Reforma electoral: la UCR frena las colectoras en el Senado

El radicalismo complica los planes del Gobierno para derogar las PASO

Debate por la reforma electoral en el Senado argentino

NewsITe

El Gobierno nacional enfrenta un freno decisivo en el Senado a su proyecto de reforma electoral, que busca eliminar las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y habilitar un sistema de colectoras dentro de la boleta única de papel. La principal resistencia proviene del bloque de senadores de la Unión Cívica Radical (UCR), aliado clave para alcanzar los votos necesarios.

La iniciativa oficial, enviada a la Cámara alta en abril, propone una reconfiguración integral del sistema: anular las PASO, retirar su financiamiento y reemplazar la lógica de competencia interna por un esquema de colectoras que permitiría a distintas listas confluir detrás de una misma candidatura. Sin embargo, en el radicalismo predomina la postura de preservar algún tipo de primarias y el rechazo se concentra, sobre todo, en el modelo de colectoras.

Hoy el oficialismo cuenta con 21 senadores propios y necesita llegar a 37 votos afirmativos para aprobar la reforma. Eso implica sumar el respaldo de 16 legisladores que, en los cálculos de la Casa Rosada, solo podrían provenir de la UCR y otros bloques dialoguistas. Pero el radicalismo, con 10 miembros y profundas diferencias internas, lejos está de un apoyo cerrado.

Un bloque clave y dividido en la discusión por las PASO

En el seno de la UCR conviven al menos tres posiciones: quienes reclaman mantener las PASO tal como están; quienes aceptan flexibilizarlas, por ejemplo, quitando la obligatoriedad del voto ciudadano o permitiendo exenciones para alianzas sin interna; y aquellos dispuestos a estudiar cambios, pero sin avalar el sistema de colectoras impulsado por el Gobierno.

Entre los que se expresan con mayor firmeza a favor de sostener las primarias figura el bonaerense Maximiliano Abad. La UCR de la provincia de Buenos Aires, espacio que presidió, se pronunció recientemente en defensa de las elecciones abiertas como herramienta de selección de candidatos y de participación ciudadana. En la misma línea se ubican el pampeano Daniel Kroneberger y el catamarqueño Flavio Fama, que no responden directamente a gobernadores de su partido y han mostrado independencia en votaciones sensibles.

Además, la senadora santafesina Carolina Losada se inclina por mantener las PASO, en sintonía con la postura del gobernador de su provincia, Maximiliano Pullaro, aunque no integra su estructura directa de poder. Estas voces refuerzan la resistencia a un cambio drástico del sistema sin un consenso amplio.

Negociaciones con gobernadores y aliados por la reforma

El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Agustín Coto, quedó a la espera de que en agosto se retome el debate si el oficialismo consigue un principio de acuerdo con sus aliados. En el centro de esa negociación estará el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encargado de tender puentes con mandatarios provinciales, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, y los espacios dialoguistas.

  • Los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco) aparecen como los más predispuestos a analizar la propuesta oficial.
  • En el caso mendocino, los senadores Rodolfo Suárez y Mariana Juri aún no fijaron una postura pública y se espera que definan junto a Cornejo.
  • La chaqueña Silvana Scheinder, por su parte, responderá a la posición que finalmente adopte Zdero.
  • El correntino Eduardo Vischi, presidente del bloque radical, presentó un proyecto alternativo que plantea quitar la obligatoriedad del voto en las primarias, en lugar de eliminarlas completamente.

Voceros radicales señalaron que todavía es “prematuro” adelantar una definición sobre las colectoras, dado que el Gobierno recién trabaja en los detalles de ese esquema y aún no hubo una reunión formal de negociación con la UCR. En ese contexto, el oficialismo enfrenta un doble desafío: convencer a los gobernadores aliados y, al mismo tiempo, ordenar a un radicalismo fragmentado.

En el Senado, la reforma electoral dependerá de un delicado equilibrio entre los intereses de la Casa Rosada, las provincias y un radicalismo que busca no ceder el control de la competencia interna.

Por ahora, el proyecto permanece empantanado en la Cámara alta y se abre un escenario de pulseadas políticas durante julio y agosto. El resultado de esas conversaciones definirá no solo el futuro de las PASO, sino también la forma en que se organizará la oferta electoral en los próximos comicios nacionales.

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