Impulsan la vuelta del tren a la Costa Atlántica por Vaca Muerta

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Un histórico ramal ferroviario bonaerense que lleva más de dos décadas sin actividad podría volver a ponerse en marcha. Se trata del corredor Ayacucho–Tandil–Lobería–Balcarce–Quequén, que durante años fue clave para unir el interior de la provincia con la Costa Atlántica y cuyo último servicio a la zona de Necochea circuló en 2003. Hoy, ese trazado vuelve a escena como pieza estratégica para la logística vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.
El impulso para su recuperación llegó de la mano de cuatro intendentes del sudeste bonaerense, que presentaron ante la Secretaría de Transporte de la Nación un pedido formal para que el ramal sea incluido en el nuevo esquema de concesiones ferroviarias. El objetivo central es reactivar el transporte de cargas hacia el puerto de Quequén, uno de los nodos exportadores más relevantes de la provincia.
Actualmente, casi todo el movimiento de mercaderías hacia y desde Puerto Quequén se realiza en camión. Solo en 2025 ingresaron 281.824 unidades de carga a la terminal y no se registró la llegada de vagones ferroviarios, pese a que se movilizaron más de 9 millones de toneladas, el mayor volumen de su historia reciente. Ese esquema encarece costos, incrementa el tránsito pesado en rutas y genera una fuerte presión sobre la infraestructura vial.
Un ramal clave para la nueva matriz logística de hidrocarburos
El interés por devolverle protagonismo al tren está directamente asociado a la expansión de Vaca Muerta y a los proyectos que buscan optimizar la salida de hidrocarburos y cargas generales hacia los puertos bonaerenses. La documentación oficial sobre la reorganización de las concesiones ferroviarias ya menciona la necesidad de reforzar al ferrocarril como columna vertebral de la logística del nodo Vaca Muerta.
En ese contexto se inscribe el trazado Bahía Blanca–Añelo, que contempla cientos de kilómetros de renovación y construcción de nuevas vías para elevar sustancialmente la capacidad de transporte. La eventual integración del ramal hacia Quequén permitiría diversificar los puertos de salida, reducir costos y mejorar la competitividad de las exportaciones energéticas y agroindustriales.
- Conexión directa de Vaca Muerta con puertos de aguas profundas bonaerenses.
- Descongestión de rutas nacionales saturadas por el tránsito de camiones.
- Reducción de costos logísticos para productores y empresas energéticas.
- Menor impacto ambiental por menor circulación de transporte automotor pesado.
Una historia ferroviaria que busca una segunda oportunidad
El tren llegó a Quequén en 1892 y alcanzó la estación Necochea en 1894, consolidando un vínculo ferroviario que fue clave para el desarrollo regional. Sin embargo, el último servicio que cruzó el río Quequén hacia la estación de Necochea circuló el 16 de diciembre de 1968, luego de que los problemas en el puente forzaran la interrupción de ese tramo.
Durante varias décadas más, las formaciones continuaron llegando a la estación Quequén, pero la desinversión y la caída de la red ferroviaria nacional derivaron en la suspensión definitiva del servicio en 2003. Desde entonces, el puerto quedó sin conexión por tren y la logística quedó prácticamente monopolizada por el transporte automotor.
En el Plan Estratégico de Desarrollo Ferroviario bonaerense, Quequén figura junto con Bahía Blanca y San Nicolás como uno de los nodos logísticos considerados clave para el desarrollo económico de la provincia.
La Provincia de Buenos Aires impulsa un programa para recuperar corredores productivos con participación de capitales privados, con la mira puesta en vincular ciudades, zonas agrícolas y puertos de manera más eficiente. Puerto Quequén ya dio señales de ese rol estratégico: en 2026 formó parte de las operaciones vinculadas al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), recibiendo equipamiento de gran porte destinado al desarrollo energético en Río Negro.
La eventual reactivación del tren no solo permitiría abaratar costos y mejorar la competitividad del complejo exportador, sino también recuperar un servicio histórico para las comunidades del sudeste bonaerense, que ven en las vías hoy oxidadas una oportunidad concreta de futuro productivo.

