El Súper RIGI entra en su tramo decisivo en el Senado

El oficialismo acelera la pulseada por el régimen de mega inversiones

Debate en el Senado por el Súper RIGI

NewsITe

El proyecto de Súper Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Súper RIGI) inicia esta semana su tramo final en el Senado, donde el oficialismo busca dictamen para llevarlo cuanto antes al recinto. La iniciativa, que ya cuenta con media sanción de Diputados, es una de las apuestas centrales del Gobierno para atraer mega inversiones en sectores de alta tecnología y nuevas industrias.

Este miércoles, a las 16, en el Salón Azul de la Cámara alta, se reanudará el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General, que presiden Agustín Monteverde, Martín Goerling Lara y Nadia Márquez, respectivamente. Será la última reunión informativa antes de la firma del dictamen.

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En los encuentros previos ya habían expuesto funcionarios clave: el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González; el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne; y el responsable de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González Casartelli. Todos defendieron el esquema de beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios frente a las consultas y críticas de los distintos bloques.

El Súper RIGI se diferencia del régimen original incluido en la Ley Bases 2024. Mientras aquel se enfocaba principalmente en infraestructura y recursos naturales —con montos mínimos de inversión más bajos y la posibilidad de sumar proyectos ya existentes—, la nueva versión apunta a captar inversiones de al menos 1.000 millones de dólares en actividades que todavía no existen en el país o se encuentran en fase de experimentación.

Un régimen para industrias de frontera tecnológica

El Ministerio de Economía diseñó el Súper RIGI para promover mega proyectos vinculados con energías renovables, biotecnología, inteligencia artificial y otras industrias de frontera tecnológica. A cambio de esos desembolsos, el esquema ofrece estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera durante 30 años, algo poco frecuente en la normativa argentina.

A diferencia del régimen anterior, que tenía una vigencia de dos años con la opción de prorrogarlo un año más, el Súper RIGI prevé una ventana de adhesión de cinco años, con la posibilidad de una extensión adicional. Además, excluye expresamente los proyectos basados en recursos naturales, obras de infraestructura y emprendimientos ya en marcha, lo que lo vuelve más acotado pero también más específico.

En términos tributarios, el proyecto propone una alícuota del Impuesto a las Ganancias del 15%, amortización acelerada de inversiones (60% en el primer año y 20% en los dos siguientes), certificados de crédito fiscal para cancelar IVA, y contribuciones patronales con una tasa única del 10%. Los quebrantos podrán deducirse sin límite temporal y los dividendos tributarán 7%, con una reducción al 3,5% a partir del cuarto año de permanencia en el régimen.

Beneficios cambiarios y debate político

En el plano externo, el Súper RIGI contempla exención de derechos de importación, eliminación de derechos de exportación y levantamiento de cupos para operar. Uno de los puntos más sensibles es la disponibilidad progresiva de las divisas generadas: a los tres años, los inversores podrán disponer libremente del 100% de los dólares provenientes de sus exportaciones, un incentivo fuerte para capitales globales.

El texto también introduce una cláusula —flexibilizada— de Compre Nacional. El régimen deja atrás la exigencia estricta de destinar al menos el 20% de las compras a proveedores locales y establece que solo se podrá exigir contratación de firmas nacionales cuando ofrezcan condiciones de precio y calidad equivalentes a las del mercado internacional. Este cambio fue incorporado en Diputados a pedido del MID.

  • Umbral mínimo de inversión: US$ 1.000 millones por proyecto.
  • Estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera por 30 años.
  • Ganancias al 15% y contribuciones patronales al 10%.
  • Exención de derechos de importación y eliminación de retenciones.
  • Libre disponibilidad del 100% de las divisas de exportación a los tres años.
  • Ventana de adhesión al régimen: 5 años, con opción de prórroga.

Para fomentar la Investigación y Desarrollo (I+D), se prevé un incentivo indirecto: las empresas que destinen fondos a proyectos de I+D o a sistemas de becas locales —como las Manuel Belgrano— podrán computar esos desembolsos al doble de su valor real para alcanzar el piso mínimo de inversión exigido por la ley.

El funcionario Daniel González Casartelli definió al Súper RIGI como un “programa más completo para el momento de Argentina”, enfocado en proyectos estratégicos que “todavía no están en el mapa”.

Desde la oposición, senadores como Jorge Capitanich pusieron el foco en los riesgos fiscales, el impacto sobre la industria nacional y la soberanía regulatoria. También cuestionaron la falta de precisión sobre cuáles serán las “nuevas actividades económicas” que podrían beneficiarse del régimen y el hecho de que abarque inversiones multimillonarias aún no identificadas de manera explícita en la norma.

En Diputados, el proyecto obtuvo media sanción el 24 de junio, con 130 votos a favor, 106 en contra y siete abstenciones. Ahora, la discusión en el Senado será clave para definir hasta qué punto la Argentina está dispuesta a ceder recursos y regulaciones en pos de atraer grandes inversores a sectores de alta tecnología.

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