Armas, grescas fatales, venganzas y disputas territoriales por venta de drogas son parte del escenario habitual de algunos barrios. Considerada «zona caliente», funcionarios del Ministerio Público Fiscal de fuerzas de seguridad coinciden en la preocupación por el aumento en cantidad e intensidad de los actos de violencia.

De la redacción de El Norte
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La mayoría de los homicidios y los heridos de arma de fuego provienen de algunos sectores de esa franja barrial que sostienen un alto nivel de violencia atravesado por la venta y el consumo de droga. Unos pocos, pero que se hacen sentir mucho, alteran el ritmo de vida de las familias trabajadoras del lugar. La última balacera se produjo en barrio Suizo este miércoles cuando dos hermanos de apellido Peñaloza, uno de ellos con arresto domiciliario, intercambiaron disparos con otros dos sujetos, primos entre sí. Como resultado del encontronazo uno de los hermanos, de 18 años, se encuentra peleando por su vida por un impacto de bala en su cabeza y un menor, de 16 años, del sector opuesto recibió una herida de bala en el glúteo. Conforme a los primeros testimonios se trataría de un enfrentamiento por problemas de vieja data. Los vecinos manifestaron a EL NORTE que este tipo de sucesos son moneda corriente en la zona, aunque declinaron brindar información por temor a represalias.
Días antes, el 18 de agosto, en barrio San Jorge, un hombre de 49 años, albañil y padre de cuatro hijos, había recibido varios impactos de arma de fuego por parte de un grupo de sujetos que se desplazaban en un automóvil Fiat Berlingo. Las primeras informaciones daban cuenta de que la persona fallecida, Pablo Javier González, se encontraba en una vereda de Otero al 1300 cuando le efectuaron varios disparos, uno de los cuales le impactó en el tórax y falleció poco después. Los peritos que trabajaron en el lugar lograron secuestrar tres casquillos de balas de arma calibre 9 mm.
Barrio La Mellizas
Uno de los sectores más afectados por las escaladas de violencia es el barrio Las Mellizas, donde unos pocos perturban la tranquilidad de los vecinos pacíficos y trabajadores del lugar resolviendo sus diferencias a los tiros y al margen de la Justicia. Todavía parece escucharse el eco del repicar de las balas cuando allá por el año 2018 se produjeron hechos de violencia extrema, donde Javier Rivero fue alcanzado por las balas al quedar en medio del enfrentamiento entre dos bandos que presuntamente se disputaban el control de la zona. Cuando arribó la ambulancia para trasladar a la víctima, que finalmente falleció en el nosocomio local, familiares y amigos comenzaron a apedrear a los patrulleros que se replegaron para pedir refuerzos y contener los embates de la gente.
En simultáneo, los vecinos cargaron con violencia contra la vivienda del hombre sindicado como el autor material del hecho, que estaba siendo custodiada por fuerzas de seguridad, lo que derivó en un nuevo tiroteo con dos agentes heridos. Uno de ellos, Mauro Ezequiel Maldonado del Grupo GAD, con muerte cerebral, falleció poco después en el Hospital San Felipe.
En el año 2020, otro enfrentamiento armado por problemas de vieja data entre los integrantes de dos familias terminó con la vida de José Alberto Rial, de 30 años, producto de un puntazo en el tórax. Tras ello, sus hermanos fueron a la casa de los conocidos como los “Bartolitos” a pedir explicaciones. Se desató una feroz balacera que terminó con Sergio Rial, de 26 años, con una herida de arma de fuego en la rodilla, y Rodolfo Rial, de 38 años, fue quien llevó la peor parte. Fue hallado muerto en el interior de la finca tras un impacto de bala. En ese momento varios domicilios del barrio debieron permanecer con custodia policial para evitar más enfrentamientos.
El 1º de enero de 2021 Braian Ceballos, de 26 años, fue asesinado de un balazo en el pecho durante una pelea entre dos grupos. Varios jóvenes estaban tomando bebidas alcohólicas en la calle por los festejos de Año Nuevo y otros dos muchachos pasaron a bordo de una moto, ambos sectores comenzaron a insultarse por disputas barriales de vieja data hasta que uno de los motociclistas efectuó disparos de arma de fuego. Braian Ceballos, apodado “Pantera”, recibió un balazo en el lado izquierdo del pecho que le produjo la muerte.
En febrero de este año fue acribillado a tiros cuando circulaba en su moto Rubén Darío Mansilla, de 59 años, y si bien el ataque tuvo lugar en zona de la Autopista, Mansilla se domiciliaba en el barrio Las Mellizas y sus presuntos agresores también. Los enfrentamientos anteriores se habían originado en esa franja barrial.
Estos son solo algunos de los hechos que han conmocionado la paz de un amplio sector de la zona norte. La presencia de armas junto con el consumo de alcohol y drogas se convierten en un cóctel peligroso que potencia la violencia hasta niveles insospechados. Desde la Justicia trabajan de forma incesante intentando ponerle freno a los desbordes de violencia.
Freno a la violencia
La fiscal Verónica Marcantonio, a cargo de la UFI Nº 1, consultada por EL NORTE reflexionó acerca de las posibles causas de este flagelo y sobre la búsqueda de soluciones. “Notamos que los hechos de violencia con uso de armas están aumentando en distintos sectores, pero especialmente en una parte de la zona norte.
En general el incremento está relacionado con el consumo o la venta de drogas, todos los delitos están vinculados de un modo u otro a estupefacientes y a otros factores asociados como la cuestión social y económica. Es como que la gente está enojada, por cualquier cosa reacciona mal y eso sumado al consumo de sustancias se potencia”, manifestó la fiscal y continuó diciendo: “El aumento de hechos con armas también nos preocupa mucho. El reingreso de las armas en el círculo delictivo inquieta. Hemos pedido especialmente a las fuerzas policiales que hagan foco en determinados puntos para ver quién y cómo se facilita el ingreso de las armas al circuito ilegal.
La intensidad de la violencia aumenta, se va poniendo cada vez peor y hay que combatirla quitando las armas y las drogas. La zona norte es prioritaria en lo que tiene que ver con narcomenudeo. Salen a robar por supervivencia, por el consumo y porque quieren plata. Siempre fue la zona más caliente. Por eso desde la Fiscalía General se ha pedido a los funcionarios policiales que hagan prevención, especialmente en ese sector, con procedimientos antidrogas de manera continuada en el tiempo como para mostrar presencia judicial y policial.
Desde el Ejecutivo también habría que reforzar la labor preventiva con charlas de conciencia acerca de la educación, del trabajo, de los valores. Hacer labores en conjunto con otros poderes, porque el nivel de violencia es cada vez más alto y de alguna manera entre todos lo tenemos que parar”. Y agregó: “Estamos avocados a dar charlas en las escuelas, lo hacemos junto con el grupo de Narcóticos Anónimos, de la iglesia Dios es amor, médicos de la Asesoría Pericial y del Cuerpo Técnico de Menores, psicólogos, todos juntos estamos dando charlas para profundizar la prevención. Nuestra función es investigar y penar, pero también trabajamos en prevención, porque los chicos ingresan al consumo y para seguir con eso entran en el delito. Se dan charlas de todo tipo, violencia de género, bullying, delitos cibernéticos y sobre consumo de drogas y de alcohol”.
“Ojalá que entre todos podamos combatir esto que tanto nos preocupa, que nos tiene a mal traer, como funcionarios, como ciudadanos, como padres. Es difícil, pero le damos batalla”, concluyó la fiscal Verónica Marcantonio.

