Primarias cerradas en Florida marcan el inicio de la sucesión de DeSantis

NewsITe
Florida vivió una jornada clave de primarias cerradas en la que los electores registrados en los partidos Republicano y Demócrata definieron a sus candidatos para suceder al gobernador Ron DeSantis, quien dejará el cargo en enero de 2027 tras cumplir el límite constitucional de dos mandatos. La elección general para la gobernación está prevista para el 3 de noviembre, en un escenario político que vuelve a poner al “Estado del Sol” en el centro de la escena nacional.
Las mesas de votación abrieron de 7 a 19 (hora local), equivalente a 8 a 20 en Argentina. Según la autoridad electoral estatal, los primeros resultados preliminares comenzaron a difundirse recién una hora después del cierre de los centros. Florida mantiene el esquema de primarias cerradas: sólo pueden participar quienes estén afiliados al partido de la interna en la que desean votar, un sistema que históricamente favorece a los núcleos más fieles de cada fuerza.
En el Partido Republicano se presentaron 12 postulantes para ocupar el lugar de DeSantis, aunque cuatro concentraron la atención política: el congresista federal Byron Donalds, el vicegobernador Jay Collins, el expresidente de la Cámara de Representantes de Florida Paul Renner y el empresario James Fishback. Donalds llega impulsado por el respaldo explícito del expresidente Donald Trump, un apoyo que refuerza el giro conservador que atraviesa al partido en Florida.
Una encuesta reciente del James Madison Institute, elaborada por Targoz Market Research, ubicó a Donalds al frente con el 49% de intención de voto entre los republicanos consultados, seguido por Collins con el 18%, Renner con el 8% y Fishback con el 4%. El sondeo fue encargado por una organización de perfil conservador, lo que refleja también el clima ideológico dominante en el electorado republicano del estado, gobernado por ese partido de forma ininterrumpida desde 1998, cuando Jeb Bush ganó la gobernación.
Disputa demócrata y definiciones para el Senado
Del lado demócrata, el excongresista David Jolly aparece como la figura central de la contienda, acompañado en la fórmula por la exlegisladora Gwen Graham. La primaria llega tras la renuncia del alcalde del condado de Orange, Jerry Demings, quien se bajó de la carrera por motivos de salud, reordenando el tablero interno del partido y reduciendo la competencia en un espacio que busca recuperar terreno en un estado cada vez más difícil para los progresistas.
Las boletas también incluyeron una definición clave para el Senado de Estados Unidos: el reemplazo de Marco Rubio. El senador dejó su banca al ser designado para un cargo por Donald Trump y fue sucedido de manera interina por la republicana Ashley Moody. Ahora, el ganador de la primaria y de la elección general completará los dos años restantes del mandato, hasta enero de 2029, y no un período completo de seis años.
En la interna republicana para el Senado compiten Moody —respaldada por Trump—, el consultor tecnológico Chris Gleason, la médica Neelam Taneja Perry y el ministro presbiteriano Ernie Rivera. Entre los demócratas, los aspirantes son Alex Vindman y Angie Nixon, quienes buscan capitalizar el voto opositor y traducir el descontento con la agenda conservadora en una banca en la Cámara Alta.
Alaska, Wyoming y California, otros termómetros políticos
La jornada electoral en Estados Unidos no se limitó a Florida. En Alaska se definieron los nombres que competirán por el escaño del senador republicano Dan Sullivan. Allí se aplica un sistema de primaria abierta en el que los cuatro candidatos más votados avanzan a las elecciones generales de noviembre, instancia en la que se utilizará el voto preferencial para determinar al ganador definitivo. Este modelo, relativamente reciente, busca ampliar la representación y moderar la polarización.
En Wyoming se eligieron los candidatos a gobernador que competirán por suceder al republicano Mark Gordon, además de disputas relevantes para el Senado y para un lugar en la Cámara de Representantes federal. Estas definiciones podrían modificar el perfil de la representación del estado en Washington y anticipar el humor del electorado conservador en la región de las Montañas Rocosas.
En tanto, en el Área de la Bahía de California se celebró una elección especial entre dos demócratas para reemplazar al exdiputado Eric Swalwell, quien dejó la Cámara de Representantes en abril tras denuncias de conducta sexual inapropiada. El ganador ocupará el escaño sólo hasta las próximas elecciones regulares, en un distrito seguro para los demócratas pero atento al impacto político de los escándalos personales.
Las primarias de Florida, Alaska, Wyoming y California funcionan como un anticipo de la disputa de noviembre y ofrecen señales sobre el equilibrio de fuerzas entre republicanos y demócratas de cara al próximo ciclo electoral en Estados Unidos.
Los resultados finales de estas contiendas serán observados con atención por las campañas presidenciales y por las dirigencias nacionales de ambos partidos, que buscan ajustar sus estrategias ante un electorado cada vez más polarizado y decisivo para el rumbo político del país.

