Comercio exterior 2026: granos y energía sostienen el superávit

Granos y energía, el ancla del superávit comercial argentino

Buques cerealeros y terminal petrolera en puerto argentino

NewsITe

La balanza comercial volvió a exponer el nuevo mapa productivo de la Argentina: el campo y el sector energético se consolidan como los grandes generadores de divisas, mientras que el resto de la economía demanda cada vez más importaciones para sostener la actividad. De acuerdo con estimaciones privadas, en 2026 el país mantendría un superávit comercial, aunque algo menor al de 2025, en un rango estimado entre US$ 9.000 y US$ 10.000 millones.

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Según un informe de la consultora Abeceb, relevado por Noticias Argentinas, las exportaciones seguirán creciendo este año, impulsadas por el complejo agroindustrial y el avance de los proyectos de hidrocarburos, en particular en la región patagónica. Se proyecta una suba cercana al 8% interanual, levemente por debajo del 9,3% registrado en 2025, pero suficiente para sostener un flujo de divisas clave para la macroeconomía.

Las importaciones también continuarían en alza, acompañando la expansión de la actividad económica, aunque a un ritmo bastante más moderado que el del año pasado: crecerían alrededor de 10,4% frente al fuerte salto de 24,7% anotado en 2025. Esta dinámica refleja una economía más abierta que en 2024, con un mayor volumen de compras externas medidas sobre el PBI y con parte del impacto de la apertura concentrado en el año previo.

Un superávit que se achica pero sigue en terreno positivo

El resultado de 2025 cerró con un superávit de US$ 11.286 millones, por debajo de los US$ 18.928 millones de 2024. El año pasado las exportaciones totalizaron US$ 87.077 millones, un incremento de 9,3% interanual, mientras que las importaciones treparon a US$ 75.791 millones, con un fuerte salto de 24,7% en un contexto de recuperación económica y apreciación cambiaria.

A nivel sectorial, el agro y la energía marcaron el pulso de las ventas externas. Las cantidades exportadas crecieron de manera heterogénea entre rubros, con fuerte aporte de productos primarios y combustibles, mientras que las manufacturas industriales mostraron un desempeño mucho más débil. Del lado de las compras externas, casi todos los segmentos registraron incrementos importantes en cantidades, desde bienes de consumo y de capital hasta vehículos, con la única excepción de combustibles y lubricantes.

Diciembre: fuerte aporte del complejo sojero y los combustibles

El último mes de 2025 resultó superavitario, con un saldo positivo de US$ 1.892 millones. La mejora obedeció a un crecimiento de 5,7% interanual en las exportaciones, superior al avance de 3,5% de las importaciones. Detrás de ese resultado sobresalió el aporte del complejo sojero, que explicó US$ 1.499 millones del superávit mensual, y del sector de combustibles, que sumó otros US$ 769 millones.

En contraste, el sector automotor cerró diciembre con un déficit de US$ 418 millones, reflejo de la fuerte demanda de vehículos del exterior. En el acumulado anual, la balanza sojera arrojó un saldo positivo de US$ 18.495 millones, con exportaciones por US$ 21.015 millones y un aumento notable en las ventas de porotos de soja, que crecieron más de 140% en valores y casi 170% en cantidades. Las importaciones del sector, en cambio, cayeron 22% interanual.

Energía en expansión y un rojo creciente en autos

El sector de combustibles se consolidó como otro de los grandes soportes del resultado externo. En 2025 registró un superávit de US$ 6.663 millones, con exportaciones por US$ 9.705 millones (17,8% más que el año anterior) y una baja de 19,5% en las compras externas, que totalizaron US$ 3.043 millones. La expansión de la producción petrolera y gasífera permitió aumentar los volúmenes exportados y al mismo tiempo reducir parte de las importaciones energéticas.

El panorama es muy distinto en la industria automotriz. El rubro cerró el año con un déficit de US$ 8.394 millones, más del doble del rojo de 2024, cuando se ubicó en US$ 3.339 millones. El deterioro se explicó por un salto en las importaciones hasta US$ 12.469 millones y una baja de 2,8% en las exportaciones, que se ubicaron en US$ 8.820 millones. La combinación de mayor apertura y apreciación cambiaria abarató el ingreso de vehículos del exterior, presionando sobre la balanza sectorial.

Intercambio por países: déficit con China y Brasil, superávit regional

El informe de Abeceb también detalló la performance del comercio por socios. La Argentina registró en 2025 un déficit de US$ 8.155 millones con China y de US$ 5.653 millones con Brasil, además de un saldo negativo de casi US$ 2.000 millones con la Unión Europea. En contrapartida, el intercambio fue superavitario con el resto de América Latina, con un saldo positivo de US$ 9.033 millones, y con India, que aportó US$ 4.035 millones de superávit.

También se verificaron resultados positivos con América del Norte (US$ 1.448 millones), con los países miembros de ASEAN (US$ 1.214 millones) y con los socios del Mercosur, excluyendo a Brasil, donde se registró un superávit de US$ 107 millones. El saldo con el resto del mundo terminó siendo ampliamente positivo, por US$ 11.249 millones, lo que permitió compensar los fuertes déficits con los principales proveedores asiáticos y con Brasil.

Exportaciones: más volumen, precios a la baja

En diciembre, las exportaciones totalizaron US$ 7.448 millones. La variación interanual de 5,7% respondió casi por completo a una mejora en las cantidades vendidas (6,2%), ya que los precios promedio cayeron 0,5%. Los productos primarios lideraron la suba en volúmenes, con un salto del 43%, seguidos por combustibles y energía, que avanzaron 12,7%.

En cambio, las manufacturas de origen agropecuario y las de origen industrial mostraron descensos en cantidades, de 2,3% y 12,3% respectivamente, confirmando la mayor dependencia de bienes poco procesados y del complejo energético. En el acumulado de 2025, las exportaciones llegaron a US$ 87.077 millones, 9,3% más que en 2024, impulsadas por un crecimiento del 10% en las cantidades, pese a una baja de 0,6% en los precios.

Importaciones: autos, consumo y courier traccionan la demanda

Las importaciones alcanzaron en diciembre los US$ 5.596 millones, con un aumento interanual de 3,5%. Ese avance respondió a un incremento del 3% en las cantidades y a una ligera mejora de 0,4% en los precios. Los vehículos automotores encabezaron las subas, con un alza de 55,6% en valores, seguidos por los bienes de consumo (15,5%) y por aumentos más moderados en bienes de capital y bienes intermedios.

Por el contrario, se verificaron caídas en partes y accesorios para bienes de capital, que retrocedieron 24,5%, y en combustibles y lubricantes, que disminuyeron 2,4%. Un dato destacado fue el salto en el ingreso de vehículos chinos, favorecidos por el esquema de reducción de aranceles para unidades eléctricas e híbridas establecido por el Decreto 49/25. Solo en diciembre, las importaciones de esos vehículos crecieron 808% interanual, pasando de 925 a 8.406 unidades.

Un perfil productivo que se redefine

En el balance del año, las importaciones sumaron US$ 75.791 millones, 24,7% más que en 2024, con un incremento acumulado de 30,5% en las cantidades y una baja de 4,5% en los precios. Sobresalieron las compras de vehículos, que se duplicaron (110% de suba interanual en cantidades) y representaron el 17% del total importado, así como el fuerte aumento en bienes de consumo, bienes de capital y piezas y accesorios.

  • El agro y la energía consolidan su rol como generadores de superávit.
  • El sector automotor y las mayores compras de consumo presionan el rojo.
  • China y Brasil se afianzan como principales orígenes del déficit bilateral.

La radiografía del comercio exterior confirma una economía que depende crecientemente de los complejos agroexportador y energético para equilibrar la balanza, mientras la apertura y el mayor consumo sostienen la demanda de importaciones.

Con este escenario, el desafío para los próximos años será aprovechar el impulso de Vaca Muerta y del complejo agroindustrial para sostener el ingreso de divisas, al tiempo que se busca fortalecer la competitividad de la industria y reducir los focos de déficit más sensibles, en particular el automotor y el creciente flujo de bienes finales de alto valor agregado.

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