Reconversión del empleo en la era Milei: qué pasa detrás de las cifras

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El mercado de trabajo atraviesa una transformación silenciosa en la Argentina. A pesar del fuerte cierre de empresas registrado desde la llegada de La Libertad Avanza al gobierno nacional, la tasa de desempleo no muestra un salto brusco. Detrás de este aparente contrasentido, economistas y consultoras advierten sobre un fenómeno de reconversión laboral y avance de la informalidad.
Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en mayo se contabilizaron 30.663 empleadores menos que en noviembre de 2023, cuando Javier Milei se impuso en el balotaje presidencial. Las firmas registradas pasaron de 512.357 a 481.724, lo que implica, en promedio, la desaparición de unas 33,5 empresas por día.
El rubro Comercio es el más golpeado, con la pérdida de 8.408 empleadores en los últimos 30 meses. También se observaron retrocesos profundos en Servicios de transporte y almacenamiento, Servicios inmobiliarios, Industria manufacturera, Servicios profesionales, científicos y técnicos, y en actividades del sector agropecuario.
Caen los empleos formales, pero el desempleo se mantiene estable
La foto del empleo registrado refuerza la idea de ajuste: desde noviembre de 2023 se habrían perdido más de 411.000 puestos formales, al pasar de 9.857.173 trabajadores a 9.445.560. La merma supera el 4% y equivale a unos 450 empleos menos por día. Sin embargo, la tasa de desempleo se ubicó en 7,8% en el primer trimestre del año, de acuerdo con el INDEC, con variaciones mínimas respecto de períodos anteriores.
¿Cómo se explica que se destruyan empleos registrados sin que el desempleo se dispare? Especialistas consultados señalan que buena parte de esos trabajadores no salen del mercado laboral, sino que migran hacia formas de ocupación precaria o por cuenta propia.
“La mayor parte pasa a ser cuentapropista informal y, en menor medida, asalariado informal, patrón o cuentapropista formal”, explicó el economista Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo.
El auge de las plataformas digitales, el comercio electrónico y los servicios de reparto facilita este giro hacia la informalidad. Con una inversión relativamente baja, muchos optan por trabajar en aplicaciones de delivery, transporte de pasajeros o traslado de mercaderías, sin cobertura social ni estabilidad.
Microempresas en retirada y expansión de la informalidad
El tamaño de las compañías que salen del registro también ayuda a entender el fenómeno. El CEPA detalla que, entre noviembre de 2023 y mayo, cerraron 30.565 firmas de hasta 500 trabajadores, mientras que solo 68 empresas con más de 501 empleados dejaron de operar. Es decir, la mayor dinámica de cierre se concentra en micro y pequeñas empresas.
“La mayoría de las que cierran son microempresas, que tienen entre 1 y 5 empleados. Hay 30.000 empresas menos, pero la cantidad de empleados formales que se perdieron está entre 200.000 y 250.000 puestos de trabajo”, señaló el economista Marcelo Elizondo. Según distintos analistas, parte de esa fuerza laboral se vuelca al cuentapropismo, a changas o a empleos no registrados, lo que evita un salto inmediato del desempleo abierto, pero deteriora la calidad del empleo y los ingresos.
El resultado es un mercado laboral cada vez más fragmentado, con menos puestos asalariados de calidad y más trabajadores dependiendo de ingresos variables y sin protección social. En este contexto, la discusión sobre políticas de formalización, regulaciones para plataformas y estrategias para sostener a las pymes vuelve a ganar centralidad en la agenda económica.

