Magyar impulsa a la ajedrecista Judit Polgar para la Presidencia

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El primer ministro húngaro, Peter Magyar, sorprendió al escenario político europeo al ofrecer formalmente la presidencia de Hungría a Judit Polgar, reconocida gran maestra de ajedrez y una de las figuras más influyentes de la historia de ese deporte. La propuesta llega tras la salida anticipada del actual jefe de Estado, Tamas Sulyok, quien firmó la 17ª enmienda constitucional que puso fin a su propio mandato.
Magyar anunció su intención a través de una publicación en la red social Facebook, donde describió a Polgar como un símbolo de “talento y perseverancia” y remarcó que, en este contexto de tensiones políticas, el país necesita “unidad, paz y una presidenta de la que cada húngaro pueda sentirse orgulloso”. El ofrecimiento busca instalar una candidata con fuerte prestigio internacional y ajena a las estructuras partidarias tradicionales.
Polgar, nacida en Budapest en 1976, es gran maestra de ajedrez y fue cinco veces campeona de la Olimpiada de Ajedrez con el equipo húngaro. Considerada la mejor ajedrecista femenina de todos los tiempos, construyó su carrera enfrentando y venciendo a grandes maestros varones, lo que la convirtió en una figura de inspiración global más allá del tablero.
La polémica enmienda que adelantó el fin del mandato
El contexto de esta propuesta presidencial está marcado por una fuerte controversia institucional. En un mensaje en video, Tamas Sulyok explicó que firmó la 17ª enmienda constitucional porque “no tenía medios constitucionales para actuar en contra de ese instrumento”, pese a que, según él, el texto “incumple los principios constitucionales”. La norma fue aprobada por la Asamblea Nacional mediante un procedimiento que el propio mandatario consideró ajustado a la legalidad formal.
Magyar, por su parte, celebró la firma de la enmienda al señalar que se había “removido el último obstáculo para implementar nuestras decisiones conjuntas”. También subrayó que “la base moral de la nominación solo puede venir de la confianza de la sociedad”, de acuerdo con reportes de la agencia Xinhua citados por la Agencia Noticias Argentinas.
Sulyok había sido elegido por el Parlamento dominado por el partido Fidesz en 2014 para un mandato que, en principio, se extendía hasta marzo de 2029. Sin embargo, Magyar lo presionó reiteradamente para que renunciara, acusándolo de responder a los intereses del antiguo gobierno de Fidesz. Finalmente, el Parlamento aprobó la enmienda que acortó su mandato, gracias a que el oficialismo consiguió la mayoría de dos tercios necesaria para modificar la Constitución.
Cómo sigue la sucesión presidencial en Hungría
De acuerdo con la Carta Magna húngara, el Parlamento tiene un plazo de 30 días para elegir, mediante votación secreta, a un nuevo presidente. Cualquier ciudadano húngaro mayor de 35 años puede aspirar al cargo si cuenta con la nominación de por lo menos una quinta parte de los diputados, es decir, 40 legisladores. En este marco, la eventual aceptación de Polgar dependerá tanto de su voluntad personal como del respaldo político que consiga la propuesta de Magyar.
Hasta que el nuevo jefe de Estado asuma, las funciones presidenciales serán ejercidas de manera interina por la presidenta del Parlamento, Agnes Forsthoffer. El nuevo mandatario tomará posesión del cargo el octavo día después de la proclamación oficial de los resultados de la votación parlamentaria.
Magyar sostuvo que buscará un candidato capaz de “representar la unidad de la nación” y de generar apoyo también en la oposición, aunque todavía no formalizó el nombre de su postulante ante la Asamblea. Además, anticipó que la reciente enmienda constitucional tiene carácter transitorio y que el oficialismo pretende avanzar hacia un sistema de elección directa del presidente mediante sufragio popular, en el marco de una nueva Constitución que deberá ser aprobada por referéndum.
Si Judit Polgar aceptara la nominación, Hungría podría encaminarse a un hecho histórico: tener a una ex campeona mundial de ajedrez al frente de la jefatura del Estado, en un momento de redefinición institucional y de alto impacto político tanto a nivel interno como en el tablero europeo.

