La central obrera debate su estrategia frente al Gobierno

NewsITe
La Confederación General del Trabajo (CGT) volverá a reunir este jueves a su Consejo Directivo en la histórica sede de la calle Azopardo, en Buenos Aires, para definir los pasos a seguir en medio de un clima de creciente tensión con el Gobierno nacional, tras el avance de la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei.
Según anticipan fuentes gremiales, de la reunión podría surgir un esquema de protestas escalonadas que incluiría volanteadas, asambleas por turnos y medidas sectoriales en distintos puntos del país. Sin embargo, en el corto plazo no se vislumbra la convocatoria a un nuevo paro general, pese a que la central obrera ya analiza, a fuego lento, lo que sería la quinta huelga contra la gestión libertaria.
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El encuentro será encabezado por el triunvirato de conducción, integrado por Jorge Sola, Cristina Jerónimo y Octavio Argüello, quienes buscarán ordenar posiciones entre los distintos sectores internos de la CGT. En el ala mayoritaria, considerada más dialoguista, predomina la idea de sostener una escalada progresiva de medidas de fuerza, con el objetivo de acumular adhesión social y evitar un desgaste prematuro en un contexto económico y político inestable.
En paralelo, un grupo de sindicatos de peso dentro de la central, como La Fraternidad —que conduce Omar Maturano—, los Gastronómicos (UTHGRA) y la Unión Tranviarios Automotor (UTA), liderada por Roberto Fernández, presiona por un endurecimiento del plan de lucha y reclama un paro general de 36 horas. Esa postura, al menos por ahora, no encuentra eco en los dirigentes de mayor influencia dentro del consejo directivo.
Tensiones internas y estrategia frente al Gobierno
Las diferencias internas se hicieron más visibles luego de que algunos dirigentes cuestionaran en reserva a los sectores que hoy exigen medidas más duras, recordando que en paros anteriores no todos lograron una adhesión plena de sus bases. En ese sentido, se mencionan casos en los que, pese a la convocatoria a huelga, se observaron restaurantes, bares y cafeterías funcionando con normalidad, lo que debilitó la demostración de fuerza de la central.
Pese a esos reproches, el malestar con el rumbo económico y laboral del Gobierno se expande incluso entre los sectores moderados. La reciente reunión entre Cristina Jerónimo y Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros y referente del sector más combativo de la CGT, es leída como una señal de acercamiento y de posible coordinación futura en torno a un plan de lucha más contundente si no hay cambios en las políticas oficiales.
- Reunión del Consejo Directivo de la CGT en la sede de Azopardo.
- Definición de protestas escalonadas frente a la reforma laboral.
- Resistencia, por ahora, a un paro general inmediato.
- Presión de gremios que reclaman una huelga de 36 horas.
- Acercamientos entre sectores moderados y el ala más dura de la central.
La CGT busca combinar presión callejera y negociación, en un equilibrio frágil entre su ala dialoguista y los gremios que reclaman un enfrentamiento abierto con el Gobierno.
En las próximas semanas, el foco estará puesto en cómo impactan las protestas sectoriales en la actividad y en la reacción del Gobierno nacional. De ese equilibrio dependerá si la CGT avanza hacia una gran medida de fuerza de alcance nacional o si mantiene, por ahora, la estrategia de presión gradual.

