Tras 38 días de acampe, la Policía desalojó la Puerta del Sol en Madrid y detuvo a dos manifestantes

El operativo se realizó durante la madrugada de este martes y contó con unos 400 efectivos. La protesta había comenzado para reclamar soluciones a la crisis habitacional en España. Los organizadores denunciaron violencia policial, mientras que las autoridades aseguraron que el procedimiento se desarrolló sin incidentes graves.

La Policía Nacional y la Policía Municipal de Madrid desalojaron durante la madrugada de este martes el campamento instalado en la emblemática Puerta del Sol, donde durante 38 días se desarrolló una protesta para reclamar medidas frente a la crisis de vivienda en España. El procedimiento terminó con dos personas detenidas y el desmantelamiento de las instalaciones que permanecían en la plaza.

El operativo comenzó alrededor de las 3 de la madrugada y contó con la participación de aproximadamente 400 efectivos, entre agentes de seguridad, bomberos y personal de servicios sociales. Según informaron las autoridades, unas 334 personas fueron desalojadas del lugar.

Las dos detenciones se produjeron por presuntos delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad. Una vez finalizado el procedimiento, los equipos de limpieza del Ayuntamiento comenzaron a retirar las carpas, los toldos y los distintos elementos que habían permanecido instalados durante más de un mes.

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Sin embargo, el operativo generó versiones contrapuestas. Desde la organización de la protesta denunciaron que la intervención fue violenta y aseguraron que algunos manifestantes sufrieron golpes y exposición a gas pimienta. También señalaron que estaban trabajando para conocer el estado de las personas que permanecían en el campamento.

En cambio, la Delegación del Gobierno en Madrid sostuvo que el desalojo se realizó de manera gradual, sin violencia ni alteraciones graves del orden público. Además, justificó la intervención al considerar que la protesta había perdido su objetivo reivindicativo inicial y que se habían registrado incidentes que representaban un riesgo para las personas y los bienes.

El origen de la protesta

La acampada comenzó el 26 de septiembre, luego del desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que había vivido durante siete décadas en una misma vivienda de alquiler y que falleció días después. Su caso generó indignación y reavivó el debate sobre las dificultades para acceder a una vivienda en España.

A partir de ese episodio, distintos colectivos y organizaciones sociales instalaron tiendas de campaña en la Puerta del Sol, uno de los espacios públicos más emblemáticos y transitados de Madrid.

Con el correr de las semanas, la protesta reunió a cientos de personas y sumó diferentes reclamos vinculados con el acceso a la vivienda, el aumento de los alquileres y el costo de vida.

No obstante, durante los últimos días varios de los principales grupos organizadores comenzaron a retirarse para reorganizar las acciones y preparar una huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre.

Según las autoridades, el 30 de octubre los representantes de la acampada comunicaron la disolución de las comisiones organizativas. Sin embargo, un grupo de manifestantes decidió permanecer en la plaza.

Una crisis que sigue en el centro del debate

El desalojo también profundizó las diferencias políticas en España. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuestionó al Gobierno de Pedro Sánchez por haber permitido que la ocupación se extendiera durante 38 días.

Por su parte, el alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, celebró la recuperación del espacio público y sostuvo que la permanencia del campamento había generado importantes perjuicios para los comercios de la zona.

Mientras tanto, los sectores que impulsaron la protesta mantienen sus reclamos y apuntan a trasladar la discusión a otros espacios de la ciudad y del país.

La Puerta del Sol quedó despejada tras el operativo, pero el conflicto que originó la acampada continúa abierto. La dificultad para acceder a una vivienda, el encarecimiento de los alquileres y el impacto del costo de vida siguen siendo algunos de los principales problemas sociales en España.

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