La Justicia reconoció como sujetos de derecho a los conejos europeos, una especie declarada “dañina” en Argentina

En menos de dos décadas, la población de conejos pasó de los ejemplares introducidos en 1936 a superar los 30 millones, según Parques Nacionales.

European rabbit close up in the wild

El juez federal Federico Calvete reconoció a los conejos europeos como sujetos de derechos no humanos al resolver una causa iniciada por un plan que buscaba eliminar ejemplares de esta especie mediante gas en un predio del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), en las inmediaciones de la bahía de Ushuaia.

La decisión judicial coloca a los conejos europeos (Oryctolagus cuniculus), también conocidos como conejos de castilla, frente a dos tratamientos diferentes dentro del Estado argentino. Mientras el magistrado sostuvo que poseen “derechos fundamentales” por tratarse de seres sintientes, el Ministerio de Ambiente declaró a sus poblaciones silvestres “dañinas y perjudiciales para la conservación de la biodiversidad y las actividades productivas”.

Calvete declaró esta semana abstracta la causa, es decir, sin objeto procesal vigente. Sin embargo, al cerrar el expediente se pronunció sobre la condición jurídica de los animales y sostuvo que no pueden recibir el mismo tratamiento que “un automóvil o un inmueble”.

Según el fallo, las organizaciones proteccionistas demostraron “los derechos que asisten a los animales no humanos, y que también merecen protección judicial”.

El conflicto que llegó a la Justicia

El expediente comenzó en 2020, cuando el Centro Austral de Investigaciones Científicas propuso utilizar fosfuro de aluminio para controlar la población de conejos presente en su predio. El compuesto libera gas fosfano al entrar en contacto con la humedad.

El CADIC argumentó que los animales construían madrigueras que comprometían los cimientos de su edificio y también provocaban daños en el ecosistema de la zona.

El procedimiento no llegó a realizarse. Organizaciones proteccionistas acudieron a la Justicia y Calvete ordenó suspender el plan de manera inmediata. El expediente continuó durante los años siguientes hasta la resolución conocida esta semana.

La decisión judicial convive con la Resolución 474/2020, dictada por el Ministerio de Ambiente en diciembre de 2020. La normativa declaró a las poblaciones silvestres de conejo europeo “dañinas y perjudiciales para la conservación de la biodiversidad y las actividades productivas”.

A su vez, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) incluye a la especie entre los cien organismos exóticos invasores más perjudiciales a nivel global.

De cuatro conejos a más de 30 millones

La expansión de los conejos europeos en Tierra del Fuego comenzó en 1936. Según documenta Parques Nacionales, ese año liberaron dos parejas de Oryctolagus cuniculus cerca de Porvenir, en el sector chileno de la Isla Grande.

Los animales atravesaron la frontera y avanzaron también sobre territorio argentino. Para 1953, apenas 17 años después de aquella introducción, la población ya superaba los 30 millones de ejemplares.

Alrededor de 1950 se produjo una segunda introducción cerca de Ushuaia, atribuida a la Armada Argentina y a particulares, que incorporó más ejemplares al proceso de expansión.

La capacidad reproductiva de la especie favoreció ese crecimiento. El período de gestación dura entre 28 y 33 días y cada camada puede alcanzar los nueve gazapos, aunque el promedio se ubica entre cinco y seis. Una hembra puede producir entre cinco y siete camadas por año, según los registros de Parques Nacionales.

Las medidas implementadas para reducir la población no lograron resolver el problema. En 1951 liberaron zorros grises con ese objetivo, sin resultados comprobados. A mediados de la década de 1950 también utilizaron el virus de la mixomatosis, que provocó una reducción considerable de ejemplares, pero no terminó con su presencia.

Madrigueras, erosión y daños productivos

Los conejos europeos viven en colonias y construyen sistemas de madrigueras que pueden alcanzar hasta tres metros de profundidad y extenderse durante decenas de metros.

En la Patagonia, su presencia generó competencia con el ganado ovino por los pastizales, deterioro de plantaciones forestales y erosión del suelo.

Argentina introdujo al conejo europeo durante los siglos XIX y XX con fines productivos vinculados con la obtención de proteína animal, cuero y piel. Sin embargo, su capacidad de dispersión permitió que extendiera su presencia por diferentes zonas.

Durante los últimos 20 años, las madrigueras también fueron identificadas como un factor de riesgo para las operaciones del Aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” de Ushuaia.

Actualmente, el Sistema de Información de Biodiversidad registra poblaciones de conejo europeo en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén, entre otras zonas. Su categoría oficial en Argentina es la de especie exótica invasora de uso controlado.

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