Un grupo de mujeres vinculadas al Santuario de María del Rosario de San Nicolás participará como voluntarias en la celebración del miércoles 11 de noviembre. Entre ellas estarán Agustina y Maira, quienes compartieron con este medio la emoción de formar parte de un encuentro histórico para la Iglesia Católica argentina.

La histórica visita del papa León XIV a la Argentina tendrá una marcada presencia nicoleña, con historias de fe que siguen sumándose a las jornadas previstas. A la participación de los hermanos Nicolás y Juan Bautista Díez, elegidos como monaguillos para la misa de Luján, se agrega ahora la de un grupo de mujeres del Santuario de María del Rosario. Las servidoras viajarán para colaborar en la celebración del miércoles 11 de noviembre, una oportunidad que viven con profunda emoción.
Marikena, Maira, Malena , Rita, Maricel y María Agustina forman parte de esta nueva historia que une a San Nicolás con el encuentro papal. También participará Gabriela, otra nicoleña que prestará servicio durante las actividades previstas en Buenos Aires y Luján. Todas asumirán tareas de organización y acompañamiento para contribuir a que miles de peregrinos puedan vivir plenamente la celebración.
Para estas mujeres, la posibilidad de estar cerca de León XIV tiene un significado que va más allá del acontecimiento. Es también una manera de llevar a Luján la vocación de servicio que cultivan en el Santuario de nuestra ciudad. Así lo expresaron María Agustina Vázquez y Maira Dvojmoc, quienes compartieron con EL NORTE cómo surgió esta oportunidad y qué representa en sus caminos de fe.
Una oportunidad que nació de la vocación de servicio
La convocatoria comenzó con una inscripción abierta por la Conferencia Episcopal Argentina para quienes desearan colaborar durante la visita papal. Las nicoleñas completaron el formulario y, semanas después, recibieron la confirmación de su participación. Desde entonces, iniciaron una preparación que incluye capacitaciones virtuales y encuentros para coordinar las tareas que desempeñarán.
En ese proceso, María Agustina Vázquez y Maira Dvojmoc fueron designadas jefas de cuadrilla, por lo que tendrán la responsabilidad de acompañar y orientar a otros voluntarios. Si bien todavía restan definiciones sobre las funciones específicas, ambas ya se preparan para trabajar junto a personas de distintas comunidades. La experiencia también les permitirá compartir su fe con quienes llegarán desde diferentes puntos del país.
Para Agustina, la convocatoria tiene un significado que se vincula directamente con una decisión reciente de su vida. Este año se consagró en el Orden de las Vírgenes durante una ceremonia celebrada en el Santuario de María del Rosario. Se trata de una forma de vida dentro de la Iglesia católica en la que una mujer se dedica a Dios mediante la oración, la castidad y el servicio, sin ingresar necesariamente a una comunidad religiosa.
La celebración de Luján coincidirá, además, con el primer mes de aquella consagración. Por eso, Agustina siente que esta oportunidad llega en un momento especialmente importante de su camino espiritual. “De mi parte, lo vivo con mucha alegría, responsabilidad y como un regalo de Dios”, expresó a EL NORTE, al describir las sensaciones que le genera la posibilidad de servir durante la misa del Pontífice.

La bendición del Santuario y una comunidad que acompaña
La preparación de las servidoras también tuvo un momento significativo en San Nicolás. El pasado 25 de octubre, al finalizar la misa central en honor a María del Rosario, el rector del Santuario, Gustavo Salce, invitó a las voluntarias a acercarse para recibir su bendición. Aquel gesto representó para ellas una forma de acompañamiento de la comunidad que integran y con la que comparten su vida religiosa.
“Lo sentimos como un envío y una oportunidad para seguirnos encontrando”, recordó Agustina. La bendición no fue solamente un momento emotivo, sino también el punto de partida para fortalecer los vínculos entre las participantes. A partir de entonces, comenzaron a organizar encuentros de oración y a compartir los detalles de su preparación para el viaje.
La propia Agustina impulsó un grupo de comunicación para que todas pudieran mantenerse en contacto y acompañarse durante las semanas previas. Además, promovió reuniones en el Santuario, donde las servidoras encontraron un espacio para rezar y compartir sus expectativas. Según explicó, estos encuentros alimentaron la alegría colectiva ante la posibilidad de formar parte de una celebración tan importante.
Para ella, servir durante la visita papal representa una manera concreta de expresar su compromiso religioso. “No hay nada mejor que visitar al Papa, sirviendo con esta hermosa experiencia de poder acompañar, orientar y organizar a otros voluntarios”, sostuvo. Sus palabras reflejan una convicción que también aparece en los testimonios de las demás participantes: vivir la fe a través de la ayuda a los demás.
La emoción de Maira ante una experiencia única
Maira Dvojmoc comparte ese entusiasmo y espera que la celebración de Luján se convierta en una experiencia de encuentro y aprendizaje. Su participación estará orientada al acompañamiento de otros voluntarios, una responsabilidad que asume con alegría. Sin embargo, destaca especialmente la posibilidad de contribuir a que los peregrinos puedan disfrutar plenamente de una jornada de enorme significado religioso.
“Para mí es una oportunidad muy especial, que recibo con mucha alegría y entusiasmo”, contó a EL NORTE. La servidora expresó su emoción por colaborar durante la visita del Pontífice y formar parte de una organización que reunirá a personas de distintas procedencias. En ese encuentro encuentra también la posibilidad de fortalecer su propia experiencia de fe.
“Me llena de emoción poder colaborar en la visita del Papa, ser parte de este encuentro y contribuir a que todos los que se acerquen puedan vivirlo de una manera especial”, afirmó. Maira espera regresar con nuevos aprendizajes y recuerdos compartidos, pero también con una experiencia que fortalezca su vínculo con la comunidad religiosa.
Tanto ella como Agustina coinciden en una mirada que atraviesa toda la preparación. La posibilidad de estar cerca del Papa constituye un motivo de enorme felicidad, pero ambas destacan el valor de colaborar para que otros puedan participar. Esa disposición resume el espíritu con el que las mujeres del Santuario llegarán a Luján.
San Nicolás tendrá una presencia especial en la visita papal
La participación nicoleña en la visita de León XIV también tendrá una expresión artística. Amadeo Rogero, cantante de 20 años de nuestra ciudad, fue convocado para integrar el espectáculo musical de bienvenida al Pontífice. El joven compartirá escenario con otros 24 artistas el lunes 9 de noviembre, antes de la Misa de las Familias en Buenos Aires.
Su presencia se suma a la de los hermanos Nicolás y Juan Bautista Díez, quienes asistirán como monaguillos durante la celebración de Luján. Junto con las servidoras del Santuario, protagonizarán distintas experiencias que reflejan el vínculo de San Nicolás con la Iglesia y la trascendencia de esta visita para la comunidad católica local.
Además, numerosos fieles nicoleños viajarán para acompañar al Santo Padre. El obispo diocesano, monseñor Hugo Santiago, confirmó recientemente a EL NORTE que distintas parroquias organizan traslados, principalmente hacia Luján. Allí se concentrará buena parte de los peregrinos de nuestra ciudad que desean participar de este acontecimiento histórico.
La celebración del miércoles tendrá, además, un significado especial por la profunda tradición mariana de San Nicolás. Las mujeres que habitualmente sirven en el Santuario de María del Rosario llegarán a la Basílica de Luján, otro de los grandes centros de devoción a la Virgen en Argentina. Será una oportunidad para compartir, desde el servicio, la fe que forma parte de la identidad religiosa nicoleña.
Así, San Nicolás estará presente de diferentes maneras durante las jornadas que protagonizará León XIV. A través de la música, el servicio en el altar, el acompañamiento a los peregrinos y la participación de los fieles, la ciudad tendrá su lugar en una visita histórica. Una presencia que trasciende los nombres propios y expresa el compromiso de una comunidad profundamente ligada a la devoción mariana.

