Perfil de Agustín Randazzo, el argentino buscado tras la tragedia

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Agustín Randazzo, argentino de 51 años oriundo de la Ciudad de Buenos Aires y radicado en España desde hace más de dos décadas, continúa desaparecido tras el grave choque ferroviario ocurrido en las cercanías de Toledo, que dejó al menos 68 muertos y más de un centenar de heridos. El caso mantiene en vilo a su familia en Argentina y en Madrid, mientras las autoridades españolas avanzan en las tareas de identificación de víctimas.
Randazzo se instaló en Madrid alrededor de 2002 y desde entonces desarrolló su carrera profesional en el área de gestión comercial de una empresa de telecomunicaciones. Ese trabajo, según relatan allegados, implicaba frecuentes viajes laborales entre distintas ciudades del territorio español. En el momento del siniestro, viajaba en una plaza del vagón número ocho de un tren de la operadora Renfe que cubría el trayecto Madrid–Sevilla.
De acuerdo con la información reunida por sus familiares y conocida por la Agencia Noticias Argentinas, los registros de internaciones y listados oficiales de heridos no lograron, hasta el momento, confirmar su paradero. Esa incertidumbre derivó en una intensa campaña de búsqueda, tanto en redes sociales como en contacto directo con hospitales, comisarías y consulados.
La búsqueda desesperada de la familia Randazzo
Su hermano, Jorge Randazzo, radicado también en España, presentó una denuncia formal por desaparición ante la Policía en Madrid y aportó muestras de ADN para colaborar con las pericias forenses. Ese procedimiento resulta clave en contextos de tragedias masivas, donde muchas víctimas presentan lesiones que dificultan el reconocimiento visual inmediato.
Para contribuir a la localización, el entorno cercano difundió una detallada descripción física: Agustín lleva barba entrecana, tiene tatuajes visibles en distintas partes del cuerpo y suele usar gorra negra y anteojos de sol oscuros. También pusieron a disposición un número de teléfono de contacto para recibir datos o testimonios que puedan ayudar a reconstruir sus últimos movimientos antes y después del impacto del tren.
En paralelo, la Cancillería argentina y el Consulado en España siguen de cerca el operativo, en coordinación con las autoridades locales. Las tareas de identificación de víctimas fatales y heridos se apoyan en pericias de ADN, huellas dactilares, registros odontológicos y pertenencias halladas en los vagones siniestrados.
Otra víctima argentina: quién era Ana Martina Conte Grand
En el mismo choque ferroviario se confirmó la muerte de otra ciudadana argentina: Ana Martina Conte Grand, de 32 años, nacida en la provincia de San Juan. La mujer viajaba en uno de los coches del tren que circulaba por el corredor Madrid–Sevilla y, según informaron fuentes oficiales, al momento del impacto se encontraba en el coche 7.
Conte Grand era licenciada en Podología por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y compartía consultorio con su hermano Zacarías en la capital sanjuanina. Él también viajaba en la formación siniestrada y permanece internado en un hospital de la zona. En el ámbito profesional, la sanjuanina se destacó por el diseño de una plantilla ortopédica destinada a aliviar el dolor en pacientes con verrugas plantares, un desarrollo valorado en el campo de la podología.
- Residía desde hacía un tiempo en Andalucía, al sur de España.
- Ejercía su profesión entre Argentina y España, manteniendo vínculos académicos y laborales.
Las autoridades argentinas confirmaron el fallecimiento de Ana Martina Conte Grand y reiteraron que continúan los esfuerzos para localizar a todos los compatriotas afectados por el siniestro.
Mientras avanza la investigación para determinar las causas del choque y se realizan pericias sobre la infraestructura y los protocolos de seguridad, familias como la de Agustín Randazzo aguardan noticias concretas. En medio del dolor y la conmoción, la prioridad está puesta en identificar a todas las víctimas y ofrecer contención a los sobrevivientes y a sus allegados, tanto en España como en Argentina.

