Un balance clave de la infraestructura energética argentina

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Un informe elaborado por la Fundación Encuentro destacó que el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, recientemente rebautizado como Perito Moreno, permitió un ahorro acumulado de US$ 9.122 millones en divisas para la Argentina en los tres años transcurridos desde su puesta en marcha. El trabajo, al que accedió la agencia Noticias Argentinas, analiza el impacto económico, energético y laboral de una de las obras de infraestructura más relevantes de las últimas décadas.
De acuerdo con el documento, la construcción del gasoducto demandó una inversión de aproximadamente US$ 2.300 millones (sin IVA). Ese desembolso habría generado un retorno casi cuatro veces superior —3,97 veces la inversión inicial— gracias a la sustitución de importaciones de combustibles y energía, lo que alivió la presión sobre las reservas internacionales y el frente externo.
En estos tres años, el gasoducto inyectó a la red nacional unos 17.000 millones de metros cúbicos de gas provenientes principalmente de Vaca Muerta. Ese volumen permitió reducir la compra de Gas Natural Licuado (GNL), gasoil y fueloil para generación eléctrica, así como las importaciones de gas desde Bolivia y de energía eléctrica desde Brasil y Uruguay.
Obra rápida, industria nacional y actores clave
La Fundación Encuentro subrayó que el gasoducto se construyó en apenas 302 días, un plazo considerado excepcional para una obra de esta envergadura. Según el informe, el 81% de las tareas fue ejecutado por empresas de la industria argentina, lo que potenció la cadena de valor local vinculada a la ingeniería, la metalmecánica y los servicios especializados.
La ejecución estuvo a cargo de Energía Argentina (ENARSA), bajo la coordinación operativa de Agustín Gerez. El trabajo también resalta el rol del entonces ministro de Economía, Sergio Massa, y de la entonces secretaria de Energía, Flavia Royon, en el diseño y la puesta en marcha del proyecto. En ese contexto, se recuerda la presentación que Massa realizó en el Baker Institute de la Universidad de Rice, en Houston, donde expuso el plan energético argentino ante la industria petrolera internacional y obtuvo una valoración positiva para la estrategia vinculada a Vaca Muerta.
Impacto en Vaca Muerta y el empleo
El desarrollo del gasoducto se presenta en el informe como un factor determinante para escalar la producción de gas en Vaca Muerta. La Fundación Encuentro puntualizó que la actividad asociada al yacimiento sostiene hoy unos 12.750 puestos de trabajo directos e indirectos, a los que se suman los 48.800 empleos movilizados durante la etapa de construcción de la infraestructura de transporte.
Estos números, sostiene el documento, dan cuenta del efecto multiplicador que tienen las grandes obras energéticas sobre el empleo, la industria proveedora y las economías regionales, no solo en la etapa de obra sino también en la fase de operación y mantenimiento.
Menor dependencia externa y desafíos pendientes
El informe remarca que el gasoducto permitió reducir la dependencia energética externa de la Argentina y avanzar hacia un esquema de abastecimiento más sustentable y competitivo. Sin embargo, advierte que durante los meses de mayor demanda, especialmente en invierno, todavía son necesarias importaciones de gas y combustibles debido a que la segunda etapa del proyecto no fue finalizada.
- El gasoducto amplió la capacidad de transporte de gas desde Vaca Muerta al centro del país.
- Contribuyó a bajar el costo de generación eléctrica y de abastecimiento interno.
- Ayudó a moderar el uso de divisas para importar energía en un contexto de escasez de reservas.
“La infraestructura energética se consolidó como una herramienta central para ampliar la capacidad de transporte de gas, reducir los costos de abastecimiento y potenciar el aprovechamiento de los recursos hidrocarburíferos del país”, concluyó la Fundación Encuentro.
De cara al futuro, el informe sugiere que la continuidad de las inversiones en transporte y almacenamiento será clave para profundizar el ahorro de divisas, garantizar el suministro interno y abrir la puerta a una mayor capacidad exportadora de gas argentino hacia la región.

