Se conocieron documentos del expediente que enfrentó al productor televisivo con su exyerno. La Justicia había dispuesto restricciones de acercamiento y otorgado el cuidado de Franco y Valentín a su abuelo materno. También exigió rendiciones de cuentas por alquileres y derechos económicos vinculados con la actriz fallecida en 2010.

El conflicto familiar entre Gustavo Yankelevich y Darío Giordano, viudo de Romina Yan, volvió a cobrar notoriedad tras conocerse nuevos detalles de la causa judicial que enfrentó a ambos por el cuidado de los hijos de la actriz y la administración de determinados bienes. La documentación difundida en el programa Intrusos, de América TV, expuso las medidas que había adoptado la Justicia para proteger a Franco y Valentín, además de una serie de reclamos económicos dirigidos a su padre.
El expediente, identificado como una denuncia por violencia familiar presentada por Yankelevich contra Giordano, incluyó una prohibición de acercamiento del empresario hacia sus dos hijos varones. Al mismo tiempo, el juzgado interviniente resolvió que ambos quedaran bajo el cuidado personal de su abuelo materno, una disposición que fue prorrogada en distintas oportunidades.
Los documentos tomaron relevancia después de que Valentín Yankelevich relatara públicamente situaciones de violencia física y psicológica que, según aseguró, sufrió durante su infancia junto con su hermano Franco. Sus declaraciones motivaron nuevas intervenciones de integrantes de la familia y llevaron a que se conocieran aspectos de una disputa judicial que durante años se había mantenido alejada de la exposición mediática.
El reclamo por los bienes y los derechos de Romina Yan
La causa también incluyó medidas relacionadas con la administración de bienes y fondos correspondientes a los herederos de Romina Yan. Según la documentación difundida, la Justicia intimó a Giordano a presentar una rendición de cuentas sobre los alquileres percibidos por un inmueble ubicado en el partido bonaerense de San Fernando.
La resolución estableció que los importes provenientes de esa propiedad debían depositarse en una cuenta judicial. Para garantizar el cumplimiento de la medida, se dispuso notificar directamente al inquilino, de manera que los pagos posteriores no fueran entregados al viudo de la actriz.
El expediente también contempló los ingresos derivados de la trayectoria artística de Romina Yan. En ese sentido, el juzgado exigió a Giordano rendir cuentas sobre los créditos percibidos a través de la Asociación Argentina de Actores y de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI).
Esos fondos comprendían derechos económicos vinculados con trabajos realizados por la actriz, incluidos los correspondientes a repeticiones de programas televisivos. La Justicia solicitó a ambas entidades información sobre los importes generados antes y después del fallecimiento de Romina, con el objetivo de establecer los montos que correspondían a sus herederos.
La respuesta de Darío Giordano
En medio de la repercusión pública, Giordano difundió un comunicado en el que rechazó las acusaciones de violencia formuladas en su contra. El empresario sostuvo que los episodios denunciados nunca ocurrieron y cuestionó la exposición mediática del conflicto familiar.
También aseguró que había sido sobreseído en una causa judicial. Según la resolución difundida por Ángel de Brito en LAM, el sobreseimiento se produjo después de que se declarara extinguida por prescripción la acción penal correspondiente a una denuncia por presuntas lesiones leves agravadas por el vínculo.
La prescripción implica que la acción penal se extingue por el transcurso del plazo legal correspondiente, por lo que esa resolución no equivale a una sentencia que determine que los hechos denunciados no existieron.
Por su parte, Gustavo Yankelevich relató que intervino después de advertir dificultades en la convivencia de sus nietos con su padre. Según explicó, Cris Morena fue quien inicialmente manifestó preocupación por la situación de los chicos, mientras que Franco posteriormente le pidió trasladarse a su casa.
La disputa judicial terminó con Franco y Valentín viviendo bajo el cuidado de su abuelo materno. Azul, la tercera hija de Romina Yan y Darío Giordano, permaneció con su padre.
Los documentos conocidos ahora permiten reconstruir parte de las decisiones adoptadas por la Justicia durante aquel conflicto, tanto en relación con la protección de los menores como con el control de los bienes y derechos económicos vinculados con la herencia de Romina Yan.

