Un informe elaborado por especialistas del Hospital San Felipe analizó 343 casos de sífilis registrados entre enero de 2025 y junio de 2026, 341 de ellos informados por la institución. El 89,5% correspondió a personas de entre 15 y 39 años, mientras que 96 diagnósticos se realizaron durante el embarazo.

Argentina registró 36.917 casos de sífilis a lo largo de 2024, la cifra más alta de su historia y un aumento del 65,8% respecto de 2019. El 76% correspondió a personas de entre 15 y 39 años, un patrón que también aparece en el informe elaborado por profesionales del Hospital San Felipe de San Nicolás. De los 343 casos analizados entre enero de 2025 y junio de 2026 —341 de ellos registrados por la institución—, el 89,5% correspondió a personas comprendidas en esa franja etaria.
El Análisis epidemiológico de sífilis fue elaborado por la doctora Daniela Arndt, infectóloga del Hospital San Felipe, y la doctora Julieta Reynoso, responsable del servicio de Epidemiología y Estadística de la institución. Ambas estudiaron los casos incorporados al Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) durante esos 18 meses para conocer las edades más afectadas, la distribución entre sexos y la cantidad de diagnósticos realizados durante el embarazo.
Dentro de los 343 casos analizados por Arndt y Reynoso, la mitad correspondió a personas de 26 años o menos. La franja de 20 a 24 años reunió la mayor cantidad, con 98, seguida por el grupo de 25 a 29, con 84, mientras que otros 50 correspondieron a adolescentes de entre 15 y 19 años.

Los jóvenes de entre 20 y 34 años concentraron 227 casos, equivalentes al 66,2% del total estudiado. A partir de estos resultados, las profesionales concluyeron que el comportamiento observado en los registros del Hospital San Felipe reproduce el patrón nacional y, en algunos aspectos, lo amplifica, debido a que la proporción de personas de entre 15 y 39 años detectadas con sífilis en San Nicolás fue mayor que la registrada en el país.
El informe muestra una variación en cuanto a la cantidad de detecciones de casos de sífilis en cada uno de los meses comprendidos entre enero de 2025 y junio de 2026. Diciembre de 2025 presentó el valor más alto de toda la serie, con 41, mientras que marzo fue el mes con más registros de 2026, con 35; enero y agosto de 2025 también mostraron valores elevados, con 33 cada uno.

La incidencia de los controles durante el embarazo
El informe del San Felipe también mostró una mayor cantidad de diagnósticos entre mujeres: 235 de los 343 casos analizados, frente a 107 correspondientes a varones. Explicaron que esta diferencia se relaciona principalmente con los controles realizados durante el embarazo, que permiten detectar la infección incluso cuando la persona no presenta síntomas.
96 de los casos estudiados fueron detectados durante el embarazo y representaron el 28% del total. Dentro de ese grupo, 18 correspondieron a embarazadas menores de 20 años, mientras que el informe también identificó un caso de sífilis congénita transmitida durante la gestación a un bebé de aproximadamente dos meses.

A partir del conjunto de los datos, Arndt y Reynoso identificaron un patrón compatible con una transmisión sexual activa entre la población joven y con una transmisión durante el embarazo que todavía no se encuentra completamente controlada.
Las conclusiones del informe
Arndt y Reynoso concluyeron que los casos analizados en el Hospital San Felipe presentan una fuerte concentración entre adolescentes y adultos jóvenes, junto con una cantidad importante de diagnósticos durante el embarazo. También señalaron que los registros se mantuvieron a lo largo de los 18 meses estudiados y no mostraron una disminución clara hacia el final del período.
Frente a la concentración observada en las edades más jóvenes, las profesionales recomendaron reforzar la educación sexual y facilitar el acceso a los análisis entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente entre quienes encuentran mayores dificultades para llegar al sistema de salud. Para ampliar la detección, propusieron fortalecer el trabajo de los centros de atención primaria y acercar las acciones de prevención a los sectores con menor acceso a los controles.
En relación con los embarazos, el informe plantea realizar los análisis correspondientes al comienzo y al final de la gestación, además de repetirlos al momento del parto. Las especialistas también recomendaron garantizar el tratamiento con penicilina, incluir a las parejas de las personas diagnosticadas y mantener el seguimiento de la madre y el bebé cuando exista riesgo de transmisión.
Las medidas propuestas se completan con una mejora en la información cargada por los establecimientos de salud y la revisión de los casos que todavía no cuentan con una clasificación definitiva. Según las autoras, disponer de datos más precisos permitirá reconocer con mayor claridad a los grupos más afectados y orientar hacia ellos las acciones de prevención, diagnóstico y tratamiento.

