El campeonato “Jorge ‘Gringo’ Pierani” de la Liga Nicoleña vivió el fin de semana “santo” su jornada más violenta. En tres canchas hubo jugadores que debieron retirarse directamente a las guardias médicas para atenderse. La difícil misión de frenar la violencia cuando explota dentro mismo de la cancha.

Hubo cadenas que “se salieron” en la fecha del fútbol nicoleño que se jugó el fin de semana “santo”, y las situaciones que se dieron en diversos escenarios no pasaron desapercibidas. Futbolistas que se retiraron en ambulancia, visitas a la guardia médica, expulsiones… una jornada marcada por el juego brusco.
Las consecuencias pueden ser importantes y los protagonistas parecen no darse cuenta, hasta que les toca a ellos. En este amateurismo en el que se desarrollan los torneos locales, detrás de cada lesión de un jugador hay un sinfín de problemas a resolver (especialmente en el rubro médico), que realmente no pueden justificarse con “las pulsaciones del momento”, la “adrenalina” o lo que fuere.
En General Rojo, algunos futbolistas “se buscaron” durante todo el partido entre el local y Social, y dos de ellos terminaron en la guardia. Facundo Arrieta, defensor del celeste, se llevó un codazo que le rompió la nariz.
Según lo que varios futbolistas del chacarero declararon luego, el propio jugador visitante “provocó” durante todo el encuentro. Es más, Alex González, el jugador de Rojo que agredió a Arrieta y vio la tarjeta roja, fue el otro que tuvo que asistir a un centro médico con dos dientes “flojos” tras un golpe.
La ley del ex
En el duelo entre Argentino Oeste y Paraná, los de la Estación “se la agarraron” con Benjamín Rubio, ex compañero, que tuvo “la osadía” de festejarle un gol a su ex equipo. Oviedo y Martínez se fueron expulsados por dos patadones contra el delantero de Paraná.
En una de esas jugadas, lo golpearon mientras estaba caído y le provocaron una lesión en sus costillas. Ayer, el delantero hizo un duro descargo en sus redes sociales apuntando a sus ex compañeros y al cuerpo técnico de Argentino, que durante su estadía en aquel club no tuvo demasiadas oportunidades. “Cuando hice el gol se acordaron que fui su compañero”, disparó Rubio.
Otro futbolista que debió abandonar la cancha por una fuerte entrada de un rival fue Matías Costoya, de El Fortín, en el partido ante Defensores.
En el clásico nicoleño, en tanto, Jeremías Bogado sufrió un traumatismo en su ojo izquierdo con un leve desprendimiento de retina. Fue en un choque con Fabricio Lenci en una pelota dividida. El médico de Belgrano actuó rápidamente y bien, aunque el joven futbolista de Regatas estuvo casi 10 minutos aguardando que el árbitro autorizara su atención. Increíble.
Jugar al límite tiene más contra que pro. Históricamente ha sido así, especialmente en el ámbito amateur. Esta tercera fecha puede servir para que más de un protagonista se replantee cómo encara su domingo futbolero. Es necesario, antes de que sea demasiado tarde.

