HLB Pharma, conocido por inscribir la vacuna rusa contra el Covid, fue inhibido al igual que Laboratorio Ramallo, de poder vender y producir un medicamento “a raíz de graves y reiteradas irregularidades detectadas en la calidad y trazabilidad de sus productos”, la última de ellas, por un brote de neumonía sospechado de haber partido de sus fábricas. Entre los apoderados de Laboratorio Ramallo figuraba el exconcejal de San Nicolás y exdiputado provincial, Andrés Quinteros. Había sido inaugurado en la primera gestión del intendente Mauro Poletti.

De la redacción de EL NORTE
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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ordenó la virtual clausura de HLB Pharma, la firma farmacéutica que tomó relevancia en tiempos de pandemia y de gobierno de Alberto Fernández: fue la que inscribió en Argentina el trámite para la aprobación de la vacuna Sputnik, tras un polémico viaje a Rusia de emisarios de la empresa.
La caída en desgracia de HLB Pharma era un derrotero cantado que llegó a puerto por un nuevo escándalo. Ahora se inhibió a la firma -y también al laboratorio Ramallo, otra sociedad vinculada e inspeccionada- de poder vender y producir un medicamento “a raíz de graves y reiteradas irregularidades detectadas en la calidad y trazabilidad de sus productos”, la última de ellas, por un brote de neumonía sospechado de haber partido de sus fábricas. El Laboratorio Ramallo había sido inaugurado en la primera gestión del intendente Mauro Poletti.
La ANMAT precipitó la clausura al detectar un brote producido por Klebsiella pneumoniae en las ciudades de La Plata y Rosario. Esa bacteria había sido identificada en un lote de fentanilo fabricado por HLB Pharma, cuya distribución fue prohibida por ANMAT el pasado 8 de mayo.
El organismo avanzará en denuncias penales contra García Furfaro y también su socio Jorge Salinas, en su momento involucrado en la causa conocida como la Mafia de los Medicamentos que denunciara Graciela Ocaña durante el gobierno de Cristina Kirchner.
A nadie en el mundo farmacéutico podrá sorprender las sanciones contra el polémico laboratorio. La propia ANMAT ya le había prohibido en febrero “la distribución de dopamina por falta de trazabilidad”; en abril, ordenó “el retiro total de lotes de Propofol por sospecha de falsificación”. El organismo de contralor de los medicamentos también les prohibió comercializar producciones de “diclofenac y morfina por contaminación cruzada crítica”. Y hace días avanzó con inhabilitarle la distribución de fentanilo.
Un derrotero similar es el de Laboratorios Ramallo, la otra empresa vinculada, que desde febrero tiene suspendidas sus actividades por la ANMAT, que detectó “deficiencias graves en sus procesos de elaboración”.
Escándalos
Antes de su ingreso en los medios kirchneristas a través del canal de noticias IP -adquirido de su creador Víctor Santa María- Ariel García Furfaro y su socio Jorge Salinas, había tenido otra experiencia por demás fallida en el mundo farmacéutico. En junio de 2016 quebró Laboratorio Apolo, encargado de producir suero fisiológico que proveía a la Nación y a la provincia de Santa Fe. Dos meses después del fallo de una jueza comercial en su contra, se produjo una explosión en la caldera de su laboratorio en Rosario, que dejó varios heridos y el derrumbe del edificio. Por si faltara, aquella empresa también fue investigada por contrabando. Lo mismo sucedió con su emprendimiento posterior: HLB Pharma.
En los papeles que la empresa presentó para inscribirse como proveedora del Estado, además de García Furfaro figuraba como apoderado Andrés Quinteros, un ex diputado bonaerense del Frente para la Victoria, ex concejal de San Nicolás y dirigente del PJ que militó candidaturas de otros, como Florencio Randazzo.

