El caso del “caníbal de Owendo” que conmociona a Gabón

El asesino serial que estremeció a Gabón vuelve a la agenda pública

Théophile Mba Nteme, conocido como el caníbal de Owendo, durante su juicio en Gabón

NewsITe

Théophile Mba Nteme, conocido como “el caníbal de Owendo”, se convirtió en uno de los asesinos seriales más temidos de Gabón. Su nombre resurgió en los últimos años a partir de su pedido de libertad condicional, luego de más de tres décadas tras las rejas. El caso, que combina rituales, creencias tradicionales y una extensa investigación judicial, volvió a encender el debate en ese país africano.

Nacido en 1950, Mba Nteme residía en la localidad de Owendo. En la comunidad se lo conocía como una suerte de curandero, experto en el uso de plantas medicinales, aunque su ocupación formal era la de mecánico de vías y operador ferroviario en la empresa Octra. Esa doble faceta –entre lo místico y lo técnico– alimentó durante años un halo de misterio en torno a su figura.

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El crimen que llevó el caso a los tribunales ocurrió en 1988, durante las vacaciones de Pascua. André Ondo Ndong, profesor de inglés en una escuela estatal de Oyem, viajó con uno de sus hijos para consultar a Mba Nteme por un problema de salud. Le habían recomendado al curandero por su conocimiento de plantas y por su vínculo con la medicina tradicional que se practicaba en la zona.

Por entonces, Mba Nteme era seguidor de la secta Alane Mvoe Ening, liderada por Essono Mba Filomeno, también conocido como Assili Nssang Mvoe. En su templo, activo desde 1979, se realizaban rituales de sanación e iniciación espiritual, muy concurridos por vecinos de distintas regiones del país.

Ritual, muerte y una investigación que destapó el horror

Durante la ceremonia, el profesor Ndong participó de un supuesto rito de iniciación en el que ingirió iboga, un arbusto originario de África Central utilizado tradicionalmente en rituales, que actúa como estimulante del sistema nervioso y, en dosis elevadas, provoca intensas alucinaciones. Tras consumir la planta, el docente se tornó extremadamente agitado, por lo que fue reducido, atado y golpeado. Según se reconstruyó luego, su cuerpo llegó incluso a ser arrojado por encima de un muro.

La familia, alarmada por su ausencia, comenzó la búsqueda cuando el profesor no regresó a la capital gabonesa. Su hijo mayor, Paul Nang Ndong, se presentó en la Policía y relató que su padre había acudido al templo de Mba Nteme y que nunca volvió. En un primer momento, el curandero y sus seguidores dijeron que el maestro y su hijo habían regresado a Oyem tras recibir tratamiento.

Sin embargo, un operativo de rastrillaje dio un giro al expediente. Los agentes hallaron primero al hijo menor del docente, que había viajado con él y logró sobrevivir. El niño relató con detalle lo ocurrido durante el ritual y señaló al grupo del curandero. Poco después, gracias al testimonio de uno de los fieles del templo, la Policía encontró el cuerpo del profesor en un curso de agua, en avanzado estado de descomposición.

Ya detenido, Mba Nteme confesó el homicidio de Ndong y reconoció además haber cometido actos de canibalismo, no solo sobre el cuerpo del docente sino también sobre otras seis víctimas. En total, admitió siete asesinatos con prácticas de canibalismo, lo que impactó de lleno en la opinión pública de Gabón y trascendió fronteras.

Condena, fin de la pena de muerte y polémico pedido de libertad

El juicio se desarrolló en 1989 y se extendió durante tres días. El tribunal lo declaró culpable y lo condenó a la pena de muerte. Sin embargo, en 2010 Gabón abolió la ejecución capital y la sentencia de Mba Nteme fue conmutada por prisión perpetua, en línea con la reforma del sistema penal del país africano.

Con más de 30 años de encierro acumulados, en 2020 el condenado apeló a una ley que habilita la libertad condicional para quienes hayan pasado tres décadas en prisión y presentó su solicitud de excarcelación. El expediente quedó sin resolución inmediata y recién en los últimos años el tema volvió al debate público, aunque sin una respuesta definitiva por parte de las autoridades.

En una entrevista difundida en medios locales, el asesino aseguró ser inocente y afirmó que fue víctima de una conspiración impulsada por una alta autoridad del país, a la que nunca identificó. Sostuvo que la muerte del profesor habría sido accidental. Esa versión fue rechazada de plano por los hijos de Ndong, incluido el que presenció el crimen, quienes publicaron una carta en un diario gabonés repudiando los intentos del condenado por presentarse como víctima.

“No podemos aceptar que se relativice el horror que vivimos ni que se ponga en duda lo que vimos con nuestros propios ojos”, expresaron los familiares del docente en la misiva, en la que reafirmaron su reclamo de justicia.

Más de tres décadas después, el expediente de Théophile Mba Nteme sigue siendo una herida abierta para la familia de las víctimas y un caso testigo para el debate sobre penas máximas, reinserción social y memoria en Gabón.

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