Septiembre y antes agosto fueron meses en que crecieron significativamente los incendios detectados en las islas del Paraná. Contra los 1359 focos de calor de todo el año 2024, sólo en estos dos últimos meses se relevaron 1297, según el monitoreo que lleva al Museo Scasso de San Nicolás. En lo que va del año ya suman 2041, afectando una superficie estimada en casi 29 mil hectáreas en los humedales.

De la redacción de EL NORTE
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El mes de septiembre que acaba de terminar fue el de mayor cantidad de focos ígneos detectados en los humedales del delta del río Paraná, el área denominada PIECAS que se extiende desde las ciudades de Santa Fe y Victoria hasta la desembocadura del curso en el Río de La Plata.
Según el monitoreo constante del Museo Scasso de San Nicolás [https://sites.google.com/view/museoscasso2/explora/monitoreo-de-incendios], en el noveno mes del año se detectaron 670 focos de calor en el área. En agosto habían sido 627. En ambos meses la problemática se multiplicó casi exponencialmente: entre enero y julio los focos detectados habían sumado 744.
El acumulado de 2041 focos (todavía con tres meses por delante) en lo que va de 2025 ya alcanzó para superar el registro que había dejado el 2024 completo: 1359 focos con un área aproximada comprometida de unas 19 hectáreas. Este año ya suman casi 29 mil las hectáreas afectadas por el fuego.

Tal como ya consignó EL NORTE, entre los últimos cinco años, 2024 había sido el de menor cantidad de incendios en el delta del Paraná, un problema ambiental que había tenido su más preocupante expresión durante la histórica y prolongada bajante registrada entre 2020 y 2022.
La marca más elevada fue la de 2020, con un total de 39.663 focos de calor detectados a lo largo de todo el año. En 2021 fueron 14.792, muy por debajo de la marca del año precedente pero también muy por encima del promedio de 1887 que arrojo la serie contenida entre los años 2012 y 2019.
En 2022 los incendios en el delta del Paraná volvieron a ser más frecuentes, con un total de 25.987 focos de calor detectados durante aquellos 12 meses. Ya en 2022 hubo un descenso, aunque con un número todavía elevado: 10.843 focos de calor.
Si se suman los datos de 2020, 2021 y 2022, cuando el inicio de la sequía y la bajante del Paraná descontrolaron las quemas, en algo más de dos años y medio se destruyeron al menos unos 8.537 kilómetros cuadrados (853.000 hectáreas) sobre un área total estimada en unos 2,3 millones de hectáreas. El equivalente a 42 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires.

