Netanyahu asegura que la caída del régimen iraní “está cerca”

Netanyahu redobla la presión sobre Irán en plena tensión regional

Benjamin Netanyahu durante un acto con el Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel en Tel Aviv

NewsITe

En un mensaje de alto voltaje político y geopolítico, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que el derrocamiento del Gobierno de Irán se ha convertido en un objetivo central de su país y que, según su visión, ese escenario “está al alcance”. Sus declaraciones llegan en medio de una marcada escalada de tensiones en Medio Oriente y profundizan el enfrentamiento con Teherán.

El líder israelí habló ante el Estado Mayor General de las Fuerzas de Defensa de Israel durante un acto en Tel Aviv por la inminente celebración del Año Nuevo judío. Allí sostuvo que Israel tiene la capacidad de “acabar con esta amenaza de una vez por todas”, en referencia al régimen iraní, al que calificó como el principal impulsor de la inestabilidad regional.

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“Estoy convencido de nuestra capacidad para acabar con esta amenaza de una vez por todas. Esto significa derrocar a este régimen”, dijo Netanyahu ante los altos mandos militares, reforzando su discurso de línea dura frente a Irán. A renglón seguido subrayó que esa meta, que hasta hace algunos años parecía lejana, hoy está “cerca” y dentro de las posibilidades estratégicas de Israel.

El primer ministro afirmó que el liderazgo iraní se encuentra “más débil que nunca” y “peleando por su vida”, en un contexto atravesado por sanciones económicas, presiones diplomáticas y choques militares indirectos en distintos puntos de la región. Al dirigirse a los adversarios de Israel, lanzó una advertencia directa: “No se metan con nosotros”.

Escalada militar y sanciones económicas

Las palabras de Netanyahu se dan tras una serie de episodios que volvieron a colocar a Medio Oriente en el centro de la agenda internacional. El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos llevaron adelante ataques conjuntos contra objetivos en Teherán y otras ciudades iraníes, lo que desató una dura respuesta de la República Islámica.

Irán replicó con oleadas de misiles y drones contra territorio israelí y contra bases y activos estadounidenses en la región. Además, reforzó su presencia militar y capacidad de control en el estratégico estrecho de Ormuz, paso clave para el transporte mundial de petróleo, incrementando la preocupación de las potencias por un eventual impacto sobre el comercio global y los precios de la energía.

En paralelo a la tensión militar, Washington profundizó la ofensiva económica. En las últimas semanas, el gobierno estadounidense anunció nuevas tandas de sanciones dirigidas a sectores sensibles de la economía iraní. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, llegó a hablar de un “Día D económico” contra Irán, con el objetivo de aislar aún más al país y limitar su capacidad de financiamiento.

Riesgos para la estabilidad regional

Las advertencias de Netanyahu y la respuesta iraní se enmarcan en un tablero donde intervienen múltiples actores: desde las potencias occidentales hasta aliados y milicias apoyadas por Teherán en distintos países, como Líbano, Siria, Irak y Yemen. Analistas internacionales advierten que una mayor escalada podría derivar en un conflicto más amplio con efectos impredecibles para la región y el mundo.

  • Israel plantea como objetivo estratégico debilitar y eventualmente reemplazar al actual régimen iraní.
  • Irán, por su parte, busca mostrar capacidad de respuesta militar y sostener su influencia en rutas clave como el estrecho de Ormuz.
  • Estados Unidos combina acciones militares puntuales con una política de sanciones económicas crecientes.

“Esta es la misión central que aún tenemos por delante, pero está cerca. No es imposible. Está al alcance”, sostuvo Netanyahu ante el alto mando militar israelí.

Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención cada movimiento, en medio de llamados a la moderación y al diálogo que, por el momento, chocan con una dinámica dominada por amenazas cruzadas y gestos de fuerza. El rumbo de este pulso entre Israel e Irán será clave para definir el clima político y de seguridad en Medio Oriente en los próximos meses.

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