Después de 35 años en el país, el grupo italiano transfirió sus empresas rurales a un grupo de empresarios vinculados a Adecoagro, encabezado por Mariano Bosch. La operación incluye campos en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Buenos Aires, y marca el final de una de las mayores inversiones extranjeras en tierras argentinas.

El grupo italiano Benetton concretó la venta de sus principales activos agropecuarios en Argentina y puso fin a una presencia de más de tres décadas en el negocio rural. La operación comprende más de 900.000 hectáreas distribuidas en cuatro provincias y fue adquirida por un grupo de accionistas y directivos de Adecoagro, encabezado por su CEO, Mariano Bosch.
La transacción incluye las dos compañías que el holding de la familia Benetton mantenía en el país: la Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor. Según trascendió, la compra fue realizada por los empresarios a título personal y no directamente por Adecoagro como sociedad.
De acuerdo con la información difundida por medios especializados, el paquete de tierras comprende aproximadamente 920.000 hectáreas, distribuidas principalmente en la Patagonia. Santa Cruz concentra alrededor del 60% de la superficie, Chubut el 33%, Río Negro el 5% y Buenos Aires el 2%.
El precio de la operación no fue informado públicamente. En tanto, Mariano Bosch asumirá la presidencia de las sociedades adquiridas, mientras que Agustín Dranovsky continuará al frente de la conducción operativa.
Los establecimientos que hasta ahora pertenecían a Benetton desarrollan actividades agrícolas, ganaderas y forestales. Su principal negocio está vinculado a la producción ovina, con aproximadamente 260.000 ovejas y una importante participación en el mercado nacional de lana. La compañía produce cerca de un millón de kilos de lana por año y también cuenta con unas 22.000 cabezas de ganado bovino. A esto se suman alrededor de 7.500 hectáreas destinadas a cultivos agrícolas como maíz, trigo, soja y girasol.
Otro de los sectores de actividad es el forestal, con unas 10.000 hectáreas implantadas principalmente con pinos en establecimientos de Chubut y Río Negro. El negocio también incluye una estructura industrial propia. Entre sus activos se encuentra el frigorífico Faimali, con dos plantas de procesamiento de cordero y liebre en Río Gallegos.
De esta manera, la operación no implica solamente un cambio de propietarios de grandes extensiones de tierra, sino también la transferencia de una estructura productiva integrada que abarca distintas etapas de la cadena agroindustrial.
La llegada de Benetton al negocio agropecuario argentino se produjo en 1991, cuando adquirió la totalidad de la Compañía de Tierras Sud Argentino, una firma cuyos orígenes se remontan a 1889, cuando fue fundada con capitales británicos bajo el nombre The Argentine Southern Land Company.
Desde entonces, el grupo italiano desarrolló una importante actividad ganadera en la Patagonia. La producción de lana de sus establecimientos llegó a convertirse en un insumo estratégico para la cadena textil de United Colors of Benetton, la reconocida marca de indumentaria internacional. Durante más de tres décadas, la familia mantuvo una de las mayores extensiones de tierras rurales bajo una misma estructura empresarial en Argentina. La venta representa ahora el cierre de esa etapa y la salida definitiva de Benetton de la explotación agropecuaria nacional.
Los nuevos propietarios son empresarios vinculados a Adecoagro, una de las principales compañías agroindustriales de Sudamérica, con operaciones en Argentina, Brasil y Uruguay. La firma desarrolla actividades en distintos sectores, entre ellos agricultura, producción de alimentos, lácteos, azúcar, etanol y energías renovables.
El grupo también atravesó cambios importantes en su estructura accionaria durante 2025, cuando Tether, la compañía emisora de la criptomoneda USDT, se convirtió en su accionista mayoritario. Sin embargo, es importante distinguir ambas operaciones: la adquisición de las tierras de Benetton fue concretada por accionistas y directivos de Adecoagro en forma particular, no por la compañía como entidad corporativa.
La venta vuelve a poner en primer plano el debate sobre la concentración y la titularidad de las tierras rurales en Argentina, especialmente en la Patagonia. Durante años, la presencia de Benetton estuvo atravesada por controversias vinculadas con los reclamos territoriales de comunidades mapuches, que cuestionaron la propiedad de algunos establecimientos y reivindicaron derechos ancestrales sobre esas tierras. El conflicto se convirtió en uno de los debates más conocidos sobre la propiedad rural en el sur del país y tuvo repercusiones políticas y judiciales.
La operación también se produce en un contexto de discusión sobre la Ley de Tierras 26.737, que establecía límites a la titularidad de tierras rurales por parte de extranjeros. Esa normativa fue alcanzada por la derogación dispuesta mediante el DNU 70/2023, aunque su situación jurídica y los intentos posteriores de restablecer restricciones fueron objeto de controversias.
Con el cambio de propietarios, uno de los mayores paquetes de tierras productivas de Argentina pasa a manos de empresarios vinculados al sector agroindustrial nacional, mientras Benetton cierra una etapa de 35 años de actividad rural en el país.

