El 7 de junio de 2024 se desató una tragedia en una vivienda familiar del barrio San Pablo. Jorge Luis Pérez, de 42 años, quien habría llegado a su casa en estado de ebriedad, recibió una puñalada que terminó con su vida. La herida mortal había sido provocada por su pareja tratando de defenderse de la última de una serie de agresiones. La Justicia entendió que se trató de un acto de legítima defensa.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
El grave suceso que terminó con el apuñalamiento y posterior muerte de un hombre de 42 años había ocurrido en junio del año pasado en la zona norte de la ciudad. Por el hecho fue imputada su pareja, una mujer de 27 años, quien declaró en sede policial que la víctima llegó a la casa que compartían en estado de ebriedad, que había comenzado a golpearla y que, tratando de defenderse, tomó una cuchilla y lo lesionó a la altura del tórax, lo que le provocó la muerte a poco de su ingreso al Hospital San Felipe. La mujer fue aprehendida de forma inmediata. A medida que fueron conociéndose las circunstancias que rodearon al hecho que terminó en tragedia, se le otorgó en principio arresto domiciliario para luego ser liberada sin prisión preventiva.
La acusada fue liberada luego de que el Juzgado de Garantías dispusiera que se revocara ese arresto domiciliario y que ella tuviera libertad ambulatoria hasta que se termine el proceso. Desde la fiscalía la causa fue caratulada, en principio, como “exceso en la legítima defensa”, calificación que fue variando con el avance de la instrucción. Conforme a lo informado en ese momento, desde la fiscalía no habían surgido motivos para agravar la imputación, por lo que la mujer habría actuado al amparo de una justificante en su accionar. Se trataría de un caso de legítima defensa.
Los hechos
El drama familiar se conoció el 7 de junio del año pasado cuando a través de un llamado al 911 se solicitaba la presencia policial en una vivienda ubicada en calle Payán al 200 de barrio San Pablo. Una vez en el lugar, los efectivos de la Comisaría Tercera encontraron a Jorge Luis Pérez, el morador de la vivienda, gravemente herido. Su pareja, una mujer de 27 años, relató que el hombre había llegado al domicilio conyugal en estado de ebriedad, que la habría agredido a golpes y que, en procura de defenderse, tomó una cuchilla y le provocó una lesión a la altura del tórax. El herido fue trasladado de urgencia al Hospital San Felipe, donde, tras ser intervenido quirúrgicamente, falleció poco después producto de la herida recibida. Inmediatamente desde la fiscalía dispusieron la detención de la mujer, pero con el avance de la investigación se le concedió primero el arresto domiciliario y luego la libertad.
Conforme a los primeros testimonios, el hombre habría abusado asiduamente de la ingesta de alcohol y protagonizado innumerables episodios de violencia contra su pareja, habiéndole provocado en ocasiones heridas importantes que demandaron hospitalización. Allegados a la familia habían informado, en el momento de los hechos, a EL NORTE que la mujer había perdido un embarazo como consecuencia de los golpes propinados por su pareja y que había radicado un tiempo antes una denuncia en la que intervino Prodenya en resguardo de su hija de 5 años.
Consultada la fiscal Franca Padulo en los primeros tramos de la instrucción, esta manifestó: “Cuando recibí la declaratoria de la imputada, de esa declaración y de las pruebas que había hasta ese momento, entendí que surgía claramente que estábamos ante un homicidio en legítima defensa o con exceso en la legítima defensa, cuya alternativa es una cuestión a dilucidar. Nosotros seguimos produciendo prueba, sobre todo en relación con toda la situación previa que se vivía en esa pareja”.
“Por eso, en ese momento, desde la fiscalía consentimos la concesión de un arresto domiciliario. Luego la investigación avanzó y se pudieron acreditar las internaciones que la imputada tuvo en el hospital como consecuencia de las situaciones que había padecido y que habían sido causadas por la víctima. Entiendo que falta poco para que podamos darle un cierre formal a esta causa que va en ese mismo sentido. No hay nada que me haya hecho modificar para agravar esa acusación primigenia”, había explicado en ese momento la fiscal Franca Padulo.
Violencia y vulnerabilidad
La dramática situación que se vivió ese trágico día sería parte de una historia de violencia que vendría padeciendo la mujer desde hacía varios años. Habría sido víctima de innumerables hechos de agresiones físicas por parte de la persona fallecida. El hombre, de acuerdo al testimonio de allegados a EL NORTE, solía beber en exceso y en estado de ebriedad ejercía violencia física sobre su concubina, en ocasiones provocándole heridas importantes.
Estas fuentes cercanas, a su vez, revelaron que tiempo atrás la madre de la mujer que terminó ultimando al hombre de una puñalada radicó una denuncia en sede fiscal y comunicó el estado de las cosas a Prodenya en busca de resguardar la integridad de la hija menor que compartían. Las alertas no habrían generado por parte de los organismos del Estado acciones concretas tendientes a prevenir futuros ataques.

