
La Justicia condenó a una empresa arenera por causar un grave daño ambiental en el bosque nativo y los humedales del paraje histórico “El Tonelero”, sobre la costa del río Paraná. El juez Fernando Enghelmayer dictó sentencia contra la empresa, hallándola responsable de un grave daño ambiental, por lo que la firma fue condenada a cesar de forma inmediata toda actividad en la zona afectada y a recomponer integralmente el ecosistema alterado en el plazo de un año.
El fallo, basado en múltiples pericias técnicas y denuncias sostenidas por vecinos y organizaciones socioambientales, representa un hito para la región. El juez consideró probado que las actividades de la arenera provocaron la pérdida total de humedales y vegetación nativa, alterando drásticamente la morfología costera y afectando el equilibrio hidrodinámico del río Paraná.
Según el informe de la Delegación del Paraná Inferior, la empresa ejecutó un relleno artificial sobre una zona naturalmente baja e inundable del río, lo que modificó las condiciones hidro sedimentológicas y generó un efecto de sobreelevación del agua aguas arriba. Se constató además el avance del relleno sobre el dominio público fluvial, alterando más de 20.000 m² con una profundidad promedio de 3 metros, equivalente a un volumen de 60.000 m³ de material depositado.
Un peritaje judicial concluyó que todo el ecosistema original fue destruido: “la vegetación nativa quedó tapada, y la fauna silvestre fue exterminada o forzada a huir”. El informe técnico incluyó fotografías del antes y después del predio, reforzando la magnitud del impacto ambiental.
El juez ordenó a la empresa Naviera Lojda SA presentar en un plazo de 60 días un plan de recomposición ambiental integral, que deberá ejecutarse en el término máximo de un año bajo la supervisión directa del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.
Entre las medidas exigidas se destacan la restauración del paisaje, la recuperación de la capacidad del humedal para filtrar y retener agua dulce, y la reparación de funciones ecosistémicas clave como la regulación de inundaciones y la recarga de acuíferos.
Los abogados que representaron a los vecinos, Gimena Viviani y Fabián Maggi, valoraron la sentencia como “una respuesta firme ante la ocupación ilegal del espacio público costero y la destrucción de un entorno natural único”. Destacaron además la importancia histórica y paisajística del paraje El Tonelero, uno de los últimos bastiones naturales en una zona cada vez más presionada por el desarrollo industrial.
El reclamo judicial fue impulsado por vecinos y contó con el apoyo de las organizaciones ambientales UPVA (Unidos por la Vida y el Ambiente) de Ramallo y FOMEA de San Nicolás, además del acompañamiento de profesionales y científicos.

