Según un estudio nueve de cada diez mujeres siente culpa por dedicar tiempo a sí mismas

Un relevamiento de la comunidad MamiTasking reveló que la mayoría de las madres argentinas experimenta culpa al realizar actividades personales sin sus hijos.

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Foto extraída de TN

Un estudio expuso una realidad que se repite a diario: nueve de cada diez mujeres siente culpa por dejar a sus hijos y hacer cosas para su disfrute personal. Según la investigación realizada por la comunidad MamiTasking, el malestar aparece incluso cuando saben que cuidar de su bienestar impacta positivamente en el de los niños. La situación refleja la presión cultural que aún pesa sobre las madres modernas.

La psicóloga especializada en maternidad y crianza Ludmila Onorati explicó que la culpa “no es solo un sentimiento moral, sino un reflejo de la tensión entre lo que una madre siente que debe ser y lo que realmente necesita”. En declaraciones a TN, advirtió que el ideal de madre perfecta impuesto por la sociedad “se choca con el deseo genuino de ser también una mujer con vida propia”. Agregó que la entrega total “lleva al agotamiento emocional y a la pérdida de identidad”.

El informe, elaborado por la cuenta de Instagram MamiTasking —que reúne más de 440.000 seguidoras—, muestra cómo muchas mujeres sienten culpa por realizar actividades simples, como ir al gimnasio, tomar un café o asistir a un turno médico. “La mujer moderna se encuentra haciendo malabares con todos los roles que anhela jugar: madre, amiga, pareja, profesional e hija”, señaló la psicóloga y cofundadora Victoria Pardo. Esa tensión, indicó, “hace que nueve de cada diez mujeres se sienta culpable de dedicarse tiempo cuando no está ejerciendo la maternidad”.

Su compañera Johanna Gambardella sostuvo que esa sensación se debe a que las madres “se involucran de tal manera en la crianza que se olvidan de quiénes son”. Afirmó que el proceso genera “angustia e inseguridad al sentir que se perdieron en el camino”. Gambardella destacó que muchas seguidoras de la comunidad expresan la necesidad de “tener tiempo para ellas y entender que sus hijos son felices si ellas también lo son”.

La médica pediatra y docente Evangelina Cueto, coautora de Crianza en debate, analizó que “la llamada culpa materna no es un fenómeno natural ni inevitable, sino el resultado de un entramado cultural que asocia el cuidado con la abnegación y la maternidad con la renuncia”. En diálogo con TN, sostuvo que trabajar sobre esa culpa “es imprescindible para construir crianzas más saludables y menos centradas en la deuda”.

Cueto subrayó que permitir el disfrute y el descanso “no significa faltar al rol”, sino mostrar que “el bienestar de los adultos también forma parte del entorno que sostiene el desarrollo infantil”. A su entender, las infancias crecen observando cómo se vive, no solo cómo se las cuida. “Ver adultos con proyectos y con curiosidad habilita subjetivamente a crecer con deseo y con libertad”, expresó.

La especialista también advirtió que revisar la culpa materna exige repensar “la sobrecarga doméstica, la falta de corresponsabilidad y la idealización del sacrificio”. A su juicio, no se trata solo de un cambio interno, sino de uno cultural y estructural que valore el cuidado como tarea compartida.

Así, entre mandatos, expectativas y amor, la maternidad contemporánea se reescribe cada día. Con culpa, sí, pero también con más mujeres dispuestas a entender que cuidarse es otra forma de cuidar. Porque cuando una madre se elige, enseña a sus hijos a elegirse también.

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