Superávit de julio: motosierra, impuestos y debate político

El Gobierno volvió al superávit fiscal en medio de fuertes ajustes

Ministerio de Economía de la Nación Argentina

NewsITe

El Gobierno nacional cerró julio con un superávit financiero de $244.897 millones, retomando así el camino del equilibrio fiscal tras el traspié registrado en junio. El resultado se explica por un abultado superávit primario de $2.960.333 millones, que logró compensar el pago de intereses de la deuda por $2.715.436 millones.

De acuerdo con los datos oficiales, los ingresos totales del Sector Público Nacional (SPN) alcanzaron los $17.092.374 millones en julio, lo que representa una suba interanual del 30,4%. Los recursos tributarios, por su parte, avanzaron 29,6% interanual, en un contexto de alta inflación y desaceleración de la actividad económica.

– Publicidad –

Para el director de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, lo que está en marcha es “un cambio de régimen fiscal” que exige profundizar la reducción del gasto y, al mismo tiempo, una baja de la presión tributaria. El economista planteó que el desafío es transformar el equilibrio de las cuentas públicas en crecimiento económico sostenible, menor carga impositiva y un Estado más eficiente.

Etchebarne remarcó la necesidad de avanzar en una nueva ley de coparticipación que se apoye en la lógica de la llamada curva de Laffer, que analiza la relación entre niveles de impuestos y recaudación. Bajo esa mirada, Nación, provincias y municipios deberían coordinar una baja de tributos distorsivos para ampliar la base imponible, alentar la inversión y la formalización del empleo.

Ajuste del gasto, motosierra y foco en la política fiscal

La forma en que se alcanzó el superávit volvió a encender el debate político. En los últimos días se discutió el impacto de las retenciones de fondos fiduciarios que no fueron aplicados a sus fines específicos y el efecto del corrimiento en el calendario del pago del Impuesto a las Ganancias, que había golpeado la recaudación de junio y favoreció el resultado de julio.

La continuidad de la denominada “motosierra” sobre el gasto público fue otro factor clave. En julio se habría aplicado un recorte del 7% en términos reales, según estimaciones privadas, mientras que partidas sensibles como la Asignación Universal por Hijo (AUH) mostraron una suba del 3,8%. La discusión se centra ahora en la sostenibilidad social y política de esta estrategia.

El analista Marcelo Elizondo recordó que, al inicio de la gestión de Javier Milei, el ajuste del gasto rondó el 30%, un nivel que calificó como “inédito a nivel mundial”. Destacó, además, el costo político de mantener a rajatabla la meta de equilibrio presupuestario como ancla de un programa de estabilización que busca bajar la inflación y recomponer la confianza.

Mercados, riesgo país y desafíos hacia adelante

La publicación del superávit llegó en una jornada en la que el riesgo país se ubicó en torno de los 500 puntos básicos. Para Lorenzo Sigaut Gravina, fundador de la consultora Equilibra, el dato fiscal fue clave para que el Gobierno intentara enviar una señal de disciplina a los mercados, luego del tropiezo de junio.

El economista explicó que, a diferencia de años anteriores, cuando los meses de julio solían cerrar con déficit y junio con resultados más favorables, en 2024 se dio la situación inversa: la caída de los ingresos tributarios en junio obligó a profundizar el recorte del gasto en julio para recomponer el ancla fiscal.

  • Julio cerró con superávit financiero de $244.897 millones.
  • Los ingresos totales crecieron 30,4% interanual y los tributarios 29,6%.
  • El gasto público se ajustó alrededor de 7% en el mes, con fuerte motosierra.
  • Economistas advierten que el desafío es sostener el equilibrio y volver a atender áreas postergadas, como la obra pública.

“Para que la Argentina llegue a una estabilización monetaria y una baja en la inflación, va a necesitar por mucho tiempo sostener el equilibrio del presupuesto”, señaló Marcelo Elizondo.

De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que el Gobierno deberá consolidar un equilibrio presupuestario más estructural, que no dependa de medidas extraordinarias ni de postergaciones impositivas. El punto crítico será encontrar un margen para recomponer partidas recortadas, como la obra pública y programas sociales, sin poner en riesgo el objetivo central de superávit fiscal.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -