Cuba vuelve a quedar a oscuras en medio de una crisis prolongada

NewsITe
En plena madrugada del viernes, Cuba volvió a sufrir un apagón generalizado que dejó sin servicio al Sistema Eléctrico Nacional y paralizó prácticamente toda la actividad del país caribeño. El Ministerio de Energía y Minas confirmó la desconexión total, en un episodio que se suma a una larga serie de fallas que vienen afectando a la población desde hace años.
Se trata del séptimo corte eléctrico de alcance nacional registrado en lo que va de 2026 y del duodécimo desde finales de 2024, de acuerdo con fuentes oficiales y reportes recogidos por medios internacionales. Con 9,4 millones de habitantes, la isla atraviesa una crisis energética estructural que combina infraestructura obsoleta, dificultades para conseguir combustible y una creciente demanda que el sistema no logra cubrir.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no brindaron detalles precisos sobre el origen de esta nueva falla. Sin embargo, especialistas apuntan al deterioro de las centrales termoeléctricas, muchas de ellas con varias décadas de uso y sometidas a una escasa inversión en mantenimiento. A esto se suma la dependencia de combustibles fósiles importados, clave para sostener la generación.
Apagones prolongados y malestar social en aumento
En las últimas semanas, los cortes se extendieron durante más de 30 horas consecutivas en zonas de La Habana y superaron las 60 horas en algunas provincias del interior. La interrupción del suministro eléctrico no solo afecta la vida cotidiana de los hogares, sino que también tiene impacto directo en servicios esenciales como el abastecimiento de agua, la preservación de alimentos, la atención sanitaria y las comunicaciones telefónicas e informáticas.
En numerosos barrios, los grupos electrógenos de respaldo funcionan al límite o directamente dejaron de operar por falta de diésel, lo que agrava la situación en hospitales, centros de salud y dependencias públicas. Los prolongados apagones también repercuten sobre la actividad económica, desde la producción industrial hasta los pequeños comercios, que ven restringidos sus horarios de atención.
Cruce de acusaciones entre La Habana y Washington
El Gobierno cubano sostiene que una parte central de la crisis energética se explica por las restricciones impuestas por Estados Unidos para la compra de combustible y componentes, lo que dificulta tanto el abastecimiento de las centrales como la operación de los generadores de emergencia. Según la administración de La Habana, las sanciones limitan el acceso a proveedores y encarecen los costos de importación.
- Desde Cuba apuntan al embargo y a las trabas financieras como causas principales del desabastecimiento.
- Washington, en cambio, responsabiliza al Gobierno cubano por la falta de inversiones y la mala gestión del sistema eléctrico.
- Organismos internacionales y analistas señalan una combinación de factores externos e internos que explican la fragilidad del sistema energético.
“La situación eléctrica del país es extremadamente compleja y requiere soluciones estructurales, no solo parches de emergencia”, coinciden expertos regionales consultados por medios internacionales.
En este escenario, la población cubana enfrenta una cotidianeidad marcada por la incertidumbre y la planificación permanente ante la posibilidad de nuevos y prolongados apagones. Sin un horizonte claro de mejoras a corto plazo, la crisis eléctrica se consolida como uno de los mayores desafíos que tiene por delante el Gobierno de La Habana.

