Condenaron a prisión perpetua al podólogo que envenenó a su esposo

La fiscalía había solicitado en los alegatos finales la pena máxima.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 5 de la Ciudad de Buenos Aires condenó a prisión perpetua al podólogo Guillermo Germán Berjeli por envenenar y asesinar a su esposo, Roberto Alfonso Aquiles Guzmán Jaque, durante una internación en un sanatorio de Recoleta en 2020.

Los jueces Cinthia Oberlander, Adrián Pérez Lance y Juan Manuel Grangeat lo declararon culpable de homicidio cuádruplemente agravado: por el vínculo, la alevosía, el uso de veneno y la codicia. La sentencia coincidió con el pedido del fiscal general Juan Manuel Fernández Buzzi. El tribunal dará a conocer los fundamentos el próximo 3 de junio.

El podólogo planificó el crimen para quedarse con los bienes de su esposo

Las cámaras del Sanatorio Anchorena captaron el momento en que Berjeli cambiaba los sueros de su pareja por otros que llevaba en una mochila. Esos frascos contenían metanol y etilenglicol, sustancias altamente tóxicas que se utilizan en solventes y anticongelantes. Después de 27 días en terapia intensiva, la víctima murió por una intoxicación.

El fiscal sostuvo que Berjeli planeó el asesinato con fines económicos. Guzmán Jaque tenía propiedades en Santiago de Chile, cuentas bancarias y provenía de una familia de alto poder adquisitivo. La pareja se había casado en septiembre de 2019 y vivía en la calle Thames, junto a la madre del fallecido.

Durante el juicio, los médicos aseguraron que Guzmán Jaque vivía con VIH bajo tratamiento efectivo y con carga viral indetectable. Afirmaron que el deterioro y posterior muerte no se debieron a su diagnóstico, sino al envenenamiento.

Estuvo prófugo y negó el crimen en el juicio

Una enfermera del sanatorio alertó sobre el comportamiento del podólogo, lo que permitió acceder a las imágenes clave. Después de la orden de captura, Berjeli escapó durante dos meses. La Policía de la Ciudad lo detuvo el 18 de julio de 2023 en Mendoza.

El acusado llegó al juicio preso en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. En su declaración final, insistió en que no cometió el crimen y se declaró “totalmente inocente”. A pesar de eso, el tribunal ratificó la prisión perpetua y ordenó notificar el fallo al hermano de la víctima.

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