Peso de faena bovina marca récord histórico en Argentina

El peso de faena bovina alcanza su mayor nivel en tres décadas

Ganado bovino en corrales de engorde en Argentina

NewsITe

El sector ganadero argentino atraviesa un momento de reconfiguración productiva: el peso promedio de faena alcanzó en mayo los 240 kilos por res, el valor más alto de los últimos 30 años, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería. El registro confirma una tendencia a animales más pesados, con mayor rendimiento por cabeza y mejores posibilidades de negocio tanto para el mercado interno como para la exportación.

En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, el peso promedio se ubicó en 236 kilos, seis kilos por encima del mismo período de 2025. El salto interanual de mayo fue todavía más marcado: ocho kilos adicionales por res respecto del mismo mes del año pasado, un dato que los analistas del sector ya leen como un cambio de ciclo después de años de faena más liviana.

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Según la dependencia que conduce Sergio Iraeta, el avance en los indicadores responde, en primer término, a una relación más favorable entre el costo de la alimentación y el valor del kilo en pie. En otras palabras, el precio del maíz, los concentrados y los suplementos, en comparación con lo que recibe el productor por cada kilo vivo, genera incentivos para prolongar el engorde y sumar kilos antes del envío al frigorífico.

A este contexto se suma una etapa de recría más larga y una ocupación récord en los corrales de engorde. Los feedlots vienen registrando altos niveles de encierre, lo que permite ajustar dietas, controlar mejor la sanidad y planificar la salida a faena con mayor precisión. Para la industria frigorífica, esto se traduce en medias reses más pesadas y, por lo tanto, en una mejor utilización de la capacidad instalada.

Impacto productivo y desafíos para la cadena cárnica

Especialistas consultados por el sector señalan que un mayor peso de faena suele estar asociado a una mejor eficiencia en el uso de los recursos. Con más kilos por animal, se diluyen costos fijos como la estructura del establecimiento, la mano de obra y el transporte. Además, se mejora la competitividad frente a los mercados internacionales, que demandan cortes de mayor tamaño y calidad homogénea.

  • El promedio de 240 kilos en mayo es el más alto en tres décadas.
  • En lo que va de 2026, el promedio general es de 236 kilos por res.
  • La suba interanual de mayo fue de 8 kilos por animal.
  • Inciden la relación costo de alimentación/precio del kilo vivo y la mayor ocupación de feedlots.

No obstante, persisten desafíos. Productores y técnicos advierten que la mejora debe sostenerse en el tiempo con políticas estables, acceso al financiamiento y reglas claras para la exportación. Además, remarcan la necesidad de equilibrar la producción orientada al mercado externo con el abastecimiento del consumo interno, históricamente fuerte en carne vacuna.

“El sector comenzó a capitalizar un escenario que permite una mayor inversión y planificación”, destacó la Secretaría de Agricultura al difundir los datos oficiales.

La evolución del peso de faena será, de aquí en adelante, un termómetro clave para medir la consolidación de esta nueva etapa de la ganadería argentina. Los próximos meses permitirán saber si el récord de mayo es un punto de inflexión duradero o apenas el primer paso de un proceso más largo de recomposición productiva.

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