Mel Gibson invirtió su propio dinero, el actor principal fue alcanzado por un rayo y el film estuvo rodeado de misticismo y de hechos casi milagrosos.

Estrenada en 2004, La Pasión de Cristo se convirtió rápidamente en una de las películas más influyentes y controvertidas del cine moderno. Dirigida, coproducida y coescrita por Mel Gibson, el film se basó en los Evangelios bíblicos y en las visiones de la beata alemana Anna Katharina Emmerick, recopiladas por el escritor Clemens Brentano en el siglo XIX.
La cinta fue financiada íntegramente por el propio Gibson, quien invirtió 45 millones de dólares de su bolsillo tras ser rechazado por los grandes estudios de Hollywood. A pesar de las críticas iniciales, la película recaudó más de 612 millones de dólares a nivel mundial y se consolidó como la producción cristiana más taquillera de todos los tiempos.
Las experiencias extremas de Caviezel en el papel de Jesús
Jim Caviezel, el actor que interpretó a Jesús, aceptó el desafío con 33 años y con las mismas iniciales que el personaje (J.C.). Mel Gibson le advirtió que el rol podría marginarlo de la industria, pero Caviezel respondió convencido: “Tenemos que hacerlo, aunque sea difícil”.

Durante el rodaje, Caviezel sufrió múltiples accidentes: se dislocó el hombro cargando una cruz de 150 kilos, contrajo hipotermia sufrió hipotermia por los vientos helados mientras estaba crucificado y hasta fue alcanzado por un rayo en dos ocasiones, sin consecuencias físicas graves. El insólito hecho fue presenciado por Jan Michelini, asistente de producción, quien relató que incluso vio salir humo.
También Caviezel contrajo una infección pulmonar, sufrió cicatrices y moretones por las cadenas que debía portar. Su maquillaje demandaba entre 8 y 10 horas diarias, por lo que debía levantarse a las 2 de la mañana para comenzar a filmar a las 10. En ocasiones, dormía con el maquillaje puesto para evitar el largo proceso.
En la escena de la crucifixión, la mano que aparece clavando el clavo es la del propio Mel Gibson. “Fui yo quien lo puso en la cruz. Fueron mis pecados los que lo pusieron allí”, explicó. Muchos aseguran que todo esto no fue casual o fortuito, sino la manifestación de una presencia sobrenatural, dada la esencia del film.
Conversión y mística detrás del film
Las anécdotas sobrenaturales no faltaron. Parte del equipo aseguró haber visto a hombres vestidos de blanco que daban indicaciones en las escenas clave, pero que nunca pudieron ser identificados. También se conocieron casos de conversión durante la filmación, como el del actor Luca Lionello (Judas), quien se declaró ateo al iniciar el proyecto. Sin embargo, tras el rodaje, terminó convirtiéndose al catolicismo por experiencias espirituales vividas en él.

El impacto espiritual del rodaje fue tal que algunos testimonios, como el del actor Pietro Sarubbi (Barrabás), revelaron momentos de conexión intensa durante las grabaciones. “Sentí como si hubiera una corriente eléctrica entre nosotros”, dijo tras mirar a Caviezel en una escena crucial.
La película fue acusada de antisemitismo y violencia extrema. Frente a las críticas, Gibson defendió su visión: “Quería que fuera explícita para que vieran que alguien pudo soportar todo ello y, sin embargo, continuar transmitiendo amor y perdón”.
La Pasión de Cristo fue rodada en arameo, hebreo y latín, y recibió tres nominaciones al Óscar. Su escena final, en la que María sostiene el cuerpo de Jesús, está inspirada en la célebre escultura La Pietà de Miguel Ángel.
“No verán a Jesús, pero sí a Superman”, dijo Caviezel años después. “Yo tuve la oportunidad de interpretar al mayor superhéroe que jamás ha habido”.

