El Gobierno busca alternativas para avanzar con la reforma electoral.

La reforma electoral se consolidó como uno de los ejes centrales de la agenda del presidente Javier Milei. Sin embargo, la falta de acompañamiento pleno de sus aliados legislativos complica el objetivo máximo del oficialismo: derogar de manera definitiva las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
Según pudo saber Noticias Argentinas, el círculo más cercano al jefe de Estado analiza distintas alternativas para sortear la resistencia de parte de los bloques socios, en particular del PRO y de algunos gobernadores, que se niegan a convalidar la eliminación total de las primarias. En ese contexto, cobran fuerza dos opciones intermedias: suspender las PASO “por única vez” o quitarles el carácter obligatorio.
La idea de la suspensión ya fue utilizada en otros turnos electorales, y en la Casa Rosada la consideran una salida pragmática si no se alcanzan los votos para la derogación. Otra posibilidad en estudio es transformar las primarias en un mecanismo optativo para el electorado, lo que reduciría la participación y, en teoría, también los costos asociados al operativo electoral.
Pese a estas variantes, en el corazón de la mesa política que conduce Karina Milei remarcan que el proyecto de máxima sigue siendo la eliminación lisa y llana de las PASO. “Si los aliados coinciden en suspenderlas, avanzarán con un proyecto propio con propuestas alternativas”, deslizó un funcionario cercano a la Secretaría General de la Presidencia, dejando entrever que el oficialismo está dispuesto a negociar formatos, pero no a abandonar la discusión.
Presión por los costos y resistencias políticas
El ministro del Interior, Diego Santilli, viene planteando el argumento económico como uno de los principales motores de la reforma. Tras una reunión con gobernadores del Norte Grande, el funcionario advirtió que, si se mantiene el esquema actual, el país afrontará una larga secuencia de comicios: PASO provinciales para gobernadores en distritos que adelanten elecciones, PASO nacionales y, finalmente, las presidenciales. “La gente no quiere votar tantas veces”, remarcó, al tiempo que habló de una cifra millonaria para sostener el calendario completo.
En paralelo, el oficialismo detecta un freno consistente en varios mandatarios provinciales y en sectores del PRO, que observan en las PASO una herramienta útil para dirimir internas y ordenar sus estructuras territoriales. Esa falta de consenso explica que, por ahora, no exista fecha cierta para que el Senado trate el paquete de cambios impulsado por el Ejecutivo.
Boleta Única y nuevos requisitos para los partidos
Entre los argumentos del Gobierno también aparece la dificultad de aplicar la Boleta Única de Papel (BUP) en un escenario de primarias competitivas, donde la cantidad de listas podría saturar el formato. En la Casa Rosada sostienen que la reforma electoral integral, que incluye la BUP, solo cobra pleno sentido si se reducen la cantidad de instancias de votación y se ponen límites más estrictos a la oferta partidaria.
- Elevación de los pisos de afiliación para registrar un partido político.
- Exigencia de un mínimo de votos para conservar la personería jurídica.
- Revisión de los requisitos para la presentación de listas internas.
Mientras tanto, el Gobierno intensifica negociaciones con sus aliados parlamentarios para definir si la próxima discusión en el Congreso será por la eliminación total de las primarias o por una salida intermedia que contemple su suspensión temporal o su carácter no obligatorio.

