Por qué la mamografía también podría ayudar a prevenir enfermedades del corazón

Investigadores del Sistema de Salud Mount Sinai analizan si las calcificaciones arteriales mamarias detectadas en estudios de rutina podrían anticipar riesgos cardiovasculares y motivar cambios en los cuidados de la salud femenina.

Por qué la mamografía también podría ayudar a prevenir enfermedades del corazón

Un estudio del Sistema de Salud Mount Sinai, en Estados Unidos, está evaluando si la mamografía —tradicionalmente utilizada para la detección temprana del cáncer de mama— puede convertirse también en una herramienta de alerta temprana frente a posibles enfermedades cardíacas en mujeres. La investigación se centra en las calcificaciones arteriales mamarias, que podrían ofrecer información adicional sobre el riesgo cardiovascular.

Los especialistas señalaron que este hallazgo no suele comunicarse de manera sistemática a las pacientes, pese a que podría tener valor preventivo. El equipo de Mount Sinai indicó que las imágenes de mamografía permiten observar calcificaciones arteriales mamarias, un dato que generalmente pasa desapercibido.

Las calcificaciones arteriales mamarias corresponden a depósitos de calcio en las arterias del seno y son diferentes de las calcificaciones benignas que se detectan habitualmente en el tejido mamario. La doctora Laurie Margolies, líder del estudio, explicó que las macrocalcificaciones y microcalcificaciones suelen ser benignas o, en algunos casos, asociarse al cáncer. En cambio, la calcificación arterial mamaria se vincula con mayor frecuencia al riesgo de enfermedad cardíaca. Margolies señaló: “En más del 10% de las mamografías se observan arterias calcificadas, y la gente siempre se sorprende”.

Antecedentes científicos respaldan esta línea de trabajo. Una revisión de 2018 ya había recomendado la mamografía como herramienta potencial para evaluar riesgo cardiovascular, y estudios publicados en 2022 y 2024 identificaron vínculos entre estas calcificaciones y enfermedades cardíacas en mujeres de distintos grupos etarios.

El ensayo de Mount Sinai, iniciado en 2021, incluye a unas 37.000 mujeres mayores de 40 años. De ese universo, 1.888 participantes presentan calcificación arterial mamaria. La mitad recibió información detallada sobre su resultado y orientación sobre riesgo cardíaco, mientras que la otra mitad obtuvo la carta estándar de mamografía y fue notificada seis meses después.

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El diseño del estudio es aleatorizado, con asignación paralela y enmascaramiento triple. La intervención consiste en enviar una “carta mejorada” con información personalizada sobre calcificación arterial mamaria, mientras que el grupo de control recibe la notificación habitual sin ese detalle. El objetivo es evaluar si el conocimiento del resultado impulsa consultas médicas y cambios en hábitos de salud. Para ello, el ensayo utiliza la “Puntuación de corazón sano” y cuestionarios específicos que miden percepción de riesgo.

El estudio excluye a quienes ya presentan enfermedad cardiovascular diagnosticada, con el fin de observar el impacto preventivo de la información. Una segunda fase analizará de manera cualitativa la reacción de 400 mujeres al recibir el dato personalizado. Los resultados finales se conocerán en 2027.

Diversos especialistas remarcan que, aunque existe vinculación entre estas calcificaciones y el riesgo cardíaco, aún no hay certeza sobre su significado puntual en cada paciente. También advierten que muchos profesionales desconocen el posible vínculo entre calcificación arterial mamaria y enfermedad cardiovascular.

Al mismo tiempo, otras voces subrayan el valor preventivo de informar sobre estos hallazgos, ya que podría favorecer hábitos más saludables y consultas médicas oportunas. No obstante, coinciden en que todavía se requieren más investigaciones antes de modificar los protocolos de reporte, ya que la legislación estadounidense no obliga a comunicar este tipo de resultados de manera rutinaria.

La investigación de Mount Sinai busca ampliar el alcance de la mamografía y demostrar que este estudio podría aportar información relevante para la prevención cardiovascular femenina, sin perder su papel central en la detección temprana del cáncer de mama.

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