con este encuentro en Pekín, el eje Beijing-Islamabad intenta posicionarse como un actor relevante en la búsqueda de una salida negociada a las crisis en Medio Oriente. Mientras la comunidad internacional sigue con preocupación cada nuevo episodio de tensión en la región, China y Pakistán apuestan a que la vía diplomática pueda todavía evitar una escalada de consecuencias imprevisibles.

